Arte y Cultura
Ministerio de Cultura declara Patrimonio Cultural de la Nación a la Chonguinada de Junín
Es una de las danzas más representativas en la sierra central que caracteriza al español con aires de aristócrata, utilizando una vistosa vestimenta de la región.
El Ministerio de Cultura, declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Chonguinada del departamento de Junín, por tratarse de una danza representativa de la sierra central, que representa una expresión visual, dancística y musical de gran riqueza simbólica cultural, reflejando la identidad en provincias y distritos en los que se representa.
Mediante Resolución Ministerial N° 000091 2022 VMPCIC/MC, se reconoce a la Chonguinada, como una de las danzas más atrayentes por la elegancia de su vestuario, colorido y recamado de oro y plata.
Respecto de su origen se han planteado varias teorías. Algunas ponen énfasis en el carácter humorístico de la danza, suponiendo su origen en el término castellano chunga, como sinónimo de burla o parodia.
Representa un baile de carácter humorístico de salón que trajeron los españoles, parodiados con pasos elegantes, realizado por personajes caracterizados por una vestimenta con exagerada decoración y una máscara, en referencia a la aristocracia española del siglo XVIII.
Sobre la vestimenta
Los personajes básicos de la Chonguinada del departamento de Junín son el chonguino, que representa al español con aires de aristócrata, que expresa su poder con un traje muy adornado y un paso elegante y afectado en alusión a su carácter fatuo.
Viste una camisa blanca con una corbata vistosa, un saco azul oscuro, y un pantalón de pana hasta la pantorrilla, cubiertos con bordados de motivos florales hechos con hilos de colores y metálicos, con puntadas llamados caracol partido, hoja o tripa de vicuña, y orlado con grecas.
Sobre el rostro lleva una careta de malla con los rasgos del español, con ojos azules o verdes, bigotes de diversa proporción, a veces una pequeña barba, y mejillas coloradas; se cubre la cabeza con una peluca rizada de cabellos negros o rubios que se supone es de estilo colonial y, como tocado, un sombrero de paño negro con alhajas, coronado por un vistoso plumaje de colores, sujeto a la copa con una chapa metálica.
En los hombros llevan champis, especie de charreteras de metal en forma de pavo real y que en San Jerónimo de Tunán, Huancayo, llevan también por decoración pañuelos multicolores.
Mientras que la dama, representada por las chonguinas, representan a la mujer de la nobleza nativa, condición patentizada por la profusión de joyas y aditamentos con bordados en plata y oro, y que aparece emparejada con el español.
Su vestimenta se caracteriza por usar una blusa blanca, una pollera principal festoneada, tres fustanes calados de encaje usualmente blancos, y unos siete fustanes de color con bordados también conocidos como talqueados.
Sobre la espalda lleva una lliclla o manto cuadrado sujeto con prendedor de plata, un anaco, pieza rectangular de tela llevada al lado derecho.
Los bordados de la pollera principal, la lliklla y el anaco, de motivos florales, hechos con hilos de colores y metálicos, cubren toda la pieza y en el caso de la pollera cubren una gruesa franja inferior. Una pechera de forma trapezoidal, cubierta por hileras de monedas antiguas de plata, sobre un fondo oscuro y orlada con flecos, se lleva sobre el pecho.
En la versión tarmeña, el anaco se lleva por delante llegando hasta la altura del orillo de la falda, y decorada en toda su superficie con alhajas y pedrería. En este caso, la pechera se lleva encima del anaco.
En la versión del valle del Mantaro, las chonguinas, llevan igualmente una careta rosada con pequeños labios rojos, ojos de largas pestañas y mejillas sonrosadas; el rostro siempre va cubierto con un velo semitransparente sujeto con el sombrero.
El Chuto representa al indio de las alturas, en su papel de sirviente, de carácter alegre e insolente, que se encarga de abrir paso a la cuadrilla de chonguinos. Su vestimenta consta de una serie de prendas muy decoradas con bordados y platería sobre un traje básico.
Sobre el baile
Esta danza se practica predominantemente en las provincias andinas del departamento de Junín a lo largo del mes de mayo, en particular en la Fiesta de las Cruces, cuya fecha central es el tercer día del citado mes.
En la provincia de Tarma, la Chonguinada es representada también, y de manera notable, durante la Festividad del Señor de Muruhuay, también celebrada alrededor del 3 de mayo
Otra fecha importante es el 9 de enero durante una de las fiestas previas al carnaval, el Día de los Solteros y Solteras, siendo en esta ocasión ejecutada exclusivamente por solteros de ambos sexos.
Además de la Fiesta de la Virgen de Cocharcas en Sapallanga, al sur de la provincia de Huancayo.
La presentación de la Chonguinada consiste en una serie de coreografías estructuradas de manera particular, en conjuntos de pasos llamados figuras o mudanzas, secciones de la danza que se distinguen por seguir tonadas y coreografías particulares, que los bailarines siguen en una distribución circular o cuadrangular para el intercambio de parejas, todos los integrantes siempre están dirigidos por una pareja guía la cuadrilla encargada de iniciar la coreografía.
El compromiso, desde el Ministerio de Cultura, es seguir fortaleciendo los espacios de visibilidad, reconocimiento a las actividades del patrimonio inmaterial y personalidades que revaloran los saberes, conocimientos y prácticas que contribuyen al desarrollo cultural y las tradiciones que se transmiten de generación en generación y forman parte de nuestra cultura en el país.
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Pamela
Mi compañera de carpeta en la clase del instituto es Pamela, una joven natural de Ica con muchas ganas de convertirse en comunicadora. Nuestra lección en el octavo piso del instituto culmina, y nos dirigimos hacia el ascensor. Nos acompañan nuestros demás compañeros del grupo de amigos que tenemos. Somos cinco en total y todos vamos rumbo al primer nivel. Son un poco más de las nueve de la noche, y pareciera que ninguno de nosotros tenemos apremio en regresar a casa porque en lugar de dirigirnos hacia la salida vamos rumbo a la cafetería. Nos miramos, sacamos nuestros celulares y no pronunciamos ninguna palabra. Pamela y yo tenemos un pendiente: un diálogo que hace más de una semana nos debemos. Ella y yo nos dirigimos hacia la última banca frente al establecimiento de comida que el instituto tiene, e inmediatamente el resto del grupo nos siguen. Guardo en mi bolsillo izquierdo mi móvil y le sonrío a Pamela. Los demás, probablemente, se acaban de dar cuenta que necesito privacidad con Pamela y se despiden instantáneamente. Mientras se esfuman por el largo pasadizo que los conduce a la puerta principal, ella me pregunta qué deseo decirle. Empezamos la entrevista.
Me advierte que evite las preguntas incómodas. No le hago caso. Empezamos una amena conversación hablando de cómo ingresó al mundo del modelaje. Me dice que llegó gracias a una amiga que conoció en la escuela de Marina Mora. Anteriormente, Pamela también ha bailado ballet profesional, danza inculcada por su padre. Sus ojos le brillan y supongo que es porque quiere hablar de su carrera como modelo. No me equivoco. Con un exacerbado entusiasmo me cuenta de sus participaciones en diversos eventos, tales como en canales de televisión nacional y en provincias. Sin embargo, la experiencia que jamás olvidará sucedió hace un año, y fue cuando logró consagrarse como «Miss Teen Turismo 2014». Por otro lado, me confiesa que el trajín es un inconveniente latente en quienes ejercen esta profesión. En sus épocas de modelo tenía horarios inflexibles que incluso lograron que baje su rendimiento académico. No obstante, la satisfacción de recibir una remuneración por su trabajo aparentemente sencillo era su mejor recompensa. No hay duda que como anfitriona o modelo ganaba muy bien.
La anorexia y bulimia se hacen presentes casi siempre en esta carrera me dice con suma tranquilidad. El escudo que utilizan cuando dejan de comer es la falta de tiempo o el querer bajar de peso. Y a pesar de que se les reitere que demasiado delgadas están, ellas no lo creen. Pamela, de esto no ha sido ajena, pues me comenta que hubo meses en los que no ingería sus alimentos necesarios. Esto se debía a dos factores: horarios y decisión propia. Acto seguido me confiesa que la verdadera razón para que se limitara en sus comidas se debía a las «reglas» impuestas sobre su peso, estatura y contextura dentro del entorno artístico. Llegó a pesar cincuenta y siete kilos, un peso idóneo para cualquier señorita que ostenta un metro setenta y dos de altura; mas eso no le duraría mucho tiempo. Hoy con algunos kilos de más dice aún no acostumbrarse a su cuerpo pues por un buen tiempo se vio demasiado delgada. Al mismo tiempo asegura sentirse calmada al contar con un peso regular. Su relación con Marina es de lo mejor. En los cinco años que se conocen la ha apoyado y brindado múltiples oportunidades. Un claro ejemplo se dio cuando terminó sus estudios de modelaje, y la reconocida modelo llamó a Pamela para que dictara clases en su academia. Su año de aprendizaje fue fructífero, al final.
Actualmente tiene novio. No es su enamorado, por si acaso. Acá es imprescindible que ponga énfasis en el término debido a una razón estrictamente ligada a discernir entre un concepto y otro. Para ella, el noviazgo implica compromiso, algo que ambos poseen. Jorge, su novio y mejor amigo, estudia fotografía en otro instituto. Le lleva casi diez años y es prácticamente vecino suyo. Ambos se conocieron en Ica cuando estudiaban comunicaciones en la universidad que posteriormente dejarían para venir a Lima en tiempos diferentes. Piensan viajar, pero sus prioridades son finalizar sus carreras. Los siete meses de relación que llevan la ilusionan a aspirar a su independización. Es evidente que Pamela está enamorada.
Tengo la sensación de que los minutos han transcurrido más lento de lo habitual. No han pasado ni treinta desde que dimos inicio a nuestra conversación, pero siento que llevamos horas. Es raro, pero real. Damos por terminada nuestra entrevista con un beso en la mejilla. Ella se queda aún en el instituto. Se queda esperando a su novio, quien estudia a dos cuadras y en aproximadamente quince minutos más saldrá de clase. Yo no puedo quedarme con ella, así que me marcho. Saco mis auriculares y me pierdo entre las calles miraflorinas escuchando el último hit de Sia. «Chandelier» me hace soñar despierto.
Arte y Cultura
Amor en el primer set
De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.
Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.
Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.
El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.
Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.
Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.
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