a los 50 años del aluvión que sepultó Yungay y Ranrahirca –

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El capitán EP Julio César Del Carpio Gallegos fue Jefe Político Militar de la provincia de Yungay y Ranrahirca el 1 de mayo de 1970, día de la tragedia que cobró 70 mil vidas.

cementerio de Yungay

Aquí su diario de campaña:

Apenas llegué al campamento y ante la ausencia de un símbolo de Dios y Patria logré que el Padre Ángel Palencia me obsequiara un crucifijo con el que hice un pequeño altar en el que se celebraba misa; y también conseguí que el jardín de Infancia de Ranrahirca me cediera una driza y una bandera que complementó el Patio de Armas que construimos, donde diariamente entonábamos el Himno Nacional, como señal que el terremoto y el aluvión no nos iban a vencer; pasábamos lista y se dictaban las disposiciones administrativas para el trabajo de las brigadas, que se nombraban por turnos entre los pobladores de comunidades, anexos, estancias, de remoción de escombros, búsqueda y entierro de los cadáveres que el cono de deyección del aluvión había depositado en su confluencia con el río Santa, labor muy dolorosa y deprimente en la que contamos con la valiosa asistencia del Guardia Civil jubilado Pedrito Armas, un personaje de leyenda al que toda la población de Yungay respetaba. Es meritorio hacer resaltar la colaboración, jamás vista, prestada por miles de humildes personas, las cuales se presentaban con su pala o pico, un poco de cancha y agua, sin cobrar nada por su trabajo de ayuda social; en la lista y parte diario se dictaban las órdenes de seguridad y se establecían los relevos de guardia en el Campo Santo de Yungay donde ladrones venidos de otros lugares intentaban robar las cajas fuertes de las bóvedas de los bancos enterradas bajo 2 metros de barro y rocas.

yUNGay

Visité a diversas autoridades sectoriales de la provincia, ratificando en su cargo al Sub Prefecto Provincial Ricardo Hurtado Orihuela y al Alcalde Nehemías Vergara, instándolos a trabajar armónicamente ya que existían indicios de desavenencias; se nombró a los reemplazos de funcionarios sectoriales que habían fallecido, convocando a ambas autoridades a una reunión plena en que debían presentarme un informe situacional de su sector en un plazo de 48 horas.

En ese plenario se formó el Comité Central de Enmergencia, presidida por el joven abogado Rolando Romero, líder natural, muy carismático
e integrado por los siguientes Jefes de los Comités de Emergencia:
YUNGAY: Rolando Romero: Presidente del Comité Central de Emergencia
RANRAHIRCA: Alcalde Alejo Mejía
MANCOS: Alcalde Demetrio Romero
SHUPLUY: Gobernador Marcial Jara
CASCAPARA: Alcalde Mariano Zenón
YANAMA GRANDE: Alcalde Antonio Rodríguez
Asimismo, se sectorizó la Ciudad de Yungay en los Campamentos de Yungay Norte, Yungay Sur y Yungay Centro a cargo de un dirigente comunal, encargados de repartir la ayuda de alimentos enviados por CARITAS, prendas de vestir remitidas por la JAN, así como carpas, herramientas, carretillas, calaminas distribuidas por el Comando Político Militar.

Organicé el Campamento donde había alumnos de las Universidades de la Católica, Ricardo Palma, del Pacífico, San Marcos, Voluntarios de Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, personal de la JAN, Hospitales Móviles de Campaña de Rusia, Estados unidos, Cuba, los que fueron desplegados en toda el área de responsabilidad de la Provincia de Yungay y Ranrahirca.

«que las aves trinaban, que las hierbas comenzaban a brotar, que las palmeras, mudos testigos de la tragedia, se movían batidos por el viento, al borde de las lágrimas, cantamos el Himno Nacional, para luego darnos un largo abrazo, deseándonos unas felices Fiestas patrias y la promesa de que Yungay Hermosura volvería a levantarse de sus cenizas»

Bajo la dirección de los Jefes de los Comités de Emergencia y la colaboración de los Asistentas Sociales se realizó un Empadronamiento de Damnificados, para cuantificar y gestionar la cantidad de ayuda que debíamos solicitar en el área urbana al Ministerio de Vivienda, en la «Operación Techo» y en el área rural con COOPOP.

Se ordenó a los alcaldes, responsables comunales y barriales, que establezcan tarifas de precios de los comestibles para evitar el acaparamiento y especulación, así como controlar el precio de los combustibles y pasajes, deteniendo a los infractores, conminándolos a que, de continuar con sus actividades delictivas, se requisarían los vehículos.

Las necesidades de las comunidades, anexos , caseríos, eran muchas, al ser el único Oficial en el Estado Mayor del Comando Político Militar de la Provincia de Yungay y Ranrahirca, acompañado del infatigable voluntario Gregorio Hayhuas y algunos soldados, me desplazaba a esos sitios, a pie, a caballo, algunas veces en vehículo, porque los caminos y las trochas habían quedado sepultados. Visité el distrito de Matacoto, en la cordillera negra, que queda frente a Yungay, donde el descomunal aluvión milagrosamente se detuvo, justamente frente a la iglesia. Fui a la estancia de Musho, Sacsha, Huacracucho, Aira, Utcush, Shupluy, Cascapara, Tinco, donde existen unas grietas tremendas que ante cada réplica se abren cada vez más, Yangas, y tantos y tantos sitios que escapan al recuerdo pero no a la memoria que guarda la imagen de aquella viejita vencida por los años que agradecida por la ayuda que le había dado me invitó bondadosamente media papita de la que estaba comiendo….la abracé… no pude resistir las lágrimas porque en ella veía a mi madre, a todas las madres del mundo que sufren.

En el Sector de Energía y Producción se instaló en el distrito de Mancos un Grupo Electrógeno Estacionario de 62:5 kw para el alumbrado de la ciudad; se entregó al ingeniero residente en Yungay Norte tuberías de cemento para la instalación de agua y desagüe de carácter transitorio; entregamos 100 calaminas para la construcción de un Mercadillo en Ranrahirca; se proporcionó un Grupo Electrógeno Auxiliar al Campamento de los Médicos de Rusia, los cuales quedaron muy agradecidos.

En el Sector de Agricultura, se solicitó para la reconstrucción de los canales de regadío de Ranrahirca un D-4 Bulldozer de cuchilla, explosivos, personal calificado, ya que los 100 obreros serían de la localidad, a la vez que se reactivaba la economía del lugar.

En el Sector Educación, se realizó un Censo Escolar, se solicitó al Ministerio de Educación el nombramiento de 70 profesores que habían perecido o desaparecido; el día 22 de julio, ante el alborozo de la ciudadanía se reabrió el Colegio Mixto «Santa Inés» en Yungay Norte, entregándosele 10 aulas prefabricadas.

Asimismo se entregaron polos a la Escuela de Aplicación Normal «Ignacio Amadeo Rosa» de Tingua y calaminas a varios centros escolares de los anexos, así como polos y zapatos cubanos; en coordinación con un equipo de psicólogos se dio charlas a los alumnos muchos de los cuales sufrían de severos cuadros de estrés postraumático, algunos de ellos se habían salvado entre los 300 niños que corrieron al cementerio…. incentivamos las actividades culturales y deportivas como un medio distractivo, habiéndose logrando óptimos resultados, llegándose a realizar diversos campeonatos; el 7 de agosto un diario de Huaraz difundió la noticia de que la Dirección de Educación va a comenzar un Plan de Ayuda, ignorando que en Yungay casi habíamos terminado; con posteridad recibimos una felicitación del Jefe Departamental de Educación, Doctor Almonte, por la labor realizada.

En el Sector Social

El Equipo Volante del COMSEG (Comité de Solidaridad de la Iglesia) proyectaba películas al aire libre en las comunidades, las que gozaban de gran aceptación, particularmente las películas mexicanas; visitó la ciudad de Yungay Monseñor Bambarén quien nos impartió su bendición; acompañé a un equipo de televisión NBC de Estados Unidos en la filmación de la zona del aluvión. Los directores y operadores manifestaron que el pueblo de Norteamérica no tiene una idea de la magnitud de la catástrofe y que ellos mismos, acostumbrados a filmar los desastres que ocurren en todo el mundo, nunca habían visto algo igual, que era dantesco y apocalíptico.

La consultora en desarrollo de la Comunidad de la OEA hizo un ofrecimiento formal de 20 calaminas y 1 kilo de clavos, por persona, para la zona rural, por intermedio del «Desarrollo Comunal», lo que permitiría cubrir un área de 4×5 metros; diferentes organismos habían creado expectativas a plazos cortos y al no cumplirlos se apoderó de la gente un sentimiento de frustración; nos visitó un Equipo de Científicos Alemanes que estaban realizando un levantamiento fotogramétrico para calcular el volumen del aluvión. Quedaron pasmados cuando determinaron que el alud tenía 1000 metros de ancho, 1500 metros de largo, 40 metros de altura y que había bajado a una velocidad de 200 kilómetros por hora, arrasando con todo lo que tenía a su paso; el ingeniero Pacchine disertó sobre un «Plan de Colonización» de la Región de Tocache para canalizar a los damnificados que querían labrarse un futuro promisorio en la selva.

«Quedaron pasmados cuando determinaron que el alud tenía 1000 metros de ancho, 1500 metros de largo, 40 metros de altura y que había bajado a una velocidad de 200 kilómetros por hora, arrasando con todo lo que tenía a su paso»

En el Sector Salud las Postas y Centro Médicos fueron equipadas con equipos de cirugía y un stock de medicinas. Se hicieron campañas de vacunación tanto a niños como adultos; los pacientes que requerían de una atención especializada eran evacuados en helicópteros al Hospital de Huaraz; los hospitales de campaña móviles de los médicos Rusos, Estadounidenses, Cubanos, de África del Sur, hicieron una excelente labor. Invaluables los servicios que prestaron, tanto a la Comunidad, como al personal del Ejército.

Estando cerca de Fiestas Patrias se me acercaron diversos dirigentes solicitándome autorización para celebrar el «Dia de la Patria». Les comuniqué que el país estaba de duelo nacional y que no cabía celebración alguna, mas sí una conmemoración descentralizada, organizándose en Yungay Sur una misa Te Deum celebrada por el Padre Palencia, quien leyó un salmo de la Biblia de Isaías que dice «no sembrarás para que otro coma». Hizo la acotación de que no era propaganda a la Reforma Agraria, agregó que las víctimas del terremoto no eran producto de la naturaleza, ni castigo de Dios, sino causa del subdesarrollo y que cada uno debía construir primero su casa y después la de Dios. Éste puede esperar, el hombre no.

Luego de la Misa, enfervorizados al ver que en Yungay otra vez los niños reían, que los hombres cogían con denuedo la pala, que las mujeres cantaban el vals «Yungay», los huaynos «Ayer te vi», «Cinco flores»; que las aves trinaban, que las hierbas comenzaban a brotar, que las palmeras, mudos testigos de la tragedia, se movían batidos por el viento, al borde de las lágrimas, cantamos el Himno Nacional, para luego darnos un largo abrazo, deseándonos unas felices Fiestas patrias y la promesa de que Yungay Hermosura volvería a levantarse de sus cenizas. ¡Así sea!

Julio Cesar del Carpio
Capitán EP
Jefe Político Militar
Provincia Yungay y Ranrahirca
Julio 1970

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Fuente: a los 50 años del aluvión que sepultó Yungay y Ranrahirca –

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