Arte y Cultura
Crónica de una fiesta fallida
No estaba seguro si debía ir en taxi o en corredor azul. Al final, decidí tomar el bus porque así llegaría a la misma hora que mi amigo. Él estaba viniendo al Centro de Lima desde Santa Anita en taxi. Recordé que la última vez que hice el mismo trayecto demoré treinta minutos, por ello opté por el transporte público. En taxi habría llegado muy rápido y no tendría sentido que lo estuviera esperando en la puerta del local. Hacía frío y no llevaba casaca. El tiempo encajó exacto y aterrizamos en el club del Jirón Camaná a la misma hora.
Ingresamos rápido al club, nos pusieron un sello en el brazo y fuimos directamente al baño. Nos lavamos el rostro y salimos. Antes, me despedí de mi amiga que trabaja en la barra; me preguntó por qué me iba tan rápido, pero le dije que ya regresaba. Eran casi las doce de la medianoche y tenía que ir a otra fiesta que se llevaba a cabo en el jirón Junín del Centro de Lima.
La otra fiesta era organizada por un amigo que conocí a inicios de este año mientras realizaba cobertura a eventos de música electrónica en Lima. Él estaba empezando como DJ y productor por aquella época, me contó parte de su historia y nos caímos bien. La primera vez que coincidimos fue en el festival sostenible de electrónica DGTL. Ambos estuvimos casi toda la noche juntos. La mayor parte del tiempo él estuvo grabando los shows y yo bailaba. Aquel día terminamos completamente agotados. La siguiente oportunidad en la que coincidimos se quedó a dormir en mi casa luego del concierto. Y desde ahí, comenzamos a dialogar con mayor frecuencia por chat siempre de temas vinculados a la escena local. Él era de Cañete y hacía unos meses había empezado su propia marca de fiestas. Para ello, contrataba a DJs y alquilaba un lugar en el Centro de Lima.
Este último sábado fue la edición de aniversario de su marca. Con mi amigo con quien me había encontrado en el centro para bailar en Baalsaal, decidimos ir a la otra fiesta solo por un momento. Particularmente, tenía curiosidad de ver cómo se estaba desarrollando la fiesta. Nunca antes había ido a La Residencia Club. Ni bien llegamos, nos mencionaron en la puerta el precio para la compra de entradas. Le contesté al joven de caja que nos habían invitado. Di nuestros datos, pero nadie nos daba respuesta alguna. Mi amigo se mostraba aburrido y yo, si bien tenía paciencia, empecé a sentir frío. Pensé que lo mejor era regresar a Baalsaal, donde la fiesta estaba a punto de reventar, pero de pronto apareció uno de los organizadores y nos hizo pasar.
Ni bien ingresamos, nos ubicamos en la pista de baile. Nuestra sorpresa fue no encontrar a más de cuatro personas allí. Dos chicos del público estaban con sus teléfonos grabando y los otros dos estaban disfrutando como se debería. Sin embargo, ¿por qué no había más gente? Sentí un poco de tristeza porque sabía que en esa actividad había una inversión económica detrás. Mi amigo estaba a mi costado bailando mientras yo me hacía varias otras interrogantes sobre por qué la fiesta no había funcionado ese día. Mi amigo me preguntó hasta qué hora nos quedamos ahí y le dije que solo sería una hora. Él ya quería regresar a Baalsaal.
Luego de media hora, me fui a la barra a comprarme un trago. Pedí un gin tonic. Sinceramente, sentí que me sirvieron más hielo y agua tónica que el shot completo de gin que normalmente lleva el cóctel. Le invité a mi amigo y seguimos bailando. Disfruté mucho las canciones en español que se incluyeron en el set durante esa hora. Mi amigo organizador de ese evento estaba tan concentrado tocando que no quise interrumpirlo, así que al momento de irnos, solo le envié un mensaje.
Regresamos a Baalsaal y las cosas mejoraron. Antes, mi amigo con quien había salido de fiesta ese sábado, me propuso tomar algo en la calle. Allí nos encontramos con otros amigos asiduos clientes del club en el que estábamos. Compartimos unas latas de cerveza y otras de vodka, y luego fuimos directo a la puerta. El show principal estaba por empezar.
Actualidad
Gracia Teruya presenta «Yoko del Mar», una exposición inspirada en el amor y la transformación
La muestra reúne 30 obras que narran la historia de una sirena que renuncia a su inmortalidad para vivir un amor verdadero y formar una familia. La propuesta pictórica destaca por el uso expresivo del color y los trazos libres, con influencias del fauvismo y el expresionismo. Podrá visitarse del 7 al 28 de noviembre en la Galería Martín Yépez, con ingreso libre.
La artista peruana Gracia Teruya presenta «Yoko del Mar», una exposición de 30 obras entre pinturas, esculturas y poemas intervenidos que tienen como protagonista a una sirena que decide dejar atrás su vida en el océano para vivir un amor verdadero junto a un pescador. A través de esta historia, la artista explora temas como el amor, la transformación, la familia y la posibilidad de comenzar una nueva vida.
La muestra toma su nombre de Carmen Yoko, abuela paterna de la artista. A partir de este vínculo familiar, Teruya creó a Yoko, una sirena mestiza que se enamora de Antón de las Estrellas, un pescador, y decide renunciar a su eternidad marina para compartir una vida con él. La historia presenta también a sus hijas, Sumi y Luna del Mar y las Estrellas, así como otros elementos simbólicos como el Sol, la Luna y una isla, escenario de esta nueva vida familiar.
Desde una mirada curatorial, la exposición aborda la transformación de la protagonista como una decisión que implica dejar atrás su naturaleza mágica para asumir una experiencia terrenal. En este universo, el mar no es solo un paisaje, sino un espacio cargado de emociones y significados. Mientras que la isla, espacio de confinamiento y a la vez de refugio, actúa como el escenario donde se teje la vida familiar compartida con el pescador.
La propuesta pictórica destaca por el uso expresivo del color y los trazos libres, con influencias del fauvismo y el expresionismo, recursos con los que la artista construye un mundo de carácter onírico.
Nacida en Lima en 1986, Gracia Teruya ha desarrollado una trayectoria artística centrada en la relación entre emoción, imaginación y pintura. Entre sus exposiciones individuales destacan Un mundo aparte (2015), Amor, pasión y vida (2018), Entre el cielo y el infierno (2024) y El imaginario de Gracia Teruya (2025). También ha participado en muestras colectivas y salones de arte en Perú, Italia y Estados Unidos. Es autora de los libros de artista El sueño de la luna (2013) y Después del mundo (2015).
«Yoko del Mar» se presentará del 7 al 28 de noviembre en la Galería Martín Yépez, ubicada en la avenida Nicolás de Piérola 934, Lima. El ingreso es libre. El horario de visita es de martes a jueves, de 2:00 p. m. a 6:00 p. m., y viernes y sábados, de 10:00 a. m. a 6:00 p. m.
Actualidad
Eva Ayllón abarrota emblemático teatro de Nueva Jersey con una emotiva serenata por el Día de la Canción Criolla
«Haber llegado con mi música, con la música del Perú, con los recuerdos del Perú, me ha hecho sentir muy emocionada». Así resumió Eva Ayllón lo vivido anoche en el Centro de Artes Escénicas de Nueva Jersey (NJPAC), en Newark. La ‘Leyenda Viva de la Música Peruana’ ofreció una excepcional serenata por el Día de la Canción Criolla, con Daniela Darcourt como invitada especial.
La respuesta del público hizo de la emoción de la noche una alegría compartida. Eva recordó las voces de los asistentes acompañando las canciones y la intensidad con la que vivieron cada tema. Para ella, esa acogida representa también un reconocimiento a la tradición que lleva consigo: «Me ha hecho sentir como cuando entré por primera vez al Carnegie Hall. Así quiero que siga nuestra música peruana: luciéndose en grandes escenarios y ganándose el respeto y el amor de todos», dijo.
El Prudential Hall, la sala principal del complejo cultural, con capacidad para más de 2.800 espectadoresy una privilegiada acústica, dejó una impresión profunda en Eva. Además de su imponencia, destacó el profesionalismo del personal y el cuidado de cada aspecto de la presentación. «Me he sentido en un lugar de mucho respeto», señaló.
Daniela, fuerza y nueva energía
«Andar andar» y «Cuando llora mi guitarra» abrieron un repertorio con homenajes a Carmencita Lara y Lucha Reyes. Uno de los momentos más emotivos llegó con «Fina estampa», de Chabuca Granda: la voz de Eva Ayllón abrió la interpretación a capela y a ella se sumó la de Daniela Darcourt. La potencia y la riqueza de ambas voces dieron especial intensidad al encuentro, al que se fueron incorporando los músicos.
La llegada de Daniela desató lo que Eva describió como «una algarabía total». La complicidad entre ambas se hizo sentir en el escenario y en las palabras con las que Eva destacó a su invitada: «Me gusta el color que le estamos dando a mi show y, sobre todo, la juventud, la fuerza y el dinamismo que tiene Daniela».
El programa incluyó también un bloque dedicado a Los Kipus, conjunto que marcó los inicios de Eva, así como «Mal paso», «Señor mentira», «Hoy» y «Toro mata». «Cuando llegue la hora» y «Cariño bonito» transitaron del vals a la salsa, mientras que «Enamorada de estar aquí» quedó para el bis.
El esfuerzo de llevar al Perú consigo
La gira exige conciertos consecutivos y largos traslados. Eva reconoce el cansancio, pero conserva intactas las ganas de llegar al siguiente escenario: «Si me dijeran que mañana tengo que aumentarle una semana más, lo haría con todo el amor del mundo». También agradeció el compromiso y los cuidados de sus músicos: «Yo creo que de eso depende el éxito del show, de que todos vayamos en una sola dirección».
Desde el 9 de octubre, el recorrido ha incluido Tampa, Davie, Miami, Houston, Dallas, Phoenix, Anaheim, San Diego, Indianápolis, Chicago, Nueva York y Newark. Continúa este 31 de octubreen Enigma Delaware, en Wilmington, y culminará el 1 de noviembreen The Howard Theatre de Washington D. C.
«Estoy muy agradecida con Dios por este milagro que me da, porque últimamente siento que cada día es un regalo más», expresó Eva.
Los Latin Grammy y el cierre del año en Lima
El 12 de noviembre se conocerán en Las Vegas los ganadores de los Latin Grammy, donde Eva compite por Mejor Álbum Folclórico con «Concierto de Gala (Desde el Gran Teatro Nacional) (Versión Eva) [Live]». La intérprete, quien recibió el Premio a la Excelencia Musical en 2019, buscará esta vez llevarse el galardón por su producción discográfica.
En diciembre, será el turno del público limeño: Eva despedirá el año con dos nuevas funciones de «Con guitarra y cajón», el jueves 17 y viernes 18 de diciembre, en el Centro de Convenciones Bianca de Barranco. Las entradas están a la venta en Ticketmaster.
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