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-El cientificismo, una palabra desprestigiada por ser poco entendida

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-El cientificismo, una palabra desprestigiada por ser poco entendida


Hace poco, el periodista René Gastelumendi volvió a revivir en twitter un tema del cual había escrito un brevísimo -y nada reflexivo- artículo, en el diario La República (aquí) de enero de este año, sobre lo que él entiende por cientificismo. Tal vez por la genuina y sana preocupación de ver entre los científicos y tecnólogos actitudes dogmáticas, ególatras, oportunistas y hasta pseudocientíficas (como en aquellos “médicos” que defendían el uso de la ivermectina y el dióxido de cloro durante la pandemia), es que Gastelumendi reacciona y quiere llamar la atención al respecto. Nadie duda que el entorno académico -y más aún el peruano- esté infectado de estos males; y es que los tecnólogos y científicos son personas con una parte emocional como cualquier otra. Pero ello no debe llevarnos a iniciar una “cruzada” contra la cosmovisión basada en la ciencia – lo que debería entenderse realmente por “cientificismo”- en un país donde la educación (especialmente universitaria) es una de las menores preocupaciones de la población y las autoridades, en un país donde necesitamos que la gente confíe más en la ciencia y sus derivados (como el pensamiento crítico) para que no caigan en la maraña de los fake news y la desinformación.

 

Breve historia de un término vituperado

En verdad, pocas palabras tienen una connotación tan peyorativa como “cientificismo” en casi todas las lenguas: scientism, scientismo, szientismus, etc. Se puede comprobar esto consultando en internet toda una gama de definiciones cuyo punto común es rechazar el cientificismo, referido como una amenaza que hay que evitar a toda costa. Esto se da en artículos académicos, libros de apologistas creyentes y en artículos como los de Gastelumendi.

¿Cómo se empezó a armar esta “mala fama”? Creemos sinceramente que los apologistas cristianos del siglo XIX son los mayores responsables. Pero antes veamos cómo nació el concepto real de “cientificismo”.

Según Bunge, el concepto había nacido en el ala radical de la Ilustración francesa. El cientificismo junto con el laicismo, el igualitarismo, el humanismo y el materialismo fueron conceptos que se gestaron en el grupo radical formado por autores como Diderot, Holbach, Helvetius, La Mettrie, Cloots, Condorcet, Maréchal y Mirabeau. Casi todos ellos fueron ateos y republicanos (enemigos del régimen monárquico), a diferencia del ala moderada de la ilustración que eran más de tendencia reformista. Es de especial mención el manifiesto de recepción a la academia francesa de Nicolas Condorcet (1782). Allí declaró su fe en que las ciencias morales (sociales) seguirán los mismos métodos que las ciencias físicas (naturales), que ya estaba consolidadas para ese entonces con la mecánica newtoniana.

Según Peter Schottler, el concepto inglés the scientism parece tener su origen en la recepción de los debates franceses de la década de 1880 sobre el papel de la ciencia en la sociedad moderna. Pero pronto, en los siglos XIX y XX, se desarrolló una polisemia sobre el término en un entorno de publicaciones religiosas contra-ilustradas. Allí se creó todo su sentido peyorativo que hoy persiste, para verter desprecio y ridiculizar, en esos otros conceptos, a la cosmovisión basada en la ciencia (que es el cientificismo “real”).

Schottler elabora una interesante lista de un minucioso estudio bibliográfico:

Schottler, P., 2013, "Scientistne: sur l’histoire d’un concept difficile", Revue tie Synthese, 134 (traducción: elogio del cientificismo, pág. 40)

Schottler, P., 2013, «Scientistne: sur l’histoire d’un concept difficile», Revue tie Synthese, 134 (traducción: elogio del cientificismo, pág. 40)

 

El ridículo demonio creado por los creyentes y filósofos anti-cientificistas: El cientificismo ingenuo.

Todas las palabras con el sufijo “ismo” refieren a una doctrina o ideología. Aceptamos que el “cientificismo” no es ciencia, pero tenemos buenas razones para creer que tampoco es una ideología, sino algo más parecido a un método para analizar y valorar al mundo: una cosmovisión basada en el razonamiento inductivo y que parte de la observación científica de la realidad.

Como habíamos dicho, este significado había nacido durante la ilustración, pero los ideólogos anti-cientificistas (generalmente creyentes) crearon una polisemia del término para desprestigiarlo. Podemos ver esta clara intención en las palabras del pastor luterano Joseph Augustus Seiss cuando escribe en 1865: “Entre las causas activas de todo esto se nos advierte de cierto cientificismo y naturalismo jactancioso y descarado que no duda dogmáticamente en negar las doctrinas de la fe.”

Seiss,1865, The Apocalypse, vol. II, Charles C. Cook, Nueva York

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Libro Elogio del cientificismo de la editorial Laetoli

Entre los significados malintencionados del término, que podríamos llamar “cientificismos ingenuos”, podemos mencionar:

Creer que la ciencia es el único conocimiento válido posible.

Así caricaturiza Sara Maitland, citada por Gastelumendi, a los cientificistas cuando escribe: “el cientificismo suele desdeñar disciplinas como la filosofía o la historia, afirmando que todo aquello que la ciencia no puede demostrar, simple y llanamente, no existe”.

Debemos aclarar que, un cientificista serio, cree que la ciencia proporciona la mejor manera de conocer al mundo real en todos sus ámbitos, más no afirma que la ciencia es la única manera de conocer la realidad. A esta podemos acceder mediante el sentido común (por poner un ejemplo) y puede proporcionar conocimiento válido.

Creer que la ciencia es la solución de todos los problemas prácticos.

Esta creencia ingenua no distingue entre ciencia y tecnología, que es el diseño de procesos materiales o mentales basados en la ciencia a fin de lograr una utilidad. La ciencia no resuelve, pues, ningún problema real. La tecnología, que es una de sus “hijas” deseadas de la ciencia por la cual ésta se hizo un discurso hegemónico, resuelve esos problemas. Un cientificista serio sabe que, cada vez que la tecnología resuelve problemas o la ciencia conoce más, surgen nuevos problemas y nuevas preguntas, razón por la cual nunca podremos resolver “todos los problemas” ni conocer “todo”. El cientificismo puede aceptar, sin ningún problema, que la descripción del mundo por parte de la ciencia siempre estará incompleta. Pero no por las ridículas razones que insinúa Gastelumendi cuando escribe: “De otro lado, la descripción científica del mundo por parte de la ciencia es incompleta, pues no incluye los fenómenos mentales: el pensar, el querer, el desear, etc., al menos por ahora”. Los fenómenos mentales no están fuera del ámbito de la ciencia (ni siquiera “por ahora”), ya que la neurociencia los está explicando satisfactoriamente. Este es otro prejuicio que no debería ser extendido en nuestra población.

El cientificismo Metodológico: el correcto.

Un real concepto de cientificismo, que se acerca al ideal ilustrado que lo hizo nacer, es el del diccionario de Lalande. Según éste el cientificismo es “la idea de que la mente y los métodos científicos deben extenderse a todos los ámbitos de la vida intelectual y moral sin excepción

Lalande A. (1926) “Scientisme”, Vocabulaire technique et critique de la philosophie, Paris, PUF, pp. 960-961. Pag 960, sentido 2.

Por “mente” se refiere a la mente de la ciencia (o “espíritu” de la ciencia) aquella parte esencial que es en sí su método. Así lo expresan el físico Marcel Boll que cito: “El término ‘cientificismo’, que el sentido común utiliza tan mal, es el único que expresa que el espíritu y el método científico deben ser extendidos a todas las áreas del pensamiento, sin ninguna excepción o restricción mental” (Boll M. (1939) Les Quatre Faces de la Physique, Paris, Éditions Rationalistes. Pag 30). Y también Mario Bunge: “Para innovar en las ciencias jóvenes es necesario adoptar el cientificismo. Esta es la tesis metodológica de que la mejor forma de explorar la realidad es adoptar el método científico” (Bunge M. (2012) Evaluating Philosophies, New York, Springer. Pag 24).

Obviamente, esta acepción ha encontrado feroz resistencia de las corrientes filosóficas anti-ilustradas (casi todas las de la filosofía continental) y de los apologistas creyentes. Los primeros quieren evitar la intrusión del método de las ciencias naturales en la historia, la sociedad y la filosofía. No desean que la filosofía sea una “cierva de la ciencia” como lo fue en la edad media del cristianismo: desean su “independencia”. Los segundos, ven amenazadas sus creencias espirituales al ser éstas sometidas al análisis del pensamiento crítico, que es una forma de extender el “método científico” hacia ámbitos que sólo creían reservados para sus deidades.

No es mi intención extenderme más sobre una contundente respuesta a ambas tendencias anti-cientificistas. Para los interesados, voy trabajando en una tesis de magister sobre el tema que tendré a mucho gusto publicar a su debido momento. Por ahora, diremos que el cientificismo real, ese que defiende el humanismo secular, consiste en considerar que los métodos que las ciencias usan para describir -con probado éxito- nuestra realidad, así como sus mecanismos lógicos (método hipotético-deductivo) y sus presupuestos metafísicos (naturalismo, realismo, etc.) pueden y deberían extenderse hacia los ámbitos que están fuera de los límites teóricos o prácticos de la ciencia, como una mejor manera de afrontarlos y llegar a respuestas más razonables que las que nos proporcionan las pseudociencias, el espiritualismo y la religión. Esto es precisamente aplicar una gran inducción, que a todas luces nos parece muy válida.

Para terminar, diré que en un país en donde pululan los detractores del enfoque de género, creacionistas, creyentes en pseudociencias, horóscopos, trivializadores de la psicología, anti-vacunas, chamanes, etc. , deberíamos más bien incentivar, en la población, la confianza en la ciencia con sus poderosos métodos que han demostrado ser los más efectivos en sus ámbitos. Y no reforzar los prejuicios que hay contra el cientificismo.

Henry Llanos (1)

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Minam fortalece la conservación de bosques amazónicos con apoyo del MEF y la cooperación alemana

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Minam fortalece la conservación de bosques amazónicos con apoyo del MEF y la cooperación alemana


El Ministerio del Ambiente (Minam), con el respaldo del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la cooperación alemana, fortalecerá la conservación de más de 3,6 millones de hectáreas de bosques amazónicos y el trabajo conjunto con las comunidades locales mediante un nuevo Convenio de Apoyo Presupuestario (CAP).

La iniciativa destinará más de S/ 9 millones para fortalecer acuerdos de conservación y mecanismos de participación local en cuatro áreas naturales protegidas de Loreto y Ucayali, contribuyendo a generar oportunidades sostenibles para las poblaciones y reforzar su participación en la protección de la biodiversidad.

El convenio, aprobado por el MEF a través de la Dirección General de Presupuesto Público, será implementado por el Minam, mediante el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), en coordinación con el banco alemán de desarrollo KfW (Kreditanstalt für Wiederaufbau).

Las acciones se desarrollarán en la Reserva Comunal El Sira, en Ucayali; las reservas nacionales Pacaya Samiria y Matsés, en Loreto; y el Parque Nacional Sierra del Divisor, ubicado entre ambas regiones.

El CAP contará con un financiamiento de hasta S/ 9 093 176,02, proveniente de los saldos del aporte financiero otorgado por KfW en el marco del Proyecto de Sostenibilidad Financiera de las Áreas Protegidas del Perú – Fase I. Los recursos permitirán consolidar mecanismos participativos de conservación mediante incentivos presupuestarios.

Mono Choro Sernanp.jpg
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Alianza con las comunidades para conservar la Amazonía

La aprobación del nuevo convenio se sustenta en los resultados alcanzados durante la primera fase del apoyo presupuestario, implementada entre 2021 y 2024. Solo en 2024, el Sernanp desarrolló acciones de vigilancia y control efectivo en más de 4,9 millones de hectáreas y alcanzó 524 653 hectáreas bajo mecanismos participativos de conservación, cumpliendo el 100 % de las metas establecidas para ese periodo.

Los acuerdos de conservación fortalecen la participación de las comunidades y organizaciones locales mediante compromisos conjuntos con el Estado para proteger los recursos naturales, reducir las amenazas sobre los bosques y promover actividades sostenibles que contribuyan al bienestar de las poblaciones.

Esta iniciativa refleja la línea de gestión del Minam de fortalecer su presencia en los territorios y trabajar de manera articulada con las comunidades.



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ODPE de San Martín de Porres avanza en la organización de las Elecciones Regionales y Municipales 2026

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ODPE de San Martín de Porres avanza en la organización de las Elecciones Regionales y Municipales 2026


La Oficina Descentralizada de Procesos Electorales (ODPE) de San Martín de Porres avanza en la organización de las Elecciones Regionales y Municipales 2026 (ERM 2026), que se desarrollarán el domingo 4 de octubre, con el objetivo de garantizar un proceso electoral eficiente, transparente y seguro para la ciudadanía.

Al respecto, el jefe de la ODPE Jose Leoncio Revilla Cabrera, informó que, para estos comicios, se habilitarán 1,786 mesas de sufragio en las circunscripciones electorales bajo su responsabilidad, que comprenden los distritos de San Martín de Porres, ubicados en la provincia de Lima.

En esta circunscripción electoral, cerca 533.871 electores están habilitados para acudir a las urnas y elegir a sus autoridades regionales y municipales. Para ello, la oficina descentralizada de San Martín de Porres tiene previsto instalar 172 locales de votación distribuidos en todo el distrito.

Como parte de las actividades del cronograma electoral, el pasado 24 de julio, la ONPE instaló a nivel nacional 125 Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODPE) y realizó el sorteo de miembros de mesa. En el ámbito de la jurisdicción de San Martín de Porres fueron seleccionados 16, 074 mil ciudadanos entre titulares y suplentes para cumplir esta importante función electoral.

De acuerdo con la normativa vigente, la publicación de la lista definitiva de miembros de mesa se realizará luego que se resuelven las tachas que se hayan presentado contra la relación provisional de los ciudadanos seleccionados.

La ODPE de San Martín de Porres forma parte de las 125 oficinas descentralizadas instaladas en Lima Metropolitana y tiene su sede en Av. Los Alisos MZ. Ñ lote 03 URB Rosario del Norte, desde donde coordina y ejecuta las actividades electorales correspondientes a su jurisdicción.

En las ERM 2026, aproximadamente 26 314 724 ciudadanos a nivel nacional están convocados a participar para elegir a 13 148 autoridades, entre ellas gobernadores y vicegobernadores regionales, consejeros regionales, alcaldes y regidores provinciales y distritales.



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