Inadecuado soporte del duelo podría generar en niños y adolescentes problemas de conducta y depresión

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Especialista en salud mental de EsSalud recomienda a los padres explicar a los menores la pérdida de un ser querido de manera clara, simple y honesta.

Cuando muere un ser querido, puede ser difícil saber cómo ayudar a los niños y adolescentes a enfrentar la pérdida, especialmente porque en simultaneo, los adultos estarán atravesando también su propio duelo. Por ello, es importante saber que el concepto de muerte, por abstracto y complejo, resulta difícil de entender para los niños y su compresión dependerá en gran medida de su edad, educación, sus experiencias, su personalidad, religión, entre otras; señala especialista de EsSalud.

De acuerdo a su edad, el entendimiento de los niños y niñas puede clasificarse de la siguiente manera:

·        Hasta los 3 o 4 años: Ignorancia del significado de la muerte y no se considera como algo definitivo. Se suele confundir la muerte con el dormir.

·        Entre 4 y 7 años: La muerte es un hecho temporal y reversible, los muertos tendrían sentimientos y funciones biológicas.

·        Entre 5 y 10 años: La muerte sería final e irreversible, pero los muertos conservarían algunas funciones biológicas. En casi todas estas edades, el hecho de la muerte le ocurre a los demás y no se piensa en una muerte propia.

El fallecimiento de un familiar, especialmente del padre o la madre, puede constituir una experiencia que afectará la manera en que el niño estructurará su mundo. El proceso de duelo en los niños puede dividirse en tres fases:

·        Protesta: El niño añora al progenitor fallecido y llora pidiendo que vuelva.

·        Desesperanza: Comienza a perder la esperanza de que vuelva, llora intermitentemente y puede pasar por un período de apatía.

·        Ruptura de vínculo: Empieza a renunciar a parte del vínculo emocional con el fallecido y a mostrar interés por el mundo que le rodea.

Debemos explicar con un lenguaje sencillo, claro y realista, sobre la experimentación del duelo y del fenómeno que llamamos muerte, señala el Dr. Carlos Vera Escamarone – Psiquiatra del Hospital III de Emergencias Grau de la Red Prestacional Almenara.

“Es mejor evitar decir que “se ha ido al cielo” o “se ha convertido en un angelito”; esto puede entrampar una visión diferente en los niños, puesto que durante los primeros 6 años de vida, ellos son bastante literales, por lo que es conveniente que establezcamos una pauta para hablarles de manera realista, pero no con crudeza, señala el galeno.

Ayúdelos a tener un cierre o despedida

Por naturaleza, los padres se inclinan a proteger a sus hijos, apartándolos de las situaciones que implican tristeza y pérdida. Sin embargo, hay que enseñarles a enfrentar este tipo de sentimientos, así se contribuirá a que desarrollen recursos emocionales que les podrán ayudar a lo largo de su vida para atravesar momentos difíciles.

“Es recomendable que expresemos nuestras emociones, sean de tristeza o llanto. Es bueno hacerlo y que nuestros hijos observen que también es importante la expresión de las emociones, de este modo podamos ayudarlos en su vida, tanto a nivel emocional, a formar su personalidad futura, y sus expresiones que puedan determinar su futuro. En esta situación, se debe evitar la exageración de algunas manifestaciones o evitar excesos en cuanto a dramatismos con los niños”, recomendó el especialista de EsSalud.

Los actos fúnebres pueden ser útiles para que haya una conclusión o cierre para los niños y adolescentes. Con las restricciones actuales decretadas por el estado de emergencia sanitaria, la realización de un velorio o la asistencia a un entierro están restringidos. Es por ello que es importante poder brindar un espacio o ritual para que se puedan despedir del ser querido. En esta coyuntura, plantar un árbol, escribir una carta de despedida o lanzar globos al cielo, pueden ser buenas alternativas para que haya un cierre que les permita seguir adelante.

Signos de Alarma

Si un niño o adolescente se muestra abatido o muy irritable durante varios días seguidos, se debe pensar en la posibilidad de que estén pasando por un cuadro de depresión. Al respecto, el Dr. Vera Escamarone precisa que “lo que debemos observar es que si nuestro hijo está cabizbajo, se aísla o tiene brotes de irritabilidad, pueden ser los signos de alerta para darles una atención inmediata o también buscar el apoyo de un profesional”.

EsSalud, a través de su sistema de teleconsultas, ha atendido durante la pandemia cientos requerimientos de apoyo psicológico para menores de edad, las que están disponibles en las redes asistenciales a nivel nacional.



Fuente: Inadecuado soporte del duelo podría generar en niños y adolescentes problemas de conducta y depresión

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