Sobre el Congreso, la Inmunidad Parlamentaria y algunas otras inconductas – VALOR.PE

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Por: Percy Vilchez Salvatierra

Es preocupante el estado situacional del Congreso, Sus desacertadas y populistas medidas sumadas al mal gobierno del actual presidente de la República ponen en entredicho la capacidad del país entero para hacerse cargo de sus propios problemas.

Tal es así que, como se suponía y como se argumentó, en su momento, las elecciones del último 26 de Enero no han significado ni, mucho menos, se han traducido en una reformulación de calidades y talentos nuevos.

El inmenso problema del cambio constitucional, deseado y propuesto por los elementos más negativos y sin criterio del medio, aparece, entonces, investido de toda su gravedad.

En este punto, es necesario advertir que no hay gente idónea para dar cumplimiento a tan magno deber, el mismo que ha de seguir pendiente. Piénsese, entonces, que la Constitución de 1993  ya ha traído suficientes motivos de vergüenza, dado su origen espurio e ilegítimo, pero modificar lo poco de bueno que ha aportado en 30 años, solo por la urgencia indebidamente pseudoideologizada y revanchista de aquellos que no entienden que el gobierno no depende tanto de las normas sino de la voluntad de servicio y el hecho de saber gestionar las soluciones de modo político y no en base a actos prepotentes o supuestamente transgresores, no puede conllevar nada positivo para nuestro país que, sin duda, necesita de reformas y de una mejor distribución de los beneficios que devienen del crecimiento económico pero sin destruir la sostenibilidad macroeconómica que quiérase o no sí es un indicador del adecuado rumbo que ha tenido el país. Reitero, lo que se precisa es lograr que este crecimiento y sus beneficios vaya a la mayor cantidad de peruanos y no solo a los dueños de las grandes empresas.

Por otro lado, debe recordarse siempre que el 30 de Septiembre de 2019 se realizó un golpe de Estado, ciertamente soft pero golpe al fin y al cabo, que contó con el aval de casi toda la gente, como no podía ser de otra manera dada nuestra inveterada tradición autoritaria que ha consentido, celebrado y aclamado la vasta totalidad de golpes habidos en el país. Ergo, el solo hecho de postular demostró que estos candidatos solo ambicionaron el poder a cualquier precio, así sea por un lapso cortísimo, o que no entendieron los sucesos de ese momento histórico y que, en consecuencia, fueron canallas o inocentes mas ninguno está exento de responsabilidades.

Así, estas elecciones exprés del 26 de enero de 2020 facilitaron el acceso de cualquiera y, en este sentido, no existe una diferencia sustancial con los integrantes del anterior Congreso excepto por la sustracción de la errada mayoría fujimorista.

Pese a lo expuesto, por allí hay una o dos acciones valiosas en medio de una avalancha de desaciertos. Entre las primeras, tan escasas, sobresale la determinación del concurso público para acceder al Tribunal Constitucional. Entre las segundas, casi la totalidad de acciones del actual Parlamento, tenemos que criticar la falta de resolución del tema de la inmunidad parlamentaria y el bloqueo a la saludable imposibilidad de que los sentenciados en primera instancia sean candidatos en las elecciones a partir del próximo 2021.

Al respecto ofrezco las siguientes reflexiones breves:

La inmunidad parlamentaria es una de las más respetadas instituciones parlamentaristas y tiene una  tradición antigua y muy digna de ser enaltecida. En principio, protege, en teoría, a los parlamentarios de verse expuestos al autoritarismo de un régimen que manipule al Poder Judicial, por ejemplo. Sin embargo, ante los gobiernos de facto la inmunidad sólo ha resultado en un mero decorado. Así, cuando Sánchez Cerro tomó el poder, capturó a os congresistas de aquel momento en pleno hemiciclo y sin tener en cuenta nada que implicarse inmunidad, o algún otro tipo de diplomacia, deportó a buena parte de los constituyentes, entre ellos, el egregio Luis Alberto Sánchez, etc.

Entonces, la inmunidad es una carta democrática en favor de la salvaguarda de los congresistas explícitamente dispuesta para que no s e interfiera en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, en la turbia realidad peruana la inmunidad parlamentaria hace mucho tiempo que se convirtió en impunidad y eso no puede ser consentido ni un segundo más por razones de seguridad, dignidad y procura de hallar la satisfacción pública.

Con el ánimo de corregir este inidóneo estado de la cuestión, se han realizado diversos esfuerzos para aniquilar este beneficio puesto que, dada la oleada de delincuentes e incapaces morales que pueblan la escena pública, la inmunidad sólo a implicado, en los hechos, una suerte de licencia para delinquir, corrompiendo  y degenerando de esta manera su noble propósito fundacional.

Lo preocupante es que los esfuerzos del Congreso anterior, mínimos y adjuntos a las más garrafales decisiones políticas, bloqueos y blindajes, y el actual, que ha persistido en la misma conducta del estamento previo, se han desestimado por el contubernio de bancadas tales como Acción Popular, Alianza para el Progreso, Unión por el Perú, Podemos y, desde luego, Fuerza Popular.

Estas bancadas se han coludido para interponerse al designio popular del cese de la inmunidad parlamentaria y al impedimento de postulación de corruptos y sentenciados en primera instancia. Cabe esclarecer que la conjunción de todas estas bancadas se da en relación al segundo punto en controversia, en tanto que respecto del primero solo aparecen tres como las más nefastas y esto quiere decir que Fuerza Popular, UPP y el 60 % de Acción Popular no han comprendido la importancia de suprimir la inmunidad (FP votó en contra y AP y UPP se abstuvieron que es, en este caso, prácticamente, lo mismo).

Considero que la inmunidad parlamentaria deberá volver a sus fueros cuando haya políticos de verdad y no ladrones y rastacueros en pos de una curul para servir a terceros antes que al pueblo y a sus propios nombres con el fin de pasar a la Historia como genuinos y auténticos Padres y Madres de la Patria y no como los actuales congresistas anónimos cuyos nombres no han de ser recordados para nada bueno ni digno de elogio. Sus condiciones y posibilidades personales les facultan más para padecer de un destino ideal en las páginas policiales o en un expediente judicial penal antes que devenir en un instante privilegiado en la boca de los inocentes y en las loas y ditirambos de los patriotas de recto proceder.

Por otro lado, la verdad es que el pésimo gobierno de Vizcarra, más o menos, justifica las interpelaciones y todas las demás acciones dadas en su contra aunque considero que todas ellas deberían haberse pospuesto para el final de la pandemia ya que estoy plenamente convencido de dos cosas. En primer lugar, todo conflicto entre los poderes del Estado debería haberse pospuesto hasta superar la amenaza que representa el CoVid 19 para coadyuvar esfuerzos en beneficio del país logrando una correcta sincronía entre el Parlamento y el Poder Ejecutivo y, en segundo lugar, las interpelaciones son sólo un conjunto de representaciones teatrales sin mayores posibilidades de verse concretadas en fines contundentes. Me refiero a que el Presidente del Congreso no tiene las condiciones para llevar hasta el extremo el uso de la interpelación, esto es la censura y la posterior intervención del Ministerio Público en el caso que sus inconductas al frente de sus respectivos sectores hayan devenido en la comisión de acciones ilícitas.

En fin, esta es solo una muestra de cómo se está ejerciendo el poder en este momento en nuestro país para mayor perjuicio de la población que no tiene nadie ante quien recurrir en espera de que se resuelvan sus problemas ni, mucho menos, para hallar un buen ejemplo que les honre como compatriotas y ciudadanos peruanos.

Debido a todo esto, hay muchísimo trabajo por hacer pero, por ahora, basta esta enumeración de denuncias.

Y, pese a todo, pese a la escoria, la malicia y la ignorancia que proliferan en cada segmento de la escena pública debemos decir, no como una jactancia del presente sino como un augurio y una visión del porvenir: ¡Viva el Perú!

  1. S. Luego del bochornoso mensaje presidencial del mediodía, el Congreso anunció que a partir de las 4 pm realizaría un pleno extraordinario con el fin de reconsiderar sus últimas votaciones. Una salida positiva pese a todo. En este momento, 8 y 20 pm, sigue la deliberación y debate en el Parlamento. Por el bienestar del país es necesario que supriman la inmunidad que, como ya se ha expuesto, se convirtió en una indeseable y aborrecible impunidad y eso es algo con lo que ningún ciudadano pleno podría estar de acuerdo.
Al respecto, escribí en la tarde un artículo titulado “Un patético mensaje presidencial y una innecesaria convocatoria a referéndum” que pueden encontrar en esta misma página.

*Escritor. Abogado. Analista político.

Director Conductor de Libertad Bajo Palabra

Director Periodístico de Valor





Fuente: Sobre el Congreso, la Inmunidad Parlamentaria y algunas otras inconductas – VALOR.PE

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