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¿Por qué Chincha es conocida como “Cuna de campeones”? – Diario Nacional Realidad.PE

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¿Por qué Chincha es conocida como “Cuna de campeones”? – Diario Nacional Realidad.PE


Chincha, que celebra su 355 aniversario de creación provincial, tiene la bien ganada fama de ser “cuna de campeones”, por los destacados exponentes del deporte nacional en disciplinas que van desde el boxeo hasta el fútbol.

Entre los preclaros hijos de Chincha que escribieron páginas gloriosas en el deporte nacional destacan los siguientes:

Mauro Mina

Considerado el más grande boxeador peruano del siglo XX y conocido como el “bombardero de Chincha”, Mauro Mina Baylón nació en la Hacienda Sarandango, en el caserío de San Regis en Chincha, el 22 de noviembre de 1933.

En 1960 se coronó campeón sudamericano de peso ligero, título que conservó hasta 1966. Defendió con éxito su título varias veces, venciendo incluso al futuro campeón Bob Foster. Cuando se disponía a enfrentar a Willie Pastrano por el campeonato semipesado, anunció su retiro del boxeo debido a un desprendimiento de la retina. Retirado del boxeo profesional, Mina creó y regentó un gimnasio en el que se forjaron destacados pugilistas y deportistas nacionales.

En 1992, en reconocimiento por su extensa y fructífera carrera, el gobierno peruano le otorgó los Laureles Deportivos. Nueve años después, el 1 de junio de 1993, Mauro Mina falleció a la edad de 59 años.

Jorge Coronado

Conocido como “Bom bom” Coronado, es considerado el pugilista más técnico de la historia del boxeo peruano. Nació en Chincha Alta y fue campeón sudamericano invicto en 1938.

Tuvo una corta pero victoriosa y extraordinaria carrera que finalizó con una presentación en el coliseo “Luna Park” de la Plaza Dos de Mayo, en Lima.

Máximo “Vides” Mosquera

Nació el 8 de enero de 1925, en Chincha Alta, y desde pequeño mostró cualidades excepcionales para jugar fútbol, destacando como un habilidoso delantero, al igual que su hermano Alfredo. Se dio a conocer profesionalmente en el club Deportivo Arica de Breña. En esa misma institución, participó su medio hermano, Nemesio Mosquera. También fue hermano del destacado delantero Alfredo Mosquera.

Luego militó en las categorías inferiores del Deportivo Municipal e hizo su debut con el primer equipo el 12 de octubre de 1943 en un partido contra Sport Boys en el que anotó dos golazos.

Mosquera es uno de los ídolos máximos del cuadro edil formando el recordado trío llamassssdo los “Tres Gatitos” con
“Tito” Drago y “Caricho” Guzmán. En 1948 participa con el Deportivo Municipal en el Campeonato Sudamericano de Campeones realizado en Chile. A pesar de perder los primeros tres encuentros ante River Plate (Argentina), Vasco da Gama (Brasil) y Nacional (Uruguay), el equipo venció con autoridad a Colo-Colo (Chile), Emelec (Ecuador) y Litoral (Bolivia), alcanzando el cuarto puesto. El desempeño de Mosquera en el torneo fue sobresaliente y anotó cuatro goles.

En 1949 viaja a Colombia, para fichar por el Deportivo Cali, en el que permaneció dos temporadas y fue parte del famoso “rodillo negro” al lado de Guillermo Barbadillo y Valeriano López.

Máximo “Vides” Mosquera integró la selección nacional de fútbol y participó en los campeonatos sudamericanos de 1947, 1955, 1956 y 1957. En 1961 viaja a España para jugar por el Atlético Baleares y el Cádiz Club de Fútbol, donde se retiró del balompié a los 38 años de edad.

Fernando Acevedo

Nacido el 26 de julio de 1946 en Chincha Alta, se consagró campeón nacional y sudamericano de atletismo en las pruebas de 100, 200 y 400 metros planos. Cumplió destacada actuación en los Juegos Olímpicos de México, en los Juegos Panamericanos de Cali, y en los Juegos Bolivarianos de Maracaibo (Venezuela), La Paz (Bolivia), Panamá y Lima.

Marcó un histórico récord de los 200 metros masculinos en los Juegos Bolivarianos celebrados en La Paz, en 1977. Dicha marca fue superada recientemente por el velocista nacional Andy Martínez después de muchas décadas.

Diplomado en Educación Física, con posgrado en la Escuela de Entrenadores de Mainz (Alemania), Acevedo ejerció desde entonces en la preparación deportiva en distintos establecimientos como el Colegio Peruano Alemán Alexander Von Humboldt, en el equipo de fútbol de Alianza Lima y en la Fuerza Aérea del Perú. Para los Juegos Panamericanos Lima 2019, Fernando Acevedo portó la antorcha panamericana en parte de su trayecto al pebetero ubicado en el Estadio Nacional.

Cornelio Heredia

Mediocampista de juego elegante pero sorpresivo e inteligente. Nació en Chincha el 16 de octubre de 1920 y aunque debutó adulto en el fútbol profesional, a los 26 años, su enorme calidad deportiva le permitió destacarse desde su ingreso al equipo titular de Alianza Lima en 1946.

La prensa deportiva de entonces le puso el sobrenombre de “Brujo” por su versátil ubicación en todas las zonas del gramado y por su extraordinario poder de anticipación en la disputa y conducción del balón. Integró los equipos que compitieron en los torneos profesionales desde 1947 hasta 1956, campeonando en los años 1948, 1952, 1954 y 1955 y siendo en muchas oportunidades capitán de la oncena titular.

Otros deportistas chinchanos destacados

En el fútbol figuran Orestes Jordán Cánepa, integrante del equipo peruano que compitió en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936; Roberto Castillo, Félix Castillo, Víctor “Pitín” Zegarra, Mario Lobatón, Javier Castillo, Víctor “Kilo” Lobatón, Rubén Rivas, Rolando García, Guido Mendoza, los hermanos Joya, Tarrillo, Ávalos y Reyes.

En el atletismo sobresalen Alfonso Carbajal, campeón nacional de salto alto con 1.80 metros, en el año 1938; Eduardo Julve, dos veces campeón sudamericano de disco y participante en los juegos Olímpicos de Londres; José Marcelo Canelo, campeón nacional y subcampeón sudamericano en la prueba de Maratón; Carlos Dónola Toche, campeón nacional de 200 y 400 metros planos.

Asimismo, José Yataco, campeón nacional en las pruebas de semifondo y fondo; Zenobio Franco, campeón nacional en la prueba de semifondo; Hernán Alzamora, campeón nacional y sudamericano en la prueba de 110 metros con vallas y compitió en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948; Lirio Carrascal y Aquiles Magallanes, subcampeones de lanzamiento de disco y de bala en el Campeonato Juvenil de Chile en el año 1961; Alejandro Mendoza, varias veces campeón nacional de maratón y 3,000 metros con obstáculos, compitiendo en los Juegos Panamericanos de Canadá, San Silvestre (Brasil), Puerto Rico, Chile, Colombia y Argentina.

En el automovilismo resalta Jorge “Coco” Corbetto, destacado piloto y copiloto de automovilismo, ganador junto a Alfredo Bergna de Las seis horas peruanas, carrera de circuito de pista de larga duración, en 1978. También compitió junto a Alfredo Bergna en la edición 1986 del rally Paris-Dakar, considerado uno de los torneos off road más exigentes del mundo, ocupando el segundo lugar en la categoría autos maratón y trigésimo primero en la general.

Otros insignes automovilistas chinchanos son Víctor Nagaro Bianchi, Alfredo Rotondo Dónola y Jorge Mansilla Pachas.

En tiro con fusil destaca Pedro Puente Salvatierra, campeón nacional e integrante la Selección Nacional de Tiro.

La natación chinchana tiene en Anabella Peschiera Escribens a su más preclara exponente, quien tuvo una brillante actuación en la Copa del Pacífico de 1975.

En ajedrez, el deporte ciencia, destaca Julio Sumar, campeón nacional en varias ediciones.

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El precio oculto del oro: economías armadas, violencia y poder en los territorios extractivos del Perú

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El precio oculto del oro: economías armadas, violencia y poder en los territorios extractivos del Perú

Roberto C. Parra[1]
Consultor forense internacional
Vocero de CONADEMI

De Pataz a las regiones auríferas de África, la expansión de economías criminales revela una transformación preocupante: la violencia puede convertirse en un instrumento para controlar recursos, territorios y trabajadores. En medio de estas disputas, las comunidades mineras tradicionales enfrentan riesgos crecientes y una protección institucional que necesita fortalecerse.

La riqueza mineral y las nuevas formas de violencia

La minería ha formado parte de la historia económica y social del Perú durante siglos. Particularmente, la minería artesanal constituye una actividad tradicional que proporciona trabajo, sustento e identidad productiva a numerosas comunidades. La legislación peruana reconoce su importancia como fuente de empleo y desarrollo en territorios económicamente vulnerables.[1]

Su reconocimiento no implica desconocer los desafíos ambientales, laborales y de formalización, sino distinguir una práctica económica legítima de las organizaciones criminales que utilizan la extracción mineral para obtener beneficios mediante la violencia.

El problema contemporáneo no radica simplemente en la existencia de actividades mineras informales, sino en la aparición de estructuras económicas con capacidad para financiar grupos armados, imponer mecanismos de coerción y disputar el control de yacimientos, galerías y rutas comerciales.

En estas circunstancias, el poder económico puede traducirse en poder territorial, mientras la violencia deja de ser un acontecimiento excepcional para convertirse en un instrumento de regulación criminal del mercado.

Pataz: una crisis que trasciende La Libertad

Pataz representa una de las expresiones más preocupantes de esta transformación. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, el distrito registró una tasa de 315 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a un promedio nacional de 6,6, según el Instituto Peruano de Economía.[2] Aunque estas cifras no permiten atribuir automáticamente todos los homicidios a conflictos mineros, constituyen un indicador extraordinario de violencia letal.

El asesinato de 13 trabajadores vinculados a actividades mineras en 2025 evidenció la vulnerabilidad de quienes desarrollan sus labores en espacios donde existen disputas violentas por el control de recursos.[3]

Las consecuencias tampoco se limitan a Pataz. Las redes de transporte, comercialización, financiamiento y circulación de personas pueden extender los efectos de la criminalidad hacia otras provincias de La Libertad. La prensa ha documentado hechos violentos en Trujillo que involucraron a personas relacionadas con la actividad minera de Pataz.[4]

La magnitud del fenómeno obliga a evaluar si la región dispone de capacidades suficientes para prevenir ataques, investigar homicidios, proteger trabajadores y responder a las necesidades de las familias.

Pataz es, además, un ejemplo de una problemática nacional. Ananea, en Puno, e Inambari y Laberinto, en Madre de Dios, presentan también elevadas tasas de homicidios.[2] La coincidencia con territorios extractivos no demuestra causalidad, pero justifica investigar la relación entre economías criminales, disputas territoriales y mortalidad violenta.

El poder económico y la seguridad armada

Una dimensión especialmente sensible es la capacidad de determinados actores económicos para financiar mecanismos armados de protección o control.

En la minería ilegal, organizaciones criminales pueden emplear grupos armados para asegurar instalaciones clandestinas, controlar accesos, intimidar competidores o imponer pagos extorsivos. La violencia puede constituir así una inversión destinada a proteger beneficios económicos.[3]

En paralelo, las empresas mineras formalmente constituidas pueden contratar servicios privados de seguridad. Esta actividad es legítima cuando se desarrolla dentro del marco jurídico. Sin embargo, en territorios donde concurren distintos actores armados, la proliferación de dispositivos de seguridad plantea riesgos que exigen supervisión efectiva.

Es indispensable diferenciar los servicios legalmente autorizados de los grupos armados irregulares. La contratación de seguridad privada no constituye evidencia de criminalidad empresarial. Cualquier denuncia sustentada sobre vínculos entre operadores económicos y estructuras armadas ilegales debe investigarse independientemente.

En medio de estas relaciones desiguales, los trabajadores artesanales pueden quedar expuestos a amenazas, extorsiones y desplazamientos. Muchos carecen de recursos equivalentes para proteger sus actividades y terminan atrapados en conflictos que no controlan.

Zimbabue: la normalización de las muertes evitables

La experiencia de Zimbabue ofrece una perspectiva especialmente relevante. Melusi Nkomo, antropólogo e investigador afiliado al Departamento de Geografía de la Universidad de Zúrich, Suiza, y anteriormente investigador y docente del Programa de Estudios Africanos de la Universidad de Princeton, ha desarrollado investigaciones etnográficas sobre las relaciones entre minería, violencia, trabajo y poder político en África austral.

En su reciente estudio publicado en American Anthropologist (2026), Nkomo documenta cómo los derrumbes, explosiones, enfrentamientos entre grupos y deficiencias de infraestructura sanitaria constituyen riesgos recurrentes para las comunidades vinculadas a la minería artesanal en Kwekwe.[5] Su concepto de abandono calibrado (calibrated neglect) describe una modalidad de ejercicio del poder en la que la protección estatal se posterga frente a riesgos conocidos, mientras las autoridades intervienen selectivamente durante episodios de lesiones, muerte o duelo.

Su investigación plantea una pregunta fundamental para el Perú: ¿están nuestras instituciones organizadas para prevenir riesgos conocidos o principalmente para reaccionar cuando las tragedias ya han ocurrido?

No se trata de equiparar automáticamente las realidades de ambos países, sino de reconocer que la insuficiencia sostenida de protección, prevención e investigación puede contribuir a normalizar daños evitables y perpetuar condiciones de vulnerabilidad.

República Democrática del Congo: la economía de la violencia

Una segunda comparación proviene de la República Democrática del Congo, donde los conflictos armados han mantenido una compleja relación con el control territorial, la explotación de recursos naturales y los intereses económicos de diversos actores.

En The War That Doesn’t Say Its Name, Jason K. Stearns, investigador especializado en los conflictos de África central, analiza la persistencia de la violencia en el este congoleño y explica cómo determinados actores políticos y militares han desarrollado intereses materiales vinculados a su continuidad.[6] Su interpretación permite comprender que, bajo ciertas condiciones, el conflicto no solamente destruye riqueza: también puede generar beneficios para quienes controlan territorios, recursos y redes comerciales.

Durante más de ocho años de experiencia profesional en África, particularmente en la región de los Grandes Lagos de la República Democrática del Congo, he tenido la oportunidad de conocer de cerca las profundas consecuencias humanas de la violencia. Mi participación en investigaciones forenses relacionadas con presuntos crímenes internacionales, incluidos hechos de violencia sexual, tortura, masacres, asesinatos selectivos y enterramientos clandestinos, me ha permitido comprender la complejidad de estos escenarios, en los que convergen factores históricos, políticos, territoriales, económicos e institucionales. Estas experiencias constituyen observaciones profesionales desde la optica forense que invitan a un análisis integral y prudente, evitando atribuciones generalizadas sobre las motivaciones de los actores involucrados.

Si bien la realidad congoleña responde a circunstancias históricas y políticas distintas de las peruanas, ambas experiencias permiten reflexionar sobre una hipótesis relevante: en determinados contextos, los beneficios económicos asociados al control territorial y de recursos pueden generar incentivos que dificultan la reducción de la violencia y la consolidación de soluciones institucionales sostenibles.

Desde esta perspectiva, resulta fundamental que las investigaciones no se limiten a los hechos violentos y sus responsables directos, sino que también examinen, mediante evidencia verificable, las posibles redes de financiamiento, relaciones económicas y estructuras de poder que contribuyen a su persistencia. Comprender estas dinámicas constituye un paso esencial para fortalecer la prevención, la investigación científica y la administración de justicia.

El terrorismo de lucro, la crisis de la evidencia forense y la gobernanza institucional

En este contexto, la expresión terrorismo de lucro adquiere relevancia en el debate público peruano como concepto analítico para examinar determinadas manifestaciones de criminalidad organizada que recurren sistemáticamente a la violencia y la intimidación colectiva para obtener beneficios económicos, controlar mercados y ejercer dominio territorial.[7] Su utilización exige distinguir estas estructuras criminales de la minería artesanal y otras actividades extractivas, evitando generalizaciones que puedan comprometer derechos fundamentales o estigmatizar actividades productivas tradicionales.

La expansión de la criminalidad organizada plantea importantes desafíos para la justicia peruana, particularmente frente a las limitaciones que afectan la producción oportuna de evidencia forense confiable. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IML-CF) del Ministerio Público enfrenta brechas estructurales en infraestructura, tecnología, financiamiento, personal especializado y gestión de calidad. Como hemos señalado recientemente junto con otros colegas en un análisis comparativo de los sistemas forenses latinoamericanos (Parra et al., 2026), el sistema forense peruano enfrenta desafíos estructurales relacionados con la fragmentación institucional, la limitada articulación operativa y la ausencia de una estrategia nacional sostenible de gestión de la calidad forense, condiciones que evidencian la necesidad de fortalecer su gobernanza y desarrollo científico.[11]

La dimensión presupuestaria agrava estos desafíos. En 2026, el IML-CF contó con un presupuesto inicial aproximado de S/ 258,2 millones, mientras que en 2025 identificó necesidades adicionales por S/ 134,4 millones.[10] Como ejemplo, resulta preocupante que La Libertad, una región de considerable importancia económica y actividad extractiva, continúe enfrentando deficiencias en su principal sede forense de Trujillo, cuya infraestructura, equipamiento tecnológico y morgue requieren modernización. Esta situación evidencia la necesidad de articular el desarrollo económico regional con una inversión sostenida en capacidades científicas que permitan investigar eficazmente la violencia criminal y garantizar una justicia sustentada en evidencia confiable.

Superar esta situación exige una gobernanza forense moderna, financiamiento sostenible, innovación tecnológica, fortalecimiento del capital humano y sistemas de aseguramiento de la calidad, conforme a los principios de la Declaración de Sídney.[8] La cooperación internacional y la participación responsable del sector privado, mediante transferencia científica y mecanismos como Obras por Impuestos, pueden complementar los esfuerzos estatales, preservando la independencia pericial y la supervisión pública.[9]

Combatir la impunidad requiere fortalecer las capacidades científicas del IML-CF como institución estratégica para el Ministerio Público y la administración de justicia.

La fortaleza del Estado no reside únicamente en sancionar la criminalidad, sino también en su capacidad científica para esclarecer los hechos, combatir la impunidad y proteger los derechos de la sociedad en su conjunto.

Cuando el oro vale más que la vida

Las experiencias de Perú, Zimbabue y la República Democrática del Congo revelan, desde contextos diferentes, una preocupación común: la vulnerabilidad de las poblaciones cuando la riqueza extractiva convive con economías criminales, violencia organizada y capacidades institucionales insuficientes.

Pataz constituye una advertencia nacional sobre la necesidad de proteger las actividades productivas tradicionales, investigar las estructuras económicas que sostienen la violencia y superar las brechas del sistema forense peruano.

La respuesta exige una gobernanza institucional sólida, financiamiento sostenible, modernización tecnológica, cooperación internacional y participación responsable del sector privado, preservando siempre la independencia científica.

Fortalecer el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses resulta esencial para transformar los hallazgos científicos en evidencia confiable al servicio del Ministerio Público y la administración de justicia.

La verdadera fortaleza del Estado no reside únicamente en sancionar la criminalidad, sino en prevenir la violencia, esclarecer científicamente los hechos y garantizar que la vida, la justicia y los derechos de la sociedad prevalezcan sobre cualquier interés económico.

Notas y referencias

[1] Congreso de la República del Perú. (2002). Ley N.º 27651, Ley de Formalización y Promoción de la Pequeña Minería y la Minería Artesanal. Texto legal.

[2] Instituto Peruano de Economía. (2026). Cuatro de los diez distritos con más homicidios registran minería informal. IPE. Véase también Ardiles, A. (2026, 29 de septiembre). El mapa de los homicidios: Pataz alcanza una tasa de 315 asesinatos por cada 100 mil habitantes. El Comercio.

[3] Reuters. (2025, 7 de mayo). Grisly Peru mining murders spotlight ‘gold curse’ in the Andes. Reuters. Ministerio del Interior del Perú. (2025, 15 de mayo). Coordinación entre Policía Nacional de Perú y Colombia permitió captura de alias «Cuchillo». Gob.pe.

[4] Ardiles, A. (2026, 29 de septiembre). El mapa de los homicidios. El Comercio. Véase la referencia [2].

[5] Nkomo, M. (2026). Burying futures: Artisanal mining deaths and the politics of negligence in Zimbabwe. American Anthropologist. https://doi.org/10.1111/aman.70120

[6] Stearns, J. K. (2022). The war that doesn’t say its name: The unending conflict in the Congo. Princeton University Press. Editorial.

[7] Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. (2026, 15 de septiembre). Ministro Álvarez: «El trabajo del INPE se comienza a solucionar con inteligencia llevada a cabo por expertos». Plataforma Digital Única del Estado Peruano. https://www.gob.pe/institucion/minjus/noticias/1444811-ministro-alvarez-el-trabajo-del-inpe-se-comienza-a-solucionar-con-inteligencia-llevada-a-cabo-por-expertos

[8] Roux, C., et al. (2022). The Sydney declaration – Revisiting the essence of forensic science through its fundamental principles. Forensic Science International, 332, 111182. https://doi.org/10.1016/j.forsciint.2022.111182

[9] Congreso de la República del Perú. (2008). Ley N.º 29230, Ley que impulsa la inversión pública regional y local con participación del sector privado, y sus modificatorias. Marco normativo de Obras por Impuestos.

[10] Ministerio Público – Fiscalía de la Nación. (2025). Información presupuestaria y requerimientos para el fortalecimiento del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Documentación presentada ante el Congreso de la República del Perú.

Documento institucional: https://www.congreso.gob.pe/Docs/comisiones2024/cean-reforma-integral-sistema-admin/files/ofi_005407_mp_anexo_ru2035765-oficio-5407-2025-mp-fn-segfin-20250908.pdf

Ministerio de Economía y Finanzas. (2026). Consulta Amigable: información presupuestaria del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. https://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/Navegador/default.aspx

[11] Parra, R. C., Iannacone, G. C., Alvarez-Godoy, A. G., Castellanos, D., Garcia-Marroquin, R., & Vasquez-Guerrero, J. L. (2026). Latin America in forensic action: Quality standards alone do not provide an infallible quality assurance. En R. C. Parra & A. G. Alvarez-Godoy (Eds.), Forensic Science and Quality Management: Addressing the Era of Standardization in Challenging Environments (cap. 10, pp. 225–250). Wiley.

[1] Experto forense peruano con más de 25 años de experiencia internacional en África, Medio Oriente y Latinoamérica. Vinculado a las Naciones Unidas y exfuncionario del Comité Internacional de la Cruz Roja y del Ministerio Público peruano. Coeditor de Forensic Science and Quality Management: Addressing the Era of Standardization in Challenging Environments(2026), obra de referencia internacional publicada por Wiley bajo los auspicios de la American Academy of Forensic Sciences (AAFS). Especialista en gobernanza y fortalecimiento de sistemas forenses. Su proyecto doctoral en la University of Technology Sydney (UTS) busca fortalecer los sistemas forenses del Sur Global, especialmente en países afectados por la violencia y las limitaciones institucionales, mediante modelos de gobernanza, desarrollo de capacidades y movilización de recursos internacionales complementarios al financiamiento estatal. Más información: www.rcpforensics.com.

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Minsa ordena devolver más de S/ 404 mil a Alkofarma pese a cuestionamientos por contrato millonario

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Minsa ordena devolver más de S/ 404 mil a Alkofarma pese a cuestionamientos por contrato millonario

Una resolución de Cenares, organismo del Ministerio de Salud, dispone gestionar la devolución de una penalidad a la farmacéutica, cuestionada por el suministro de suero fisiológico de procedencia china.

La empresa Alkofarma E.I.R.L. vuelve al centro de la polémica luego de que el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares), órgano del Ministerio de Salud (Minsa), reconociera la devolución de S/ 404,528.69 por una penalidad aplicada a la compañía.

La decisión consta en la Resolución Directoral N.° 202-2026-CENARES-MINSA, firmada el 23 de septiembre por Patricia Suárez Beyodas, directora general de Cenares, y sustentada en un acuerdo de conciliación.

El caso se produce en medio de cuestionamientos por una contratación superior a S/ 31 millones para el suministro de suero fisiológico importado de China, producto sobre el cual se reportaron observaciones técnicas, según investigaciones periodísticas.

Asimismo, el diario Del País denunció que la empresa habría sido favorecida con reconocimientos de deuda superiores a S/ 5 millones, además de la devolución de la penalidad.

Si bien la resolución acredita que Cenares reconoció el derecho a recuperar dicho monto, no confirma que el dinero ya haya sido desembolsado ni demuestra por sí sola una irregularidad.

El Ministerio de Salud debe esclarecer los fundamentos de estas decisiones, las observaciones realizadas al producto y las condiciones bajo las cuales se autorizó la devolución de la penalidad, en un caso que involucra millones de soles destinados a la salud pública.

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