Arte y Cultura
Amor en el primer set
De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.
Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.
Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.
El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.
Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.
Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.
Actualidad
Gracia Teruya presenta «Yoko del Mar», una exposición inspirada en el amor y la transformación
La muestra reúne 30 obras que narran la historia de una sirena que renuncia a su inmortalidad para vivir un amor verdadero y formar una familia. La propuesta pictórica destaca por el uso expresivo del color y los trazos libres, con influencias del fauvismo y el expresionismo. Podrá visitarse del 7 al 28 de noviembre en la Galería Martín Yépez, con ingreso libre.
La artista peruana Gracia Teruya presenta «Yoko del Mar», una exposición de 30 obras entre pinturas, esculturas y poemas intervenidos que tienen como protagonista a una sirena que decide dejar atrás su vida en el océano para vivir un amor verdadero junto a un pescador. A través de esta historia, la artista explora temas como el amor, la transformación, la familia y la posibilidad de comenzar una nueva vida.
La muestra toma su nombre de Carmen Yoko, abuela paterna de la artista. A partir de este vínculo familiar, Teruya creó a Yoko, una sirena mestiza que se enamora de Antón de las Estrellas, un pescador, y decide renunciar a su eternidad marina para compartir una vida con él. La historia presenta también a sus hijas, Sumi y Luna del Mar y las Estrellas, así como otros elementos simbólicos como el Sol, la Luna y una isla, escenario de esta nueva vida familiar.
Desde una mirada curatorial, la exposición aborda la transformación de la protagonista como una decisión que implica dejar atrás su naturaleza mágica para asumir una experiencia terrenal. En este universo, el mar no es solo un paisaje, sino un espacio cargado de emociones y significados. Mientras que la isla, espacio de confinamiento y a la vez de refugio, actúa como el escenario donde se teje la vida familiar compartida con el pescador.
La propuesta pictórica destaca por el uso expresivo del color y los trazos libres, con influencias del fauvismo y el expresionismo, recursos con los que la artista construye un mundo de carácter onírico.
Nacida en Lima en 1986, Gracia Teruya ha desarrollado una trayectoria artística centrada en la relación entre emoción, imaginación y pintura. Entre sus exposiciones individuales destacan Un mundo aparte (2015), Amor, pasión y vida (2018), Entre el cielo y el infierno (2024) y El imaginario de Gracia Teruya (2025). También ha participado en muestras colectivas y salones de arte en Perú, Italia y Estados Unidos. Es autora de los libros de artista El sueño de la luna (2013) y Después del mundo (2015).
«Yoko del Mar» se presentará del 7 al 28 de noviembre en la Galería Martín Yépez, ubicada en la avenida Nicolás de Piérola 934, Lima. El ingreso es libre. El horario de visita es de martes a jueves, de 2:00 p. m. a 6:00 p. m., y viernes y sábados, de 10:00 a. m. a 6:00 p. m.
Actualidad
Eva Ayllón abarrota emblemático teatro de Nueva Jersey con una emotiva serenata por el Día de la Canción Criolla
«Haber llegado con mi música, con la música del Perú, con los recuerdos del Perú, me ha hecho sentir muy emocionada». Así resumió Eva Ayllón lo vivido anoche en el Centro de Artes Escénicas de Nueva Jersey (NJPAC), en Newark. La ‘Leyenda Viva de la Música Peruana’ ofreció una excepcional serenata por el Día de la Canción Criolla, con Daniela Darcourt como invitada especial.
La respuesta del público hizo de la emoción de la noche una alegría compartida. Eva recordó las voces de los asistentes acompañando las canciones y la intensidad con la que vivieron cada tema. Para ella, esa acogida representa también un reconocimiento a la tradición que lleva consigo: «Me ha hecho sentir como cuando entré por primera vez al Carnegie Hall. Así quiero que siga nuestra música peruana: luciéndose en grandes escenarios y ganándose el respeto y el amor de todos», dijo.
El Prudential Hall, la sala principal del complejo cultural, con capacidad para más de 2.800 espectadoresy una privilegiada acústica, dejó una impresión profunda en Eva. Además de su imponencia, destacó el profesionalismo del personal y el cuidado de cada aspecto de la presentación. «Me he sentido en un lugar de mucho respeto», señaló.
Daniela, fuerza y nueva energía
«Andar andar» y «Cuando llora mi guitarra» abrieron un repertorio con homenajes a Carmencita Lara y Lucha Reyes. Uno de los momentos más emotivos llegó con «Fina estampa», de Chabuca Granda: la voz de Eva Ayllón abrió la interpretación a capela y a ella se sumó la de Daniela Darcourt. La potencia y la riqueza de ambas voces dieron especial intensidad al encuentro, al que se fueron incorporando los músicos.
La llegada de Daniela desató lo que Eva describió como «una algarabía total». La complicidad entre ambas se hizo sentir en el escenario y en las palabras con las que Eva destacó a su invitada: «Me gusta el color que le estamos dando a mi show y, sobre todo, la juventud, la fuerza y el dinamismo que tiene Daniela».
El programa incluyó también un bloque dedicado a Los Kipus, conjunto que marcó los inicios de Eva, así como «Mal paso», «Señor mentira», «Hoy» y «Toro mata». «Cuando llegue la hora» y «Cariño bonito» transitaron del vals a la salsa, mientras que «Enamorada de estar aquí» quedó para el bis.
El esfuerzo de llevar al Perú consigo
La gira exige conciertos consecutivos y largos traslados. Eva reconoce el cansancio, pero conserva intactas las ganas de llegar al siguiente escenario: «Si me dijeran que mañana tengo que aumentarle una semana más, lo haría con todo el amor del mundo». También agradeció el compromiso y los cuidados de sus músicos: «Yo creo que de eso depende el éxito del show, de que todos vayamos en una sola dirección».
Desde el 9 de octubre, el recorrido ha incluido Tampa, Davie, Miami, Houston, Dallas, Phoenix, Anaheim, San Diego, Indianápolis, Chicago, Nueva York y Newark. Continúa este 31 de octubreen Enigma Delaware, en Wilmington, y culminará el 1 de noviembreen The Howard Theatre de Washington D. C.
«Estoy muy agradecida con Dios por este milagro que me da, porque últimamente siento que cada día es un regalo más», expresó Eva.
Los Latin Grammy y el cierre del año en Lima
El 12 de noviembre se conocerán en Las Vegas los ganadores de los Latin Grammy, donde Eva compite por Mejor Álbum Folclórico con «Concierto de Gala (Desde el Gran Teatro Nacional) (Versión Eva) [Live]». La intérprete, quien recibió el Premio a la Excelencia Musical en 2019, buscará esta vez llevarse el galardón por su producción discográfica.
En diciembre, será el turno del público limeño: Eva despedirá el año con dos nuevas funciones de «Con guitarra y cajón», el jueves 17 y viernes 18 de diciembre, en el Centro de Convenciones Bianca de Barranco. Las entradas están a la venta en Ticketmaster.
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