Crónicas de un Juicio Penal: “El Caso de Villarán y su Entorno” (V)

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José Castro y Susana Villarán.

“Lo único que se tiene que hacer es contar el ‘cuento’ bien…” (Parte 1)

Por: Edgardo Palomino Martínez / Como la mentira tiene patas cortas, la Verdad siempre termina por alcanzarla. Así: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.” (Abraham Lincoln).

Por ello, si no se va a decir la Verdad no solamente “lo único que se tiene que hacer es contar el ‘cuento’ bien…”; sino que no se pueden dejar cabos sueltos que terminen revelando “una mentira vestida de con la ropa de la Verdad”, caso contrario, la Verdad –por más fea que sea desnuda y horrorice a la gente– alcanzará a la mentira y la desvestirá.

Muchos sostienen que Villarán y su “cortejo” municipal (“La Cúpula” de la ya no tan presunta organización criminal que Villarán habría enquistado en la MML) se habrían vendido a OAS desde la campaña electoral del 2010. Esa investigación aún no la hemos realizado, como tampoco el Ministerio Público.

A la luz de lo que el aspirante a colaborador eficaz “Budián” está declarando sin pausa alguna, sería bueno que parte del equipo de trabajo del Fiscal Puma Quispe lo hiciese.

Mientras, sigamos los indicios que tenemos y lleguemos hasta donde nos lleven.

Examinemos, primero, el “Caso de OAS”, cuyos principales actores serían Marisa Glave y Augusto Rey por parte de la MML; y, Valfredo de Assis por OAS; sobre la base de los hechos cuya cronología se presentan en el recuadro.

Esta no es una historia fácil de contar porque comprende una serie de operaciones legales y financieras que, de por sí, ya son complicadas para abogados y banqueros de inversión, pero haremos lo mejor para hacerla simple.

Todo habría comenzado en el 2008, cuando INVEPAR, una de las empresas de inversión más grandes de Brasil, cuyos dueños eran OAS y los tres más grandes fondos de pensiones brasileros (Previ, Fundes y Petros), elaboró un plan estratégico para invertir el sector de transporte tanto a nivel local como internacional.

Siendo el Perú un país “amigable” a la inversión extranjera; habiendo el Gobierno de García
sorteado positivamente la crisis financiera mundial de 2008; y, siendo Lima unas de las ciudades más caóticas en cuanto a tráfico vehicular se refiere; OAS habría propuesto a sus socios invertir en Perú.

Así, en abril del 2009, durante el Gobierno Edil de Castañeda Lossio, OAS presentó una iniciativa privada para el mejoramiento del tráfico de la Vía de Evitamiento, así como la salida norte de la ciudad, mediante la construcción de obras de intercambio viales y viaductos en los distritos del Rímac, Independencia y Los Olivos.

Ante la falta competidores a la iniciativa presentada por OAS, conforme a Ley, se adjudicó la Concesión “Línea Amarilla” a la empresa brasilera; y, con fecha 9 de noviembre de 2009 se firmó el contrato correspondiente, el que no podía ser modificado hasta 9 de noviembre de 2012.

El 3 de octubre de 2010 se llevaron a cabo las elecciones municipales a nivel nacional. En marzo de ese año, Villarán por lejos era estaba al final de la cola (4%), mientras que Lourdes Flores la encabezaba con 34%. Para agosto Villarán ya había alcanzado un 14% de simpatías en las encuestas, mientras que Flores Nano estaba en punta con 40%.

Y aquí lo extraño: en campaña “a todo galope”, con harta publicidad y mítines, Villarán gana las elecciones con un 37.1%, mientras que Flores queda segunda con 36.4%. Como para investigarlo, ¿no?

No habían transcurrido ni cinco meses desde que había asumido la alcaldía de Lima, cuando
Villarán –quién durante la campaña manifestó estar en desacuerdo con la concesión adjudicada a
OAS– a través del gerente municipal de entonces, Miguel Prialé, el 20 de mayo de 2011, suscribió un Acta-Contrato, que la MML se obligaba a formalizar mediante una adenda al Contrato de Concesión al tercer año de la firma de este último.

En mérito a esta Acta-Contrato –ilegal, por cierto– la MML se comprometía a ampliar el plazo de “Línea Amarilla” de 30 a 40 años, así como el incremento paulatino de los peajes.

A cambio de ello, se incluiría dentro de la “Concesión de Línea Amarilla” la ejecución del “Proyecto Río Verde” (un capricho de Villarán y sus asesores urbanistas con un costo de US$74.5 Millones) para el remozamiento del Distrito del Rímac y un ingreso de US$120 Millones para la MML (a razón de US$3 Millones por año a lo largo de la concesión); supuestos “beneficios” para Lima que Marisa Glave defendió a capa y espada frente en un debate con Víctor Andrés Belaúnde, en marzo del 2016.

Del tema no se supo más hasta inicios del 2012, cuando Constructora OAS Ltda. de Brasil, a través de LAMSAC, solicitó la autorización para transferir su participación estratégica de 25% del accionariado de la concesionaria a la otra empresa accionista de LAMSAC: “Linea Amarilla Brasil Participacóes”, también parte del Grupo OAS.

Evidentemente, la solicitud llamó la atención de varios funcionarios de la Gerencia de Promoción de Inversión Privada (GPIP) de la MML, porque el contrato impedía que la constructora transfiriese sus acciones sino hasta terminada la obra. Pero Augusto Rey habría resuelto expeditamente el problema, probablemente bajo el argumento de que no había problema alguno, pues ambas empresas eran del mismo Grupo OAS.

Así, con el apoyo de Rey, el 27 de febrero de 2012, la GPIP de la MML autorizó la transferencia de acciones solicitada y “Linea Amarilla Brasil Participacóes” se convirtió en propietaria del 100% de las acciones de LAMSAC.

De inmediato, en Brasil, mediante una serie de operaciones de fusiones y escisiones, OAS aisló el 100% de las acciones representativas de “Linea Amarilla Brasil Participacóes” aportándolas a una sociedad de propósito especial del Grupo llamada “VPR Participações”.

Poco tiempo después, el 23 de marzo de 2012, el portal de noticias brasilero de negocios “Fusiones y Adquisiciones” informaba que INVEPAR era el nuevo propietario de la Concesión Línea Amarilla.

Todo el mundo comenzó a preguntarse cómo era posible que INVEPAR hubiese adquirido la “Concesión Línea Amarilla” si no se había autorizado transferencia alguna de las acciones representativas de LAMSAC a terceros; como tampoco de las acciones del capital de “Linea Amarilla Brasil Participacóes”, cuya titular era “VPR Participações”, otra empresa del Grupo OAS.

La respuesta era sencilla: en el marco de una operación cercana a los US$650 Millones, OAS había aportado a INVEPAR el 100% de las acciones del capital de “VPR Participações”, que era la dueña del 100% de las acciones de capital de “Linea Amarilla Brasil Participacóes” que, a su vez, era dueña del 100% de las acciones de capital de LAMSAC. En
pocas palabras “le sacaron la vuelta” al contrato; y, lo que estaban impedidos de hacer por la vía directa, lo hicieron por la vía indirecta, aunque legalmente ello esté prohibido!!! En criollo: como no podían vender a la nieta, vendieron a la abuela…

Posteriormente, en plena campaña por la revocatoria de Villarán, se firmaría la “Adenda N° 1 al Contrato de Concesión Línea Amarilla”; y, en el 2016 INVEPAR vendería la concesión por más de US$1,700 Millones.

Esta operación de la firma de la Adenda N° 1, se vea por donde se vea, resulta totalmente irregular, desde principio a fin.

Marisa Glave ha declarado públicamente ser la artífice de la Adenda N° 1; consecuentemente, también lo sería del Acta-Contrato de 20 de mayo de 2011. ¿Qué soporta nuestra hipótesis? Para comenzar el hecho que la negociación del terreno de Campoy para la reubicación de la comunidad Shipibo-Konibo habría comenzado febrero de 2011, como se narra en “Crónica de una Administración Municipal corrupta
(IV)”, donde ella es “la estrella”.

Pero si esto no fuera suficiente para levantar sospechas, la periodista Karina Novoa ha mostrado, al menos, dos correos, que así lo acreditarían: uno, de 15 de diciembre de 2011, que Javier Mercado dirige tanto a Rey como a Glave con relación a las cuentas de una “caja chica” para el equipo de trabajo de campo en comunidad Shipibo-Konibo solventada por OASLAMSAC; y, uno segundo, que es un correo de André Bianchi a Rey sobre apoyo a la mencionada comunidad indígena, y que Rey reenvía a Glave el domingo 5 de febrero de 2012 a las 4:57pm.

Ello permite presumir que Glave estaba informada de todo lo que pasaba en “Línea Amarilla”, como en “Río Verde”. Si hay más correos, Karina Novoa aún no los ha difundido, pues son miles los correos entre Rey y OAS, así como entre éste y los miembros de hipotética “Cúpula”.

Augusto Rey también ha declarado ser el autor del “éxito” de la celebración de la Adenda N° 1; y, ello Karina Novoa lo ha acreditado con el destape de “Los Correos de Rey con OAS”, quedando con ello demostrado que él era el “facilitador” de las constructoras asignado por el lado de la MML. ¿Qué otra prueba necesita el Fiscal Puma Quispe para investigarlo? Porque si estas le son insuficientes, también están los correos recientemente revelados en el caso de los US$ 200 Mil “aportados” por Graña y Montero a la “Campaña por el NO”.

¿Conocían Villarán, Glave, Castro Gamarra Arzubialde y Rey la transacción de OAS con INVEPAR? Sí!!! Los correos entre Rey con de Assis y Bianchi así lo demuestran.

Los hechos y documentos referidos en la presente crónica revelarían con meridiana claridad que Villarán, Marisa Glave, Castro Gamarra y otros operaban como el mismo lo ha señalado en su pedido de prisión preventiva para la exalcaldesa: una organización criminal o asociación ilícita para delinquir; y, que por las operaciones arriba descritas habrían recibido pagos de OAS.

¿Cómo se vincula todo lo narrado con el “Caso Lava Jato”? Lo explicaremos en la segunda parte de esta crónica.

Continuará…

Redactada la presente nota periodística por quien la suscribe; y, firmada en la Ciudad de Lima el día 12 de julio de 2020

Edgardo José Palomino Martínez
Abogado

(*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.



Fuente: Crónicas de un Juicio Penal: “El Caso de Villarán y su Entorno” (V)

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