Cómo nuestra guerra contra los roedores urbanos puede estar creando una nueva especie: las superratas

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Las plagas de ratas aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades a las personas y daños a la infraestructura urbana, e incluso pueden afectar la salud mental de los residentes de la zona. GETTY IMAGES

Me llevó apenas unos
segundos detectar una. Y luego otra. Era mediodía y las ratas se contaban de a
decenas, corriendo en todas las direcciones.

13 de diciembre de 2019| 17: 56 PM

Entraban y salían de las madrigueras, esparcidas entre las
plantas. Se deslizaban con seguridad entre los arbustos y los contenedores de
basura, donde encontraban una mezcla heterogénea de alimentos. Saltaban de
arriba a abajo de los bancos de plaza desocupados.

Las ratas de Churchill Square habían regresado.

Estudio ratas urbanas, pero este pequeño parque en la ciudad
de Nueva York, en la intersección de la calle Bleecker y la 6ta Avenida, en
Greenwich Village (Manhattan), se ha convertido en una curiosidad personal.

La primera vez que visité la plaza, llegué buscando un lugar
para sentarme durante unos minutos durante una excursión familiar.

Pero un ecologista urbano nunca está desconectado de lo que
sucede en la ciudad. Y la verdad es que nunca
había visto tantas ratas en un área tan pequeña.

Además, las ratas en general son nocturnas, por lo que la
alta actividad durante el día sugería que la infestación era severa, aumentando
el riesgo de transmisión de enfermedades a las personas y daños a la
infraestructura urbana, e incluso pudiendo afectar la salud mental de los
residentes de la zona.

El impacto sanitario, económico y social de la infestación
de ratas puede ser significativo.

Enemigo público
número uno

Si bien las ratas (Rattus norvegicus, para ser específicos)
no son seres desconocidos para los residentes de la ciudad de Nueva York, las
de Churchill Square se habían vuelto demasiado cómodas. Demasiado estables.
Demasiado numerosas.

Al año siguiente, alrededor del parque aparecieron trampas
para roedores. Se trata de unas cajas
negras llenas de cebos comestibles que contienen compuestos para matar roedores

(rodenticidas), que los técnicos pueden reemplazar fácilmente en horarios
establecidos.

Pareció funcionar notablemente bien. Al fin y al cabo, durante mis visitas de ese año no vi una rata en Churchill Square.

Las “superratas” han sobrevivido con éxito a sucesivas campañas de exterminio.GETTY IMAGES

Sin embargo, las
ratas están increíblemente adaptadas a buscar comida con eficiencia y
reproducirse con frecuencia
, generando suficiente progenie para repoblar
rápidamente.

Entonces, a pesar de los millones de dólares gastados
anualmente para combatir a las ratas, su número parece estar aumentando en
ciudades de todo el mundo.

A su vez, la mayoría de las poblaciones de ratas se
recuperan rápidamente después de que termina una campaña de control de plagas,
un fenómeno conocido como el “efecto boomerang”.

Churchill Square es un ejemplo de este efecto: cuando las estaciones de rodenticidas
fueron retiradas, las ratas regresaron.

Volvieron pero
diferentes

Si bien el regreso de las ratas está casi siempre asegurado,
con mis colegas encontramos que los animales que llevan a cabo esas
repoblaciones son esencialmente diferentes a los que estaban presentes antes de
ejecutar el control letal de pestes.

Por ejemplo, una campaña de erradicación intensiva llevada a
cabo en 2015 en partes de Salvador (Brasil), logró reducir la población de
ratas a la mitad, pero también disminuyó
en un 90% la variación genética
contenida en esas poblaciones.

Esto incluyó la pérdida de muchas de sus variantes genéticas
más raras. ¿Por qué esto es un problema?

En el mundo natural se cree que una amplia variedad de
información genética es esencial para que los organismos respondan y sigan
siendo viables en entornos cambiantes.

Además, debido a que los sobrevivientes estaban más estrechamente relacionados entre sí, también había un mayor riesgo de endogamia entre las ratas restantes.

Mucho tiempo y dinero se invierte en eliminar a las ratas de espacios públicos y privados, pero rara vez se tienen en cuenta los efectos a largo plazo. GETTY IMAGES

Todos estos impactos observados en las ratas de Salvador
constituyen lo que los científicos llaman un “cuello de botella genético” que, en este caso, era
particularmente severo.

Los cuellos de botella genéticos suelen ser estudiados en el
contexto de poblaciones vulnerables cuya conservación resulta preocupante. Es
que se teme por la supervivencia a largo plazo de una población en peligro de
extinción.

Pero cuando se trata de especies consideradas pestes, como
las ratas, ratones, cucarachas y chinches, justamente se los somete a repetidos
intentos intencionales de agotar sus poblaciones a través del control letal.

El problema es que rara vez se realiza una coordinación
entre el personal de manejo de plagas que trabaja con las ciudades o los
propietarios, y los científicos interesados en rastrear la viabilidad a largo
plazo de las especies de plagas urbanas.

Como coordinadora de salud ambiental para la ciudad de
Somerville, Massachusetts (EE.UU.), Georgianna Silveira está en la primera
línea de los esfuerzos para integrar el manejo de plagas y las decisiones
políticas con una perspectiva científica sobre las tendencias a largo plazo.

“La mayoría de
las partes no están pensando en las poblaciones de ratas a largo plazo”,
señala Silveira.

“En un sentido práctico, se trata de apagar incendios
con soluciones rápidas”, a menudo porque hay muy poca comunicación sobre
objetivos sostenidos entre los residentes, las agencias del gobierno de la
ciudad, los profesionales de control de plagas y los científicos.

Supervivencia de la
rata más apta

Para las ratas urbanas que sobreviven al control letal, hay
dos posibles resultados a largo plazo que nuestro equipo de investigación está
analizando.

La primera y más preocupante posibilidad está estrechamente
relacionado con la idea de “supervivencia
del más apto”.

Una campaña de control de ratas exitosa elimina a muchos,
quizás incluso a la mayoría, de los ejemplares de la población.

Es probable que los sobrevivientes tengan ciertos rasgos que
los hacen capaces de evitar la avalancha de exposición a rodenticidas, trampas
y otras fuentes de mortalidad. Estos sobrevivientes producen más crías, que heredan los mismos rasgos tan útiles.

Si solo las ratas más aptas logran superar la campaña de
control, las sobrevivientes pueden estar incluso mejor adaptadas para
aprovechar el campo minado de altos recursos que son las ciudades modernas,
dejando espacio para que una nueva población de “superratas” se
reproduzca y repueble.

De hecho, los científicos han identificado versiones específicas de algunos genes que hacen que los rodenticidas comunes sean ineficaces. Estas variantes genéticas beneficiosas se han observado en algunas poblaciones naturales de ratas expuestas regularmente a estos venenos.

Los científicos han identificado versiones específicas de algunos genes que hacen que los rodenticidas comunes sean ineficaces. GETTY IMAGES

Ratas enfermizas

El segundo posible resultado a largo plazo está vinculado a
lo que los biólogos saben desde hace tiempo: puede haber consecuencias negativas severas para las poblaciones que
carecen de diversidad genética
, tal como sucede con los riesgos de la
endogamia en humanos.

Nuestros datos de Salvador sugieren que las ratas pueden
perder la mayoría de sus variaciones genéticas muy rápido durante una campaña
letal de control.

Esta variación es la clave por la cual las especies pueden
responder a los entornos cambiantes a través de la selección natural. Y los
entornos de la ciudad pueden cambiar rápidamente.

Por lo tanto, las ratas sometidas a programas de control
reiterados podrían sufrir una reducción
gradual de la supervivencia, la reproducción y otros rasgos relacionados con la
aptitud evolutiva.

Esto se observó en cuervos, donde la endogamia se asoció con
una menor supervivencia y una función inmune más débil.

Las ratas progresivamente más débiles y enfermizas son sin
duda el escenario preferido cuando se trata de una infestación persistente de
ratas.

El futuro de las
ratas

Entonces, ¿qué pasará con las ratas de Churchill Square, Salvador de Bahía y otros lugares donde frecuentemente son blanco de control letal?

Reducir la disponibilidad de basura e instalar tachos de desechos a prueba de roedores son medidas poco tecnológicas pero muy efectivas. GETTY IMAGES

Para entender si las
ratas urbanas están evolucionando hacia el conjunto de rasgos “súper”
o “enfermizo”,
nuestro equipo de investigación está estudiando
poblaciones antes y después de las campañas de control de ratas para determinar
cómo cambian la supervivencia, la reproducción y otros rasgos beneficiosos.

Pero es un desafío muy grande estudiar estos aspectos de la
biología de ratas en poblaciones silvestres, especialmente en entornos urbanos.

Los conocimientos genéticos pueden proporcionar la forma más
práctica de evaluar los impactos de los esfuerzos de control y de establecer
formas estandarizadas de medirlo para ciudades de todo el mundo.

De todos modos, sabemos que el control de ratas urbanas
necesita progresar más allá de solo tratar de envenenarlas.

El control integral de roedores deberá centrarse en objetivos sostenibles y a largo plazo, reduciendo
las poblaciones a números tolerables utilizando herramientas variadas
como
rodenticidas, hielo seco e incluso aplicando anticonceptivos para reducir la fertilidad.

Y, por supuesto, se debe incluir el enfoque de baja
tecnología, pero más efectivo, de reducir la disponibilidad de basura y la
instalación de tachos de desechos a prueba de roedores.

Mientras tanto, la investigación arrojará luz sobre el
efecto que todo este dinero y esfuerzo está teniendo en las plagas urbanas: ¿está erosionando su viabilidad o está
virando los engranajes evolutivos para crear súper organismos no deseados?

Fuente: BBC

Texto e imágenes de: Wayra Noticias
@ Cómo nuestra guerra contra los roedores urbanos puede estar creando una nueva especie: las superratas

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