Militarismo y Civilidad (I parte)

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¿Que faltemos al voto solemne?

Un vistazo periodístico a esa delgada línea que separa el militarismo de la politiquería en el Perú de los últimos sesenta años. 

Por: Tito Barreda

El Perú tiene dos patrias en su corazón. Una con kepi, gorra o boina; y otra con terno, ojotas o cushma. La primera se levanta al alba para entonar el himno nacional; la segunda dejó a Guerrero para irse con Lapadula. Las dos son rojiblancas, cantaron Todos vuelven de César Miró, Mi Perú de Manuel Raygada y se emocionan con Y se llama Perú y Contigo Perú, dos genialidades de Augusto Polo Campos. 

Pero la primera patria debe cuidar el suelo, el aire y el mar. La segunda tiene que organizar el sistema político que elija a sus representantes para buscar el progreso de todos y la paz social. En esto, el sistema ha fracasado, y los segundos llaman a los primeros para que arreglen su desarreglo. Y cuando los patriotas de kepi, gorra o boina dan la vida por la democracia no siempre la llamada ‘civilidad’ responde o los acompaña.

Esta compleja situación del Perú del bicentenario ya no puede arreglarse a ‘tancazos’ y la institucionalidad de las FF.AA. y PNP tampoco puede arriesgarse a un llamado mesiánico. La democracia tiene que aprender a ponerse de pie. Para eso estamos todos, las dos patrias, con el rostro blanquirrojo.

Perú 1960

En 1960 el cerro San Cristóbal no tenía casitas y el rey Pelé, con el Santos FC, jugaba un partido en el Estadio Nacional luego de ser campeón mundial con Brasil en Suecia 1958. Manuel Prado Ugarteche gobernaba el país y debía concluir su segundo mandato convocando elecciones generales que se llevaron a cabo el domingo 10 de junio de 1962. 

Haya de la Torre

Postularon siete candidatos: Víctor Raúl Haya de la Torre quien obtuvo el 33%; Fernando Belaunde 32.2%; Manuel Odría, 28.4% y mucho más rezagados Héctor Cornejo Chávez, César Pando Egúsquiza, Luciano Castillo Colonna y Alberto Ruiz Eldredge. El Congreso tenía que elegir entre los tres primeros. Ante el voceado ‘veto militar’ los apristas y otras fuerzas políticas coordinaron para designar a Manuel Odría como presidente.

Belaunde Terry

Belaunde Terry no aceptó la derrota (había acuñado la frase ‘Elecciones libres o revolución’ durante la campaña) se auto proclamó vencedor y se trasladó a Arequipa donde levantó su famosa barricada de adobes que se extendía de calle a calle (La Merced, entre Palacio y el Puente Bolognesi) y medía más de dos metros de altura. Pero no lo fastidiaron ni los mosquitos. El fortín de AP quedaba en una casona signada con el #129. “Si los hombres del gobierno son tercos, nosotros lo somos más”, dijo.

Las Fuerzas Armadas respondieron haciendo efectivo su veto a Haya de la Torre y dieron su primer golpe institucional en la historia del Perú. A las 3:20 am del 18 de julio de 1962, el coronel Gonzalo Briceño entró a Palacio de Gobierno y le anunció al presidente Manuel Prado Ugarteche que tenía órdenes de detenerlo. Esa noche la guardia de palacio estaba ausente.

Pérez Godoy (1962)

Pérez Godoy

A mediodía Ricardo Pérez Godoy asumió el gobierno con tres ministros: General EP Nicolás Lindley como Primer ministro; teniente general FAP Pedro Vargas Prada y el vicealmirante Juan Francisco Torres Matos. La Junta constituyó un nuevo Jurado Nacional de Elecciones, depuró el Registro Electoral e introdujo la cédula única y la cifra repartidora.

El presidente derrocado Manuel Prado escribió su último mensaje al país: “…un grupo de jefes de los Institutos Armados han resuelto por acto de fuerza constituirse en Junta de Gobierno, lo que pone término, anulándolo de hecho, al proceso electoral, en el que han participado casi dos millones de peruanos. Tan insólito proceder merece mi más rotunda protesta. Este atentado, ante mi honor y mi conciencia, es incompatible con la dignidad de presidente del Perú…”

La Junta Militar promulgó la Ley de bases de la Reforma Agraria incitada por las guerrillas de 1962 en los valles cusqueños de Lares y La Convención al mando de Hugo Blanco Galdós. Blanco, trotskista, purgó prisión en la isla penal El Frontón por liderar la columna Brigada Remigio Huamán.

Lindley (1963)

Lindley López

Pero en marzo del siguiente año, con el argumento de que Pérez Godoy quería quedarse en palacio fue destituido y reemplazado por el general Nicolás Lindley López (nieto del fundador de la Inca Kola Joseph R. Lindley) quien llevó a cabo las elecciones. Así, el 9 de junio de 1963 el Perú volvió a las urnas con los mismos actores: Fernando Belaunde Terry, Víctor Raúl Haya de la Torre y Manuel Odría Amoretti. Ganó el primero y ejerció su primer gobierno.

Belaunde (1963)

El primer gobierno de Fernando Belaunde (1963-1968) surgió de un golpe de estado y culminó, precipitadamente, por otro golde militar. El motivo (o excusa) fue la desaparición de una página del contrato del gobierno peruano con la International Petroleum Company -IPC- en el que fijaba el precio del petróleo bastante menor a su precio del mercado. Unos dicen que sustrajeron la página, otros aseguran que nunca existió. Lo cierto es que el general EP Juan Velasco Alvarado encontró el pretexto necesario. 

El 2 de octubre de 1968, en su calidad de comandante General del Ejército y presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas acudió por la mañana a Palacio de Gobierno para presentar su saludo al gabinete presidido por Miguel Mujica Gallo y en horas de la madrugada del día 3 una brigada de tanques de la división blindada rodearon palacio, detuvieron a Belaunde y lo enviaron desterrado a Buenos Aires.

Velasco (1968)

Velasco liberó a Hugo Blanco y lo deportó a México; y a Héctor Béjar Rivera, fundador del Ejército de Liberación Nacional y responsable de las guerrillas de 1965 en Ayacucho. El gobierno militar reclutó a Béjar para el Sistema Nacional de Movilización Social – Sinamos-; promulgó la ley de Reforma Agraria; intervino los medios de comunicación y trazó un gobierno al que denominaron: Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.

Morale (1975)

Pero la deteriorada salud de Velasco y la profunda crisis económica sirvieron (otra vez) como pretexto para que el presidente del Consejo de Ministros, General Francisco Morales Bermúdez, viaje a Tacna y lo derroque el 29 de agosto de 1975. El evento bautizado como el ‘Tacnazo’ se consolidó con el compromiso gubernamental de convocar una Asamblea Constituyente en 1978. Haya de la Torre, como su presidente, firmó la Carta Magna el 12 de julio de 1979 y al año siguiente se llevaron a cabo las elecciones: la democracia volvía al país.

Belaunde 1980

Venció Belaunde y también ganó Sendero Luminoso. En mayo de 1980, en la víspera de las elecciones cinco encapuchados asaltaron la casa donde dormía Florencio Conde Núñez, el registrador a cargo del material electoral en el poblado de Chuschi, un caserío entre las montañas de Cangallo, Ayacucho. Quemaron las ánforas y las cédulas de votación. Los comuneros capturaron a cuatro, uno escapó. Sendero Luminoso había dado su primer golpe.

Dicen que el presidente Belaunde sostuvo que eran unos abigeos; lo cierto fue que el sistema político peruano minimizó el hecho y miles de muertes en los siguientes veinte años le pasaron factura: el terrorismo demencial asoló al país.

Alan 1985

1985 llevó al Apra al poder de la mano de Alan García y el sanguinario Abimael Guzmán, líder indiscutido de Sendero Luminoso ‘agudizó las contradicciones’ para sitiar Lima y tomar el poder. 

García heredó los penales controlados por los terroristas: el Pabellón Industrial del penal de Lurigancho, la cárcel de mujeres Santa Bárbara y el Pabellón Azul del penal El Frontón eran zonas liberadas en las que alteraron la arquitectura y controlaban el ingreso de personas, bienes y recursos. Los terroristas desfilaban en los patios de reclusión con su propia coreografía sin responder a ningún mando civil ni militar. El lenguaje subversivo denominó a los penales como “luminosas trincheras de combate”.

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El Frontón 1986

Así, el 18 de junio de 1986, a las seis de la mañana, los terroristas se amotinaron en forma coordinada y tomaron como rehenes a los guardias y a tres periodistas. Ante el fracaso de la comisión negociadora la orden fue reestablecer el orden. En Santa Bárbara murieron dos internas; en Lurigancho fallecieron 124; pero en El Frontón la operación duró hasta el día siguiente, dejando por lo menos 118 presos muertos. La liberación de El Frontón fue encargada a la Marina de Guerra bajo el mando de los capitanes de navío AP Luis Giampietri Rojas y Juan Carlos Vega Llona. 

Vega Llona fue nombrado, luego, agregado naval en Bolivia. En 1988 un comando de aniquilamiento de Sendero Luminoso le disparó dos tiros en la espalda y lo remataron con un balazo en la cabeza. Los asesinos fueron identificados como Tania Tineo Suasnabar, Teófilo Ayma Sayco y Cipriano Quilla Carcausto. 

Muchos años después la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al estado peruano de la muerte y desaparición de los internos Nolberto Durand y Gabriel Ugarte y en el 2005 un juez peruano abrió proceso penal contra 11 marinos por delito de asesinato por explosión.

Un estudio revela que Sendero Luminoso asesinó a 1,214 funcionarios apristas durante el primer mandato de Alan García Pérez.

Continuará



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