Connect with us

Especiales

Gustavo Gorriti está más cerca al abismo, por José Antonio Torres Iriarte

Webmaster

Published

on

[ad_1]

La democracia descansa en la separación de poderes, lo que implica que la administración de justicia no está sujeta a presiones políticas o a la presión mediática instrumentada por los medios de comunicación vinculados a grupos empresariales asociados con empresas extranjeras. En el Perú se ha hecho evidente la judicialización de la política, impulsada en especial por el Instituto de Defensa Legal y su director ejecutivo Gustavo Gorriti.

La empresa Odebrecht vinculada al «Club de la Construcción» y a la empresa «Graña y Montero», lograron hacerse de la ejecución de decenas de obras públicas en todo el país. Paralelamente los grupos «El Comercio», «La República» y RPP eran receptores de generosas transferencias del Estado, bajo la modalidad de «publicidad estatal». A la par con recursos procedentes de la cooperación internacional, han sido solventados organismos no gubernamentales vinculados entre sí, que comparten la misma agenda política y que de modo especial han sido funcionales a salvaguardar los intereses de la constructora brasileña Odebrecht.

Si en el pasado Vladimiro Montesinos entregaba sumas millonarias de dinero en efectivo, en la salita del SIN; en los últimos años los grandes medios de comunicación han sobrevivido con la inyección de recursos públicos. El Acuerdo de Colaboración Eficaz suscrito entre el Ministerio Público y Odebrecht, se ha convertido virtualmente en un «secreto de Estado» y el Equipo Especial Lava Jato liderado por los fiscales Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez, se convirtieron gracias a los medios de la gran prensa, en adalides de la lucha anticorrupción.

Gustavo Gorriti ha tratado de mostrarse como un periodista de investigación: sin embargo, no es sino un operador político de Odebrecht, que, desde hace varios años, en especial desde el 2018, se ha convertido en el «censor de la vida nacional» y vocero de la empresa Odebrecht, señalando en todo momento que la constructora brasileña tenía el derecho de «rehabilitarse», pagar una penalidad y acto seguido, seguir contratando con el Estado.

Desde mediados del 2018, cuando Martín Vizcarra ejercía la presidencia de la República, se puso en práctica un conjunto de acciones, bajo la conducción de Gustavo Gorriti. Cuando aún se desarrollaba el Mundial de Fútbol Rusia 2018 y días después que la selección peruana fuera eliminada de la competencia mundialista; día y noche en los medios de comunicación adscritos a los grupos «El Comercio», «La República» y RPP se propalaban los audios que fueron presentados como prueba contundente, de que existía una organización criminal, de la que formaban parte el presidente de la Corte Superior del Callao, el vocal supremo César Hinostroza e incluso el entonces fiscal supremo Pedro Chávarry.

Luego de haber transcurrido más de cinco años y en función de una investigación fiscal impulsada durante la gestión de la Fiscal de la Nación Patricia Benavides, el país toma conocimiento de cómo fue frustrada una diligencia fiscal en las oficinas del Instituto de Defensa Legal. Las imágenes que el país ha conocido en los últimos días acreditan fehacientemente la manera como el señor Gustavo Gorriti hace gala de su poder e influencia, logrando que el propio Fiscal de la Nación en ejercicio Pablo Sánchez a través de una llamada telefónica ‘conminatoria» presione al fiscal a cargo de la diligencia, con el claro propósito de que se suspenda la diligencia fiscal, que no constituía ningún acto arbitrario, ilegal o inconstitucional.

Gustavo Gorriti logró su objetivo y siguió desarrollando sus acciones con el objetivo de poner fin a la carrera de los integrantes del Consejo Nacional de la Magistratura.Se generó una crisis política, meses después (diciembre 2018) se realizaría un referéndum auspiciado por Martín Vizcarra. La elección de Pedro Chávarry como Fiscal de la Nación fue cuestionada por Gustavo Gorriti y por el gobierno de Martín Vizcarra. Los fiscales Vela Barba y Pérez fueron «endiosados» por los grandes medios de comunicación.

En el plano judicial y mediático, la «coalición vizcarrista» se fortalecía con la detención de Keiko Fujimori en octubre 2018 y la orden judicial que decretó el impedimento de salida del país del expresidente Alan García en noviembre 2018. Gustavo Gorriti consolidaba su poder, siendo evidente su respaldo político a Martín Vizcarra. Cuando el Fiscal de la Nación Pedro Chávarry decide remover a los fiscales Vela Barba y Pérez, el propio Martín Vizcarra retorna apresuradamente de Brasilia para expresar su respaldo a los fiscales removidos. Es evidente que Odebrecht no podía aceptar la remoción de los fiscales que se negaban a hacer de conocimiento público, los alcances del Acuerdo de Colaboración Eficaz.

Gustavo Gorriti en la diligencia fiscal que se frustró (2018) en las oficinas de IDL, estuvo acompañado por la periodista y abogada Rosa María Palacios, que siempre ha actuado y respaldado las acciones de Gustavo Gorriti.No hay que olvidar que fue el Instituto de Defensa Legal, quien publicó (noviembre 2018) como primicia el supuesto pago por parte de Odebrecht al presidente García, luego de que el ex jefe de Estado dictara una Conferencia en Sao Paulo. El juez dictó la orden de impedimento de salida del país de Alan García a solicitud del Ministerio Público (fiscal José Domingo Pérez) amparándose en el supuesto pago ilícito por el dictado de una Conferencia ante empresarios brasileños.

En los últimos años, el señor Gustavo Gorriti ha incriminado, denunciado y señalado responsabilidades con total libertad y osadía; sin embargo, hoy guarda silencio y no es capaz de asumir su propia defensa. El señor Gorriti es un «intocable» y ha tratado en todo momento de dar lecciones de probidad y moral. Gustavo Gorriti y Rosa María Palacios no están unidos por ideales superiores, sino por ciertos intereses, por ello la señora Palacios agradeció al gobierno del Uruguay cuando decidió no concederle asilo al presidente Alan García.

Del mismo modo el 17 de abril 2019, cuando los «esbirros de la DIVIAC» acompañaron al fiscal para cumplir con la detención preliminar del expresidente García por 10 días fue la señora Palacios quien, bastante antes de ejecutarse la diligencia, ofreció la primicia en las redes sociales. La muerte de Alan García sería aparentemente lamentada, unos días después por el propio Gustavo Gorriti a través de IDL Radio, señalando que «si hubiera conocido del estado emocional» que afrontaba el expresidente le hubiera «concedido una tregua». La detención de Alan García o precipitar la muerte del expresidente eran escenarios posibles, los mismos que fueron esperados con expectativa por Martín Vizcarra y el Consejo de Ministros en pleno, reunidos a una hora inusual en Palacio de Gobierno.

El vacado expresidente Vizcarra hoy tiene mandato judicial de impedimento de salida del país y seguramente será sentenciado por los graves ilícitos penales cometidos en su condición de Gobernador de Moquegua y Presidente de la República. Hoy, Gustavo Gorriti ve desvanecer su inmenso poder, a pesar de que como operador político de Odebrecht ha logrado que la Junta Nacional de Justicia suspenda temporalmente por seis meses a la Fiscal de la Nación Patricia Benavides.

Existe una verdadera organización criminal dispuesta a proteger a Odebrecht, empresa cuyos directivos gozaron de todo tipo de protección legal, a cambio de ofrecer información supuestamente cierta sobre el pago de comisiones en apenas cuatro obras. Odebrecht pudo vender la hidroeléctrica de Chaglla, se le exoneró del pago de una millonaria deuda tributaria, sus oficinas no fueron allanadas, sus cuentas bancarias no fueron embargadas y sus directivos siempre gozaron de impunidad.

La «trama de Odebrecht» aún no ha concluido, hoy la batalla legal se libra entre la Junta Nacional de Justicia y la ex Fiscal de la Nación Patricia Benavides. Si en el 2018, Gustavo Gorriti logró sus objetivos políticos; hoy es poco probable que logre sus propósitos.

El Acuerdo de Colaboración Eficaz debe ser hecho de conocimiento público. La JNJ debe iniciar investigaciones contra el Fiscal Supremo Pablo Sánchez quien impidió la realización de una diligencia fiscal en las oficinas del Instituto de Defensa Legal en el 2018. Gustavo Gorriti está más cerca al abismo y al oprobio, demostrando que su papel de «guardaespalda» de Alejandro Toledo, mentor y receptor de la cooperación internacional y operador político de Odebrecht, son poco ante una imagen mellada por la comisión de acciones e ilícitos, que tarde o temprano lo obligaran a comparecer ante el Ministerio Público y el Poder Judicial.

En medio de todo, los grupos «El Comercio», «La República» y RPP cada vez pierden más credibilidad, audiencia y tiraje. Ni los fiscales inmerecidamente elogiados, ni los medios de comunicación alicaídos podrán hacer algo por Gustavo Gorriti, cuando llegue el momento de dar cuentas ante la justicia. Si Vladimiro Montesinos tuvo su ocaso en el pasado, seguramente el poder acumulado por Gustavo Gorriti se desvanecerá con el tiempo.

Por: José Antonio Torres Iriarte. Abogado y analista político

[ad_2]

Source link

Mantente informado con Limaaldia.pe

Continue Reading
Comments

Especiales

Mi opinión de la semana en FINDE NIUS (año 3 – finde 103)

Webmaster

Published

on

[ad_1]

Mi opinión sobre las noticias de la semana FINDENIUS (Año 3, Finde 103 – 7/4/2024) – Hablo de: Marlon Brando, la venta de segunda mano, la Calima y mi recomendación videoclip de «Mala ft. Virginia Guantanamera» de TABAIBA

[ad_2]

Source link

Continue Reading

Especiales

«Ni el tirano de Moscú, ni el tirano de Caracas», por José Antonio Torres Iriarte

Webmaster

Published

on

[ad_1]

El comunismo internacional, adscrito a la Tercera Internacional, fue derrotado políticamente cuando cayó el «Muro de Berlín», se disolvió la URSS, se consumó la reunificación alemana y los países de Europa del Este abandonaron la planificación centralizada, optando por la democracia y la economía de mercado. Para un sector de los historiadores del siglo XX, la centuria anterior concluye en 1991, cuando tuvo su punto final la llamada «guerra fría».

Hoy el mundo comprueba cómo un líder autoritario como Vladimir Putin, enarbolando las banderas nacionalistas, decide invadir Ucrania bajo pretexto de defender la seguridad nacional ante el avance de la OTAN y una influencia cada vez mayor de Occidente en los territorios que fueron parte de la URSS o que pertenecieron a la zona de influencia soviética. Lo cierto es que ni la internacionalización de la economía ni la revolución tecnológica en curso han significado el fin de los nacionalismos en el mundo.

La Rusia de los Zares a inicios del siglo XX, posteriormente la Unión Soviética liderando la llamada «revolución bolchevique» en todo el mundo, ni el Ejército Rojo tomando Berlín en 1945, pueden ser negados como hechos relevantes en la historia del último siglo. La Federación Rusa ocupa el asiento que antes tuvo la Unión Soviética en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si bien es cierto que la economía rusa ha quedado rezagada respecto a las principales economías globales, no puede olvidarse que Rusia sigue siendo una potencia nuclear.

En un escenario internacional cambiante, ha surgido la República Popular China con su enorme fuerza productiva y su cada vez mayor presencia en América Latina y África; así como también la India, con una población ligeramente mayor que China. Rusia no pretende ser actualmente un promotor del comunismo internacional en el mundo; sin embargo, no ha abandonado la cooperación y el asesoramiento militar en América Latina.

Por otro lado, los Estados Unidos desde los años del presidente Clinton pretendieron liderar la expansión de la libertad en el mundo; sin embargo, la Iniciativa de las Américas y el ALCA fracasaron ante el surgimiento en América Latina de gobiernos adscritos al llamado «socialismo del siglo XXI», representados en el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla. El marxismo-leninismo, inspirador del castrismo y dogma para los movimientos guerrilleros de la década de los sesenta, fueron replegándose militarmente o devinieron con el tiempo en brazo armado del narcotráfico, como ocurrió en Colombia.

Fidel Castro hábilmente, en los años noventa, ante el colapso de la economía cubana, apostó por abrir la economía cubana a la inversión hotelera y el sector turismo; pero sobre todo optó por desarrollar otras estrategias políticas, alentando el posicionamiento de líderes sindicales como Lula en Brasil o caudillos militares como Hugo Chávez en Venezuela. Fidel Castro no tuvo reparo en recibir a Juan Pablo II en 1998, como muestra de apertura política y religiosa.

Mientras se desarrollaban reformas económicas en Rusia, en Europa se daban pasos seguros hacia la Unión Europea y el establecimiento del euro como moneda única. La Unión Europea incorporó a países de Europa del Este y amplió el radio de influencia de la OTAN, dejándose atrás el Pacto de Varsovia. La globalización de la economía se impuso en un contexto de conflictos nacionalistas o «guerras de baja intensidad», como la ocurrida en los Balcanes. El terrorismo internacional sorprendió al mundo en el 2001, así como la invasión de Irak marcó una época.

En el plano ideológico, los otrora partidos comunistas dejaron de lado las tesis de la dictadura del proletariado y la lucha de clases. El neomarxismo desde la academia y los organismos no gubernamentales desde la llamada «sociedad civil» ganan espacio político y desarrollan un nuevo discurso que se sintetiza en el derecho al aborto, la ideología de género, el matrimonio igualitario, la eutanasia, el cambio climático, la protección del medio ambiente, los Derechos Humanos y muchos campos más.

En un mundo marcado por el internet y las redes sociales, los multimillonarios o magnates de la globalización han decidido financiar los proyectos de cooperación internacional con una mirada supuestamente progresista. Fundaciones, ONG, gobiernos de Occidente y los organismos internacionales adscritos a la Unión Europea y al Sistema de Naciones Unidas cada vez están más alineados con conceptos ideológicos convertidos en fundamento de las novedosas políticas públicas diseñadas.

Si en el pasado el Fondo Monetario Internacional imponía Ajustes Estructurales en las economías de América Latina, hoy la cooperación internacional pretende virtualmente imponer políticas sesgadas que incluso pueden colisionar con las libertades fundamentales. Lo cierto es que todos aquellos que militaron en partidos y movimientos de izquierda marxista hace unas décadas; hoy son los gestores de organismos no gubernamentales presentes de modo hegemónico en el plano internacional y en la vida nacional de nuestros países.

En el Perú, los otrora integrantes de la Izquierda Unida que en 1985 postuló con poco éxito a Alfonso Barrantes Lingán a la presidencia de la República (frente a Alan García) son actualmente los líderes de la «costra caviar» que deciden la suerte de la política nacional. Diego García Sayán, desde una posición discreta, y Gustavo Gorriti, desde el Instituto de Defensa Legal, junto con decenas de ex militantes de la Izquierda Unida de los años ochenta y cuadros políticos y activistas más jóvenes, son los voceros de un sin número de ONG que pretenden erigirse en autoridad moral y censores de la política nacional.

Si Occidente equivocadamente creyó que los nacionalismos serían superados por el crecimiento económico, la reducción de la pobreza, la revolución tecnológica y el avance de la libertad en el mundo; ocurre lo mismo en el plano ideológico ante el avance de un globalismo avasallador financiado irresponsablemente, sobre todo «por los nuevos ricos» en tiempos de crecimiento del comercio internacional. La agenda de Naciones Unidas esconde una ideología que pretende imponerse por encima de valores fundamentales como la libertad humana y la familia.

El presidente Joe Biden está lejos de ser un líder que defiende la libertad, por ello su gobierno no tuvo reparo en acercarse y llegar a acuerdos con el dictador Nicolás Maduro, levantando parte importante de las sanciones económicas impuestas. Biden confió en que el gobierno venezolano convocaría a elecciones libres y transparentes. Hoy la tiranía de Caracas se mantiene fuerte, impidiendo la postulación de María Corina Machado a la presidencia; del mismo modo, Díaz Canel reprime al pueblo cubano, así como lo hace la pareja Ortega-Murillo en Nicaragua. Las tiranías deben ser depuestas en el mundo. Ni el tirano de Moscú, ni el tirano de Caracas deben prevalecer. Es el momento de defendernos de las tiranías, del globalismo avasallador y de las nuevas formas de imperialismo.

José Antonio Torres Iriarte
Abogado y analista político

[ad_2]

Source link

Continue Reading

Trending

Copyright © 2014 - 2023 Limaaldia.pe Es operado por CC Multimedios. | Todos los titulares mostrados en esta página son leídos desde los RSS de los respectivos medios. Limaaldia.pe no tiene responsabilidad por el contenido de dichos titulares, solo se limita a mostrarlos. Si su medio no desea que sus RSS sean publicados en este portal, escríbanos a [email protected]