El retiro de Raúl Castro marcaría el fin de una era en Cuba, pero no del castrismo – WAYRA NOTICIAS

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Se espera que durante el octavo congreso del Partido Comunista de Cuba, programado desde este 16 hasta el próximo 19 de abril, Raúl Castro renuncie a su puesto de secretario general del movimiento, el cargo más poderoso del país. Está previsto que el presidente Miguel Díaz-Canel lo reemplace, quien daría paso a nuevos rostros en el Gobierno. Pero el principal cambio, una prometida reforma económica que muchos cubanos han esperado con ansias, se ha visto socavada por intereses e ideologías dentro del único movimiento político de la nación.

Publicado: Lima, 15 de abril de 2021 | 22:00 p. m.

Cuba entra en la era postcastrista. Raúl Castro se despide. Al
menos del cargo más poderoso del país: la dirección del Partido Comunista. Su
retiro se producirá en uno de los momentos más difíciles de la nación en medio
de una crisis económica, la reimposición de sanciones de Estados Unidos y la
pandemia del Covid-19. ¿Qué le espera a la isla sin los Castro públicamente en
la escena política?

Seis años después de la muerte del líder de la Revolución
Cubana, Fidel Castro, se espera que su hermano y compañero en la revuelta de
1959 cumpla con el anuncio de ceder las riendas del único movimiento político
legal en Cuba. En 2016, Raúl aseguró que renunciaría en el octavo congreso del
partido, el cual comienza este viernes 16 y está programado que termine el
próximo 19 de abril.

Su retiro completaría el proceso de entregar el control del
país a una generación más joven de simpatizantes del comunismo, liderados por
Miguel Díaz-Canel, quien asumió la Presidencia de la isla en 2018.

Está previsto que el mandatario también lo reemplace en el
partido. “Si se le otorga al presidente Miguel Díaz-Canel el cargo de
secretario del partido, fortalecerá su capacidad para tomar decisiones y podría
ser un buen augurio para reformas más expansivas”, apuntó Carlos
Saladrigas, presidente del Grupo de Estudio de Cuba, integrado por cubanoamericanos
empresarios.

“Sin embargo, si se nombra a alguien más, especialmente
de la ‘vieja guardia’, posiblemente indicaría un continuo estancamiento
económico”, agregó.

También se espera que durante el encuentro dimita el
diputado José Ramón Machado, de 90 años. Esta decisión dejaría por primera vez
al directivo de 17 miembros sin veteranos de la insurgencia comunista.

Para William LeoGrande, experto en Cuba de la American
University, tal resultado podría mejorar en gran medida la capacidad de
Díaz-Canel para impulsar reformas sobre de una apertura económica más amplia
que ya fue aprobada hace una década, pero que se encuentra estancada para el
ciudadano de a pie.

El comunismo de Cuba bajo presión para generar reformas
económicas

Después de que los hermanos Castro dirigieran hasta los más
mínimos asuntos de la vida cotidiana del país durante más de seis décadas,
muchos cubanos esperan con ansias un cambio.

El pasado enero, Díaz-Canel empezó a dar pequeños pasos con
la puesta en marcha de un plan, aprobado hace dos congresos, para poner fin al
sistema de doble moneda que rigió en la isla durante 26 años. Unificó así sus
dos monedas, el peso cubano y el cuc o peso convertible, por lo que rige una
tasa de cambio única de 24 pesos por un dólar. Aunque la medida levantó temores
de inflación.

│Archivo-Un automóvil con la bandera cubana pasa frente a la Embajada de EEUU en Cuba durante una protesta contra el bloqueo estadounidense, el 28 de marzo de 2021 en La Habana © Yamil Lage/ AFP

También abrió las puertas a una gama más amplia de empresas
privadas que habían sido eliminadas por la planificación estatal, lo que
permitió a los cubanos operar legalmente casi cualquier negocio autónomo desde
sus hogares.

Pero muchos señalan que las modificaciones aún no se
reflejan en los bolsillos de los ciudadanos. En los últimos meses, cientos de
artistas, algunos envueltos en la bandera cubana, han participado en protestas
antigubernamentales y exigen calidad de vida sin excusas, mientras el gobierno
acusa a los manifestantes de ser pagados por los exiliados en Miami.

“Espero que el congreso examine a fondo nuestros
problemas internos, no para reiterar promesas, sino para resolverlos
rápidamente”, dijo Julián Valdés, un contador de La Habana.

Un inversor europeo en Cuba, que pidió el anonimato, indicó
que el gobierno necesita impulsar reformas para mejorar la competitividad,
incluida una mayor devaluación del peso, la liberalización de la agricultura y
una mayor inclusión de las pequeñas y medianas empresas en la economía. El
ritmo de ese cambio estaría dictado por las posibles nuevas caras que conformen
el Legislativo cubano.

Se trata en esencia de perspectivas adoptadas por el partido
en su sexto congreso, en 2011, y en el séptimo congreso, en 2016. El movimiento
político ya se ha comprometido previamente a regular e imponer impuestos, no a
administrar las empresas estatales; permitir que los mercados dominen más el
sistema de planificación central y la agricultura; hacer más para atraer inversiones
extranjeras; y apoyar la iniciativa privada.

En los últimos nueve meses, luego de cuatro años de
estancamiento y tras una contracción del 11% de la economía en 2020, el
gobierno ha realizado algunos cambios. Ha otorgado más autonomía a las empresas
estatales para ganar y gastar divisas y ha flexibilizado las regulaciones sobre
las pequeñas empresas privadas. También recortó los subsidios a los servicios
públicos, y descentralizó los precios y la venta de algunos productos
agrícolas. Pero falta más. Muchas medidas siguen estancadas en medio de la
resistencia de algunos miembros del movimiento y luchas ideológicas internas.

John Kirk, experto en Cuba de la Universidad de Dalhousie en
Nueva Escocia, afirma que hay mucho más por hacer para liberar al sector
privado, la agricultura y la inversión extranjera. “El gobierno cubano
sólo ha dado pequeños pasos en todas estas áreas y necesita mostrar una mayor
iniciativa”, dijo.

“La gente no come planes”

A diferencia del respaldo mayoritario que tuvo la Revolución
Cubana durante su apogeo en las décadas de 1960 y 1970, cuando las arengas
antimperialistas solían hipnotizar a los ciudadanos; ahora hay mayor
descontento y división en la sociedad cubana, según LeoGrande.

El acceso a internet y la enorme desigualdad que se hizo más
visible en los últimos años con la aparición de tiendas que venden mercancías
en dólares -a las que solo tienen acceso aquellos que reciben divisas de
familiares en el extranjero o que trabajan en la industria del turismo dirigida
a extranjeros- hace que muchos cuestionen al gobierno y exijan resultados.

“En la década de 1990, tenía la sensación de que todos
estábamos juntos en esto. No hubo consumo de ostentación (…) Hoy, la
desigualdad no solo es peor, sino que también es más manifiesta”, sostiene
el experto en Cuba de la American University.

El propio primer ministro, Manuel Marrero, indicó que “la
gente no come planes”, al reconocer el sentido de urgencia por mejorar la vida
del ciudadano de a pie.

Como siempre en la historia cubana, el comodín del
“Imperio del Norte” es señalado como el gran culpable, pero la
responsabilidad de su sistema de gobierno también es enorme, como lo dijo Omar
Everleny.

Este economista cubano indica que sus compatriotas entienden
que las sanciones de Washington y las complicaciones económicas que ha traído
la pandemia causan grandes dificultades, pero que están cansados de las excusas
de las autoridades.

Por ejemplo, en el área de agricultura, “el pueblo demanda
acciones y resultados más concretos del partido (…) No basta con hacer un
esfuerzo: debe haber resultados. Se han tomado miles de medidas en la
agricultura, pero los resultados aún no están en las góndolas del cubano
promedio”, afirma.

El actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prometió
en campaña reactivar al menos de forma parcial el histórico acercamiento entre
Washington y La Habana que impulsó el Gobierno de Barack Obama, aliviar el
embargo comercial y activar las conexiones aéreas entre los dos países; medidas
que fueron revertidas por Trump al acusar a la isla de patrocinador del
terrorismo. Sin embargo, Biden podría ser más prudente de lo que se cree frente
a este asunto.

“Más allá de tratar de aliviar las severas condiciones
humanitarias de Cuba eliminando las restricciones de envío y viajes, es
probable que la administración Biden sea muy cautelosa al volver a involucrarse
con Cuba (…) Los costos políticos potenciales de hacerlo son mucho más altos
que los beneficios”, asegura Michael Shifter, presidente del Diálogo
Interamericano en Washington.

La vieja guardia en la política cubana da pasos al costado,
las reformas económicas intentan salir a flote pese a la resistencia ideológica
del Partido Comunista y la sociedad cubana parece más exigente de mejores
resultados en su calidad de vida, pero cualquier cambio en la isla será un
proceso lento.

Con Reuters y AP / Vía: France24





Fuente: El retiro de Raúl Castro marcaría el fin de una era en Cuba, pero no del castrismo – WAYRA NOTICIAS

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