Generación del Bicentenario y salida democrática

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Cuando la juventud ha salido masivamente en movilización democrática ejerciendo su derecho ciudadano, ha generado cambios importantes en el escenario político nacional. En su momento, precipitó la caída del régimen a fines de los noventa, se opuso e impidió “la repartija”, frenó la “ley pulpín” que pretendía recortarle derechos laborales.

Ahora, no lo hace por una reivindicación específica, sectorial. No sólo es el cuestionamiento a la vacancia, el nuevo titular del Ejecutivo o flamante gabinete. Parece ser un cuestionamiento más sistémico a la forma de hacer política, crisis de representatividad, de una democracia que algunos señalan, “agoniza“. Pero, es difícil precisar la magnitud, causales de la misma. No es clara la  continuidad con actores de episodios anteriores. Sin duda, tienen razón los jóvenes cuando dicen que “se metieron  con la generación equivocada”, pero en esa movilización hay jóvenes de por lo menos dos generaciones, que lideran y tienen protagonismo en el proceso. Es fundamental que participen en la salida de la crisis, y la conducción del país.

marcha democrática
Foto: Hermann Bouroncle

Muchos participan en organizaciones políticas inscritas, otros en colectivos sin inscripción o en organizaciones de la sociedad civil, trabajadores en sus gremios o dirigencias estudiantiles. Muchos salen a protestar hartos de la situación, y tenemos multitudinaria presencia en diferentes regiones del país. Un tema central, es que ese movimiento adquiera alguna organicidad, los movimientos anteriores no lo consiguieron o no era un objetivo. El problema es que si ese contingente juvenil no se organiza, serán los mismos de siempre, reciclados u oportunistas que tratarán de capitalizar la protesta. Ojalá fueran los que siempre lucharon, o han tenido una coherencia en su actuar público. Pero, la única garantía es que formen un movimiento, coordinadora o la alternativa que su creatividad defina.

Otro problema, es la propuesta. En el corto plazo, las exigencias están claras, pero hay que discutir los mecanismos. Independientemente de eventuales interpretaciones constitucionales, el gobierno no tiene legitimidad. Menos, con el Premier y composición mayoritaria del Gabinete, que ha exacerbado las protestas, ya que no es precisamente de “ancha base o unidad nacional”. ¿Ya hay fecha de elecciones ratificada, se adelantan? ¿Quién reemplaza a Merino? Hay diferentes  posibilidades, algunas en manos del Congreso.

Adelanto de elecciones

Una opción sería la vacancia Merino. Tendría que renunciar, o  elegir nueva mesa directiva y un o una presidente, que asuma en su lugar. No parece muy fácil que lleguen a un acuerdo, sobre todo luego que la agenda parlamentaria y los puntos de convergencia  de la coalición pro vacancia, se comienzan a desmoronar. Podría generarse un nuevo entrampamiento. Un adelanto de elecciones también parece muy difícil de  implementar, sobre todo si se quiere ampliar la posibilidad de participación de nuevos actores. Se podrían flexibilizar los requisitos de formación y participación de nuevas organizaciones, redefiniendo el cronograma electoral, manteniendo la fecha de elecciones, abrir nuevamente el plazo para la formación de alianzas, y coaliciones.

El adelanto de elecciones, debió darse cuando se vacó a PPK. Nuevas elecciones para presidente y Parlamento, hubiera sido lo más adecuado como se planteó en su momento. Pero, no hay que llorar sobre la leche derramada.

Agenda parlamentaria democrática

Otra opción es asumir compromisos en el Congreso, que eliminen posibilidades de “repartija” en diferentes temas clave. Uno primero del Tribunal Constitucional, afortunadamente los partidos están renunciando a formar parte de la misma y puede que se desactive la comisión, y se deje la elección al  nuevo parlamento. Es un muy buen paso. Lo mismo debe ocurrir respecto a la reforma universitaria. No alterar la ley, respetar y fortalecer a Sunedu y los procesos implementados, retirando proyectos de creación de nuevas universidades, descartando ”segundas oportunidades” de licenciamiento.

Lo mismo con la aprobación del presupuesto público, que sea una discusión responsable que priorice la atención a la emergencia sanitaria y la reactivación. No las asignaciones para pagos de favores a partidos que controlan gobiernos regionales, o a representantes de provincias con proyectos no prioritarios. Todas las propuestas de instrumentos normativos con conflicto de interés real o potencial, deben ser archivadas.

El otro compromiso, sería nombrar un nuevo Premier, que efectivamente convoque a un gobierno de unidad nacional. Quedaría Merino, pero se censura al gabinete y el nuevo Premier arma otro. En éste podrían estar eventualmente algunos ministros de Vizcarra, por ejemplo en  Salud y Educación, podrían quedar algunos del actual. Eso supone, que en este nuevo  contexto, partidos y  profesionales independientes, deberían aceptar el desafío y conducir una transición exitosa. No solo para las elecciones, sino definiendo algunos lineamientos de consenso desde el Acuerdo Nacional.

Supone no afectar el sistema de los fiscales anticorrupción o procuradurías que tienen a su cargo los grandes procesos, algunos en su fase de definiciones.

Intervención internacional

Me parece que hay que evitar injerencia extranjera en el manejo de la crisis. Una cosa es tener habilitados los canales de defensa de derechos humanos cuando corresponda, pero otra, es que haya comisiones o agentes externos que intervengan en nuestros asuntos internos. El país no merece esa humillación, que lo debilita y desmoraliza. La movilización ciudadana liderada por los jóvenes, y la acción responsable, la corrección de errores y la acción patriótica de los ciudadanos, debe darle una salida democrática a la crisis.

Organismos desprestigiados como la OEA, de tan cuestionada actuación en crisis recientes de países hermanos, no puede ser un referente. Tampoco otras instituciones manejadas por intereses foráneos que son lesivos al interés nacional.

La observación, la preocupación, la solidaridad y cooperación internacional, están muy bien. Pero no la intervención. Discutamos cualquier escenario, menos ese.

Estrategia de desarrollo

¿El cuestionamiento y la indignación de la juventud se agotan en el reclamo de democracia y participación? Difícil determinarlo. Hay colectivos que tienen un cuestionamiento más sistémico, también del  modelo económico y estrategia de desarrollo en curso. Pero otros sectores no. Complicado definir la correlación de fuerzas. Pero hay algunos indicadores previos.

No hubo presencia masiva de jóvenes acompañando las también multitudinarias marchas de trabajadores en defensa de sus derechos laborales, el tema de las AFPS, al abuso de los monopolios y oligopolios en la salud y servicios básicos, en la flexibilización de estándares ambientales y la depredación de nuestros recursos naturales. Hay una demanda democrática y una lucha frontal contra la corrupción, que han capitalizado o tratado de capitalizar varios,  pero no necesariamente un cuestionamiento al modelo económico en curso. O un nexo con demandas que impidan la captura del Estado por poderes fácticos, y que las políticas públicas respondan a esos intereses y no al bienestar de la ciudadanía.

Son temas que han ido por “cuerdas separadas” o que han tratado los interesados, que sigan ese camino. ¿Se puede desligar la “agonía de la democracia”, de la estrategia de desarrollo seguida en las últimas décadas? ¿Esta debe continuar en cualquier escenario?  Se requiere hacer un análisis integral, se necesita saber lo que se necesita cambiar en el modelo económico, y cual es el planteamiento de los jóvenes al respecto.

Asamblea Constituyente

Discutamos en forma democrática y pacífica, todo. Pero de manera institucional. Veamos cual es la mejor opción de transición para elegir a nuestros representantes, manteniendo la fecha de elecciones. El gobierno de transición, de efectiva unidad nacional, debería establecer las condiciones para un debate ordenado  y que la población defina con su voto el rumbo a seguir en el Bicentenario.

Pero, se necesita un nuevo contrato social que nos rija, cambiando poco o mucho el actual orden de cosas, por lo que paralelamente sería conveniente convocar a una Asamblea Constituyente que lo defina. No basta un referéndum que pregunte sobre el punto. Se podría convocar para la misma fecha de abril.

Y, es fundamental que los jóvenes que hoy protagonizan la protesta, la generación del Bicentenario, nos marquen el camino para los próximos años. Que sean protagonistas del nuevo Congreso, Gobierno y Asamblea Constituyente. Que se hagan los cambios legales y normativos necesarios para que estos nuevos actores tengan un rol protagónico en el destino de la Nación. Y que un gabinete de verdadera unidad nacional, conduzca la transición política de manera ordenada, priorizando las respuestas inmediatas que se requieren para enfrentar la  crisis sanitaria y económica.

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Fuente: Generación del Bicentenario y salida democrática

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