Nacional
Acueductos de Cantalloc y Ocongalla, maravillas hidráulicas que asombran al mundo – Diario Nacional Realidad.PE
Por Julio Castillo Bellido, enviado especial
“Ojos de agua, ojos de vida”, la frase sintetiza una de las maravillas creadas por los habitantes de la cultura Nasca, que no sólo diseñaron las líneas y geoglifos, además de la cerámica policromada, sino también los acueductos, cuya construcción data de por los menos 200 años d.C. y que a pesar de su longevidad siguen vigentes, extrayendo agua del subsuelo para regar diversos cultivos de la zona.
Se trata de una obra de ingeniería hidráulica de puquios o acueductos de gran envergadura, de origen prehispánico que mediante un sistema de pozos y canales subterráneos, que no tienen punto de comparación en el continente y que además han sido construidos en una de las zonas más desérticas del Perú, han dotado de agua a los cultivos en la provincia de Nasca, desde hace unos 1,700 años.
“Si no hubiese existido este sistema de acueductos, no habría sido posible el desarrollo de la cultura Nasca y por ende tampoco hubiese sido posible la existencia de los geoglifos y las líneas”, afirmó a la Agencia Andina, el arqueólogo Abdul Yalli Alarcón del Sistema de Gestión para el Patrimonio Cultural del Territorio Nasca y Palpa, del Ministerio de Cultura, al explicar la importancia del sistema para la generación de vida en el desierto.
Sostuvo que los acueductos fueron tan bien construidos que hasta ahora funcionan, lo que demuestra el alto grado de conocimientos de los nasca para poder habitar una zona desértica y aprovechar el agua del subsuelo.
Los puquios, como también se les conoce a los acueductos, más famosos son los de Cantalloc, ubicados a unos 4 kilómetros al norte de la ciudad de Nasca. Son pozos en forma de espiral que al ser visto de lo alto semejan un par de ojos de una persona.
La vista de los “ojos de agua” es impresionante y causa asombro en aquellos que por primera vez tienen contacto con ellos y se enteran que fácilmente superan los 1,500 años de creados.
De acuerdo a los estudios realizados, explica el arqueólogo, para hacer los acueductos primero se cavaban varios pozos separados entre 20 y 50 metros unos de otros.
Los acueductos recogen y canalizan las aguas procedentes de la zona altoandina, así como de ríos cercanos y manantiales a través de galerías que salen a la superficie en zonas de cultivo o permanecen subterráneas.
Los acueductos de Cantalloc están formados por unos 20 respiraderos en forma de espiral de unos seis o siete metros de profundidad.
Los respiraderos tienen como función dotar de luz y oxígeno a las galerías subterráneas para asegurar un flujo constante y homogéneo del agua”, explicó el arqueólogo.
Ocongalla
El acueducto de Ocongalla, ubicado al sur de la ciudad de Nasca, se diferencia de los de Cantalloc porque son a tajo abierto o canales por donde se capta el agua subterránea a través de tres cangrejeras.
Al llegar a la capa freática y encontrar el agua, la encauzaban por canales o galerías subterráneas para llevarla hacia la cocha y de allí distribuirla a las zonas de cultivo.
En este caso se han utilizado piedras de canto rodado que encajan entre sí perfectamente sin necesidad de utilizar argamasa (pegamento como se le conoce comúnmente), algo que es destacado por el arqueólogo, como signo de la alta ingeniería que aplicaban los nasca.
Algo que destaca Abdul Yalli Alarcón es el proceso emprendido no solo por las autoridades locales con apoyo del sector privado sino también por la población, en la cual se ha impregnado la necesidad de cuidar y preservar los acueductos porque ellos les permite asegurar el agua para sus cultivos.
“Este acueducto el año pasado estaba lleno de maleza y antes se lavaba ropa e incluso iglesias evangélicas de la zona bautizaban aquí a sus fieles. Todo eso ha cambiado, hoy en día con el apoyo y la población ha tomado conciencia de ello”, afirmó.
Explicó que el eje fundamental es el desarrollo sostenible y crear nuevas dinámicas en el sector cultural y el turismo dada las riquezas milenarias con que cuenta Nasca y la región Ica.
Dijo que todas las acciones que se viene realizando para proteger los acueductos se hacen con apoyo del sector privado a través, en este caso. de la multinacional de refrescos Grupo AJE y la Asociación María Reiche y el objetivo principal es que los acueductos sean declarados Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura(Unesco).
Lista Indicativa de la Unesco
Los 42 acueductos de Nasca han sido inscritos en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la Convención de Unesco de 1972, como bien cultural en el año 2019.
El arqueólogo Abdul Yalli Alarcón dijo que ello se debe a que los acueductos, constituyen una obra excepcional de ingeniería hidráulica prehispánica utilizada de forma continua por sucesivas sociedades hasta la actualidad y representan un importante logro tecnológico orientado a resolver de manera singular el problema permanente de escasez de agua en la zona.
Agregó que se está a la espera que, tras los trabajos emprendidos con apoyo del sector privado, la Unesco se pronuncie y declare a los acueductos como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Poner en valor y ampliar el turismo
Jorge López-Dóriga, director global de Comunicaciones y Sostenibilidad de Grupo AJE, afirmó que la labor que se está realizando es poner en valor la cultura y la biodiversidad y que en este caso comprende dos cosas y que son los que le dieron vida a Nasca: el agua y los árboles.
“Tenemos que poner en valor los acueductos de nuestros ancestros y además tenemos al árbol del guarango y este es la historia viva del Perú”, expresó.
En medio de la ceremonia en el distrito de El Ingenio donde se develó una placa honor a los 15 árboles guarangos reconocidos como patrimonio de Nasca y ahora gozan de protección, dijo que se trabaja para establecer el turismo vivencial para que los turistas disfruten y conozcan y ser interesen no solo por las líneas,
Un guarango es un árbol que crece en las situaciones más difìciles incluso entre las piedras o rocas y viven hasta 800 años y hasta más porque todavía se siguen haciendo estudios, anotó.
“Estamos orgullosos en el AJE Group, de poder contribuir a poder poner en valor la historia viva del Perú que es el guarango y crear un circuito turístico donde los turistas vengan a ver una de las joyas del mundo como los acueductos y las líneas que son únicas en el planeta”, enfatizó.
Indicó que como parte de las acciones para el turismo vivencial se están colocando bancas debidamente acondicionados en los acueductos y darle las mayores facilidades a los turistas que es lo que busca la Unesco para la declaración de Patrimonio Mundial.
Pacto Por la Cultura
López Dóriga recordó que en el 2021, la Unesco-Perú, junto con el Ministerio de Cultura y 13 instituciones privadas e internacionales entre las que se encuentra Grupo AJE, constituyeron el Pacto por la Cultura al 2030.
Dicha plataforma busca visibilizar y ampliar el impacto de la cultura en el desarrollo sostenible del país, mediante alianzas estratégicas con el sector privado, organismos internacionales y la sociedad civil.
El Grupo AJE, a través de su marca de agua ‘Cielo’, firmó un convenio con la Asociación María Reiche Internacional Arte & Ciencia, en favor de las Líneas y Geoglifos de Nasca, en la región Ica que también comprende trabajar en objetivos comunes para la protección y conservación de los Acueductos de Nasca y por la reforestación de los guarangos en la zona de Majuelos.-
Guardianes del futuro
Por su parte María Cogorno, presidenta de la Asociación María Reiche, destacó la importancia del trabajo que se viene desarrollando para la protección y preservación de los acueductos y los huarangos además de las líneas y geoglifos de Nasca.
“Se trata de un enorme esfuerzo que ahora busca que la Unesco declare como Patrimonio Mundial a los acueductos y hay que recordar que cuando vino María Reiche al Perú vino precisamente por dichos acueductos pero luego su labor fue derivando hacia las líneas”, declaró.
Manifestó que la tarea que se desarrolla también está dirigida a los niños los “futuros guardianes” de las riquezas no solo de Ica sino del Perú y el Mundo.
Cogorno precisó que a través de la Fundación y el Grupo AJE se realizan campañas de concientización y sensibilización a la comunidad local e instituciones educativas, especialmente a los niños de la jurisdicción en temas relacionados al Patrimonio Arqueológico y a la protección de las Líneas y Geoglifos de Nasca, El Ingenio y Palpa, los acueductos y los huarangos sino también el medio ambiente.
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Actualidad
El precio oculto del oro: economías armadas, violencia y poder en los territorios extractivos del Perú
Roberto C. Parra[1]
Consultor forense internacional
Vocero de CONADEMI
De Pataz a las regiones auríferas de África, la expansión de economías criminales revela una transformación preocupante: la violencia puede convertirse en un instrumento para controlar recursos, territorios y trabajadores. En medio de estas disputas, las comunidades mineras tradicionales enfrentan riesgos crecientes y una protección institucional que necesita fortalecerse.
La riqueza mineral y las nuevas formas de violencia
La minería ha formado parte de la historia económica y social del Perú durante siglos. Particularmente, la minería artesanal constituye una actividad tradicional que proporciona trabajo, sustento e identidad productiva a numerosas comunidades. La legislación peruana reconoce su importancia como fuente de empleo y desarrollo en territorios económicamente vulnerables.[1]
Su reconocimiento no implica desconocer los desafíos ambientales, laborales y de formalización, sino distinguir una práctica económica legítima de las organizaciones criminales que utilizan la extracción mineral para obtener beneficios mediante la violencia.
El problema contemporáneo no radica simplemente en la existencia de actividades mineras informales, sino en la aparición de estructuras económicas con capacidad para financiar grupos armados, imponer mecanismos de coerción y disputar el control de yacimientos, galerías y rutas comerciales.
En estas circunstancias, el poder económico puede traducirse en poder territorial, mientras la violencia deja de ser un acontecimiento excepcional para convertirse en un instrumento de regulación criminal del mercado.
Pataz: una crisis que trasciende La Libertad
Pataz representa una de las expresiones más preocupantes de esta transformación. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, el distrito registró una tasa de 315 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a un promedio nacional de 6,6, según el Instituto Peruano de Economía.[2] Aunque estas cifras no permiten atribuir automáticamente todos los homicidios a conflictos mineros, constituyen un indicador extraordinario de violencia letal.
El asesinato de 13 trabajadores vinculados a actividades mineras en 2025 evidenció la vulnerabilidad de quienes desarrollan sus labores en espacios donde existen disputas violentas por el control de recursos.[3]
Las consecuencias tampoco se limitan a Pataz. Las redes de transporte, comercialización, financiamiento y circulación de personas pueden extender los efectos de la criminalidad hacia otras provincias de La Libertad. La prensa ha documentado hechos violentos en Trujillo que involucraron a personas relacionadas con la actividad minera de Pataz.[4]
La magnitud del fenómeno obliga a evaluar si la región dispone de capacidades suficientes para prevenir ataques, investigar homicidios, proteger trabajadores y responder a las necesidades de las familias.
Pataz es, además, un ejemplo de una problemática nacional. Ananea, en Puno, e Inambari y Laberinto, en Madre de Dios, presentan también elevadas tasas de homicidios.[2] La coincidencia con territorios extractivos no demuestra causalidad, pero justifica investigar la relación entre economías criminales, disputas territoriales y mortalidad violenta.
El poder económico y la seguridad armada
Una dimensión especialmente sensible es la capacidad de determinados actores económicos para financiar mecanismos armados de protección o control.
En la minería ilegal, organizaciones criminales pueden emplear grupos armados para asegurar instalaciones clandestinas, controlar accesos, intimidar competidores o imponer pagos extorsivos. La violencia puede constituir así una inversión destinada a proteger beneficios económicos.[3]
En paralelo, las empresas mineras formalmente constituidas pueden contratar servicios privados de seguridad. Esta actividad es legítima cuando se desarrolla dentro del marco jurídico. Sin embargo, en territorios donde concurren distintos actores armados, la proliferación de dispositivos de seguridad plantea riesgos que exigen supervisión efectiva.
Es indispensable diferenciar los servicios legalmente autorizados de los grupos armados irregulares. La contratación de seguridad privada no constituye evidencia de criminalidad empresarial. Cualquier denuncia sustentada sobre vínculos entre operadores económicos y estructuras armadas ilegales debe investigarse independientemente.
En medio de estas relaciones desiguales, los trabajadores artesanales pueden quedar expuestos a amenazas, extorsiones y desplazamientos. Muchos carecen de recursos equivalentes para proteger sus actividades y terminan atrapados en conflictos que no controlan.
Zimbabue: la normalización de las muertes evitables
La experiencia de Zimbabue ofrece una perspectiva especialmente relevante. Melusi Nkomo, antropólogo e investigador afiliado al Departamento de Geografía de la Universidad de Zúrich, Suiza, y anteriormente investigador y docente del Programa de Estudios Africanos de la Universidad de Princeton, ha desarrollado investigaciones etnográficas sobre las relaciones entre minería, violencia, trabajo y poder político en África austral.
En su reciente estudio publicado en American Anthropologist (2026), Nkomo documenta cómo los derrumbes, explosiones, enfrentamientos entre grupos y deficiencias de infraestructura sanitaria constituyen riesgos recurrentes para las comunidades vinculadas a la minería artesanal en Kwekwe.[5] Su concepto de abandono calibrado (calibrated neglect) describe una modalidad de ejercicio del poder en la que la protección estatal se posterga frente a riesgos conocidos, mientras las autoridades intervienen selectivamente durante episodios de lesiones, muerte o duelo.
Su investigación plantea una pregunta fundamental para el Perú: ¿están nuestras instituciones organizadas para prevenir riesgos conocidos o principalmente para reaccionar cuando las tragedias ya han ocurrido?
No se trata de equiparar automáticamente las realidades de ambos países, sino de reconocer que la insuficiencia sostenida de protección, prevención e investigación puede contribuir a normalizar daños evitables y perpetuar condiciones de vulnerabilidad.
República Democrática del Congo: la economía de la violencia
Una segunda comparación proviene de la República Democrática del Congo, donde los conflictos armados han mantenido una compleja relación con el control territorial, la explotación de recursos naturales y los intereses económicos de diversos actores.
En The War That Doesn’t Say Its Name, Jason K. Stearns, investigador especializado en los conflictos de África central, analiza la persistencia de la violencia en el este congoleño y explica cómo determinados actores políticos y militares han desarrollado intereses materiales vinculados a su continuidad.[6] Su interpretación permite comprender que, bajo ciertas condiciones, el conflicto no solamente destruye riqueza: también puede generar beneficios para quienes controlan territorios, recursos y redes comerciales.
Durante más de ocho años de experiencia profesional en África, particularmente en la región de los Grandes Lagos de la República Democrática del Congo, he tenido la oportunidad de conocer de cerca las profundas consecuencias humanas de la violencia. Mi participación en investigaciones forenses relacionadas con presuntos crímenes internacionales, incluidos hechos de violencia sexual, tortura, masacres, asesinatos selectivos y enterramientos clandestinos, me ha permitido comprender la complejidad de estos escenarios, en los que convergen factores históricos, políticos, territoriales, económicos e institucionales. Estas experiencias constituyen observaciones profesionales desde la optica forense que invitan a un análisis integral y prudente, evitando atribuciones generalizadas sobre las motivaciones de los actores involucrados.
Si bien la realidad congoleña responde a circunstancias históricas y políticas distintas de las peruanas, ambas experiencias permiten reflexionar sobre una hipótesis relevante: en determinados contextos, los beneficios económicos asociados al control territorial y de recursos pueden generar incentivos que dificultan la reducción de la violencia y la consolidación de soluciones institucionales sostenibles.
Desde esta perspectiva, resulta fundamental que las investigaciones no se limiten a los hechos violentos y sus responsables directos, sino que también examinen, mediante evidencia verificable, las posibles redes de financiamiento, relaciones económicas y estructuras de poder que contribuyen a su persistencia. Comprender estas dinámicas constituye un paso esencial para fortalecer la prevención, la investigación científica y la administración de justicia.
El terrorismo de lucro, la crisis de la evidencia forense y la gobernanza institucional
En este contexto, la expresión terrorismo de lucro adquiere relevancia en el debate público peruano como concepto analítico para examinar determinadas manifestaciones de criminalidad organizada que recurren sistemáticamente a la violencia y la intimidación colectiva para obtener beneficios económicos, controlar mercados y ejercer dominio territorial.[7] Su utilización exige distinguir estas estructuras criminales de la minería artesanal y otras actividades extractivas, evitando generalizaciones que puedan comprometer derechos fundamentales o estigmatizar actividades productivas tradicionales.
La expansión de la criminalidad organizada plantea importantes desafíos para la justicia peruana, particularmente frente a las limitaciones que afectan la producción oportuna de evidencia forense confiable. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IML-CF) del Ministerio Público enfrenta brechas estructurales en infraestructura, tecnología, financiamiento, personal especializado y gestión de calidad. Como hemos señalado recientemente junto con otros colegas en un análisis comparativo de los sistemas forenses latinoamericanos (Parra et al., 2026), el sistema forense peruano enfrenta desafíos estructurales relacionados con la fragmentación institucional, la limitada articulación operativa y la ausencia de una estrategia nacional sostenible de gestión de la calidad forense, condiciones que evidencian la necesidad de fortalecer su gobernanza y desarrollo científico.[11]
La dimensión presupuestaria agrava estos desafíos. En 2026, el IML-CF contó con un presupuesto inicial aproximado de S/ 258,2 millones, mientras que en 2025 identificó necesidades adicionales por S/ 134,4 millones.[10] Como ejemplo, resulta preocupante que La Libertad, una región de considerable importancia económica y actividad extractiva, continúe enfrentando deficiencias en su principal sede forense de Trujillo, cuya infraestructura, equipamiento tecnológico y morgue requieren modernización. Esta situación evidencia la necesidad de articular el desarrollo económico regional con una inversión sostenida en capacidades científicas que permitan investigar eficazmente la violencia criminal y garantizar una justicia sustentada en evidencia confiable.
Superar esta situación exige una gobernanza forense moderna, financiamiento sostenible, innovación tecnológica, fortalecimiento del capital humano y sistemas de aseguramiento de la calidad, conforme a los principios de la Declaración de Sídney.[8] La cooperación internacional y la participación responsable del sector privado, mediante transferencia científica y mecanismos como Obras por Impuestos, pueden complementar los esfuerzos estatales, preservando la independencia pericial y la supervisión pública.[9]
Combatir la impunidad requiere fortalecer las capacidades científicas del IML-CF como institución estratégica para el Ministerio Público y la administración de justicia.
La fortaleza del Estado no reside únicamente en sancionar la criminalidad, sino también en su capacidad científica para esclarecer los hechos, combatir la impunidad y proteger los derechos de la sociedad en su conjunto.
Cuando el oro vale más que la vida
Las experiencias de Perú, Zimbabue y la República Democrática del Congo revelan, desde contextos diferentes, una preocupación común: la vulnerabilidad de las poblaciones cuando la riqueza extractiva convive con economías criminales, violencia organizada y capacidades institucionales insuficientes.
Pataz constituye una advertencia nacional sobre la necesidad de proteger las actividades productivas tradicionales, investigar las estructuras económicas que sostienen la violencia y superar las brechas del sistema forense peruano.
La respuesta exige una gobernanza institucional sólida, financiamiento sostenible, modernización tecnológica, cooperación internacional y participación responsable del sector privado, preservando siempre la independencia científica.
Fortalecer el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses resulta esencial para transformar los hallazgos científicos en evidencia confiable al servicio del Ministerio Público y la administración de justicia.
La verdadera fortaleza del Estado no reside únicamente en sancionar la criminalidad, sino en prevenir la violencia, esclarecer científicamente los hechos y garantizar que la vida, la justicia y los derechos de la sociedad prevalezcan sobre cualquier interés económico.
Notas y referencias
[1] Congreso de la República del Perú. (2002). Ley N.º 27651, Ley de Formalización y Promoción de la Pequeña Minería y la Minería Artesanal. Texto legal.
[2] Instituto Peruano de Economía. (2026). Cuatro de los diez distritos con más homicidios registran minería informal. IPE. Véase también Ardiles, A. (2026, 29 de septiembre). El mapa de los homicidios: Pataz alcanza una tasa de 315 asesinatos por cada 100 mil habitantes. El Comercio.
[3] Reuters. (2025, 7 de mayo). Grisly Peru mining murders spotlight ‘gold curse’ in the Andes. Reuters. Ministerio del Interior del Perú. (2025, 15 de mayo). Coordinación entre Policía Nacional de Perú y Colombia permitió captura de alias «Cuchillo». Gob.pe.
[4] Ardiles, A. (2026, 29 de septiembre). El mapa de los homicidios. El Comercio. Véase la referencia [2].
[5] Nkomo, M. (2026). Burying futures: Artisanal mining deaths and the politics of negligence in Zimbabwe. American Anthropologist. https://doi.org/10.1111/aman.70120
[6] Stearns, J. K. (2022). The war that doesn’t say its name: The unending conflict in the Congo. Princeton University Press. Editorial.
[7] Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. (2026, 15 de septiembre). Ministro Álvarez: «El trabajo del INPE se comienza a solucionar con inteligencia llevada a cabo por expertos». Plataforma Digital Única del Estado Peruano. https://www.gob.pe/institucion/minjus/noticias/1444811-ministro-alvarez-el-trabajo-del-inpe-se-comienza-a-solucionar-con-inteligencia-llevada-a-cabo-por-expertos
[8] Roux, C., et al. (2022). The Sydney declaration – Revisiting the essence of forensic science through its fundamental principles. Forensic Science International, 332, 111182. https://doi.org/10.1016/j.forsciint.2022.111182
[9] Congreso de la República del Perú. (2008). Ley N.º 29230, Ley que impulsa la inversión pública regional y local con participación del sector privado, y sus modificatorias. Marco normativo de Obras por Impuestos.
[10] Ministerio Público – Fiscalía de la Nación. (2025). Información presupuestaria y requerimientos para el fortalecimiento del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Documentación presentada ante el Congreso de la República del Perú.
Documento institucional: https://www.congreso.gob.pe/Docs/comisiones2024/cean-reforma-integral-sistema-admin/files/ofi_005407_mp_anexo_ru2035765-oficio-5407-2025-mp-fn-segfin-20250908.pdf
Ministerio de Economía y Finanzas. (2026). Consulta Amigable: información presupuestaria del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. https://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/Navegador/default.aspx
[11] Parra, R. C., Iannacone, G. C., Alvarez-Godoy, A. G., Castellanos, D., Garcia-Marroquin, R., & Vasquez-Guerrero, J. L. (2026). Latin America in forensic action: Quality standards alone do not provide an infallible quality assurance. En R. C. Parra & A. G. Alvarez-Godoy (Eds.), Forensic Science and Quality Management: Addressing the Era of Standardization in Challenging Environments (cap. 10, pp. 225–250). Wiley.
[1] Experto forense peruano con más de 25 años de experiencia internacional en África, Medio Oriente y Latinoamérica. Vinculado a las Naciones Unidas y exfuncionario del Comité Internacional de la Cruz Roja y del Ministerio Público peruano. Coeditor de Forensic Science and Quality Management: Addressing the Era of Standardization in Challenging Environments(2026), obra de referencia internacional publicada por Wiley bajo los auspicios de la American Academy of Forensic Sciences (AAFS). Especialista en gobernanza y fortalecimiento de sistemas forenses. Su proyecto doctoral en la University of Technology Sydney (UTS) busca fortalecer los sistemas forenses del Sur Global, especialmente en países afectados por la violencia y las limitaciones institucionales, mediante modelos de gobernanza, desarrollo de capacidades y movilización de recursos internacionales complementarios al financiamiento estatal. Más información: www.rcpforensics.com.
Actualidad
Minsa ordena devolver más de S/ 404 mil a Alkofarma pese a cuestionamientos por contrato millonario
Una resolución de Cenares, organismo del Ministerio de Salud, dispone gestionar la devolución de una penalidad a la farmacéutica, cuestionada por el suministro de suero fisiológico de procedencia china.
La empresa Alkofarma E.I.R.L. vuelve al centro de la polémica luego de que el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares), órgano del Ministerio de Salud (Minsa), reconociera la devolución de S/ 404,528.69 por una penalidad aplicada a la compañía.
La decisión consta en la Resolución Directoral N.° 202-2026-CENARES-MINSA, firmada el 23 de septiembre por Patricia Suárez Beyodas, directora general de Cenares, y sustentada en un acuerdo de conciliación.

El caso se produce en medio de cuestionamientos por una contratación superior a S/ 31 millones para el suministro de suero fisiológico importado de China, producto sobre el cual se reportaron observaciones técnicas, según investigaciones periodísticas.
Asimismo, el diario Del País denunció que la empresa habría sido favorecida con reconocimientos de deuda superiores a S/ 5 millones, además de la devolución de la penalidad.
Si bien la resolución acredita que Cenares reconoció el derecho a recuperar dicho monto, no confirma que el dinero ya haya sido desembolsado ni demuestra por sí sola una irregularidad.
El Ministerio de Salud debe esclarecer los fundamentos de estas decisiones, las observaciones realizadas al producto y las condiciones bajo las cuales se autorizó la devolución de la penalidad, en un caso que involucra millones de soles destinados a la salud pública.
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