Nacional
Sitio “Los Morteros” es la arquitectura de adobe más antigua de América – Realidad.PE
Por Luis Zuta Dávila
Aunque inicialmente se había estimado que el sitio arqueológico Los Morteros, ubicado en el valle de Chao de la región La Libertad, en la costa norte del Perú, tenía una antigüedad de 5,000 años, recientes análisis de fechado radiocarbónico a restos botánicos, de fauna y osamentas humanas han determinado que este complejo tiene al menos 6,000 años, lo que confirma que es la arquitectura de carácter monumental construida con adobe más antigua del continente americano.
Así lo sostuvo, en entrevista exclusiva con la Agencia de Noticias Andina, la arqueóloga Ana Cecilia Mauricio, directora del proyecto de investigación arqueológica que desde el año 2012 viene trabajando en el sitio Los Morteros, ubicado al borde de una línea de playa fósil, sobre una llanura aluvial denominada Pampa de las Salinas, en la margen sur del valle bajo de Chao.
Ella lidera un equipo multidisciplinario de arqueólogos, investigadores y especialistas en diversos tipos de análisis que están ayudando a reconstruir la historia de este lugar de origen ancestral y conocer cómo vivieron sus ocupantes, así como su vinculación con su entorno.
Los Morteros es un sitio arqueológico edificado durante el periodo Precerámico y tiene forma de montículo escalonado cuyas dimensiones son 200 metros de largo por igual distancia de ancho y 15 metros de altura, y que está cubierto de arena eólica. Su descubrimiento fue posible en 1976 gracias a la arqueóloga Mercedes Cárdenas y su equipo de investigación, quienes identificaron en este montículo una duna fosilizada que había sido utilizada como zona funeraria por las poblaciones precerámicas de la zona.
Nuevas excavaciones intensivas en este montículo, realizadas desde el año 2012 por la arqueóloga Ana Cecilia Mauricio han descubierto el carácter artificial del montículo y sucesivas fases de ocupación, las que incluyen arquitectura de carácter monumental, lo que significa que servía para hacer actividades rituales y ceremoniales colectivas, es decir, con presencia de muchas personas.
El enfoque geoarqueológico empleado en las diversas temporadas de investigación en Los Morteros ha permitido reconstruir el proceso de formación de este sitio, donde su ubicación, medio ambiente y cronología jugaron un papel relevante. La ocupación continua y dinámica de Los Morteros hace de este sitio un lugar clave para entender los procesos involucrados en el desarrollo de la arquitectura monumental en los Andes.
“En el último año estuvimos dedicados al análisis de los restos arqueológicos encontrados en la última temporada de excavación, a fines de 2021. Tan o más importante que los hallazgos en las excavaciones es el análisis lo que se encuentra para tener una información segura de lo que se está diciendo sobre el sitio arqueológico”, manifestó.
Detalló que, en el caso de Los Morteros, se han efectuado análisis de fechado con radiocarbono de los restos botánicos, de fauna y de huesos humanos encontrados en las excavaciones. “El fechado con radiocarbono permite conocer la edad del sitio arqueológico. Los últimos fechados que tenemos sitúan al sitio arqueológico Los Morteros entre 6,000 y 5,000 años de antigüedad. Eso es un poco más antiguo de los resultados obtenidos en las temporadas pasadas. Se trata del sitio monumental de adobe más antiguo del continente reportado hasta ahora”, aseveró.
Sostuvo que desde el inicio del proyecto de investigación que ella lidera desde 2012, se han realizado más de 50 fechados radiocarbónicos que se han ido acumulando por cada temporada de excavación.
En 2021 se publicó un artículo en la reconocida revista científica PNAS y Nature sobre la arquitectura de adobe y los avances alcanzados hasta entonces, lo que incluía fechados radiocarbónicos.
“Posteriormente hicimos nuevas excavaciones y hemos registrado nuevos fechados que indican que el inicio de la ocupación humana en Los Morteros se remonta, hasta ahora, a 6,000 años antes del presente. Sin embargo, es probable que sea todavía mucho más antiguo porque todavía no llegamos a excavar los primeros momentos de ocupación del sitio arqueológico. Cada vez que excavamos más vamos identificando y fechando una antigüedad mayor del sitio.”, enfatizó.
Hallazgo de esculturas de madera y de hueso
Ana Cecilia Mauricio agregó que en la última temporada de excavación se encontró unas esculturas de 25 centímetros de largo hechas de madera y de hueso de animal, posiblemente de lobo marino, que están esculpidas en su parte superior.
Según el fechado radiocarbónico, realizado en dos laboratorios de los Estados Unidos, ambas esculturas fueron producidas entre 5,500 y 5,100 años de antigüedad. “Esto no se había reportado antes en otros sitios arqueológicos de la costa peruana”, aseveró.
Aclaró que, al tratarse de un recinto monumental de carácter ceremonial y no doméstico, en Los Morteros no se ha conservado restos de canastas, esteras ni nada que tenga que ver con ese tipo de materiales. “Se ha encontrado restos de algodón, pero por la antigüedad y porque hay muchos restos orgánicos en la zona, estos se deterioran con facilidad. Además, cuanto más antiguo es un sitio arqueológico hay menos posibilidad de que se conserven las cosas”, puntualizó.
Análisis botánico y de fauna
Agregó que también se encontró restos de vegetales y de fauna marina que revelan la práctica de la agricultura y la dieta de los ocupantes de Los Morteros, así como de restos óseos humanos que evidenciarían que allí se hacían ofrendas de carácter religioso.
La arqueóloga refirió que el análisis botánico comprendió restos de plantas como semillas y micro restos de vegetales que solo se pueden notar en un laboratorio especializado. “Hemos hecho análisis que nos revelan la existencia de cultivos importantes como maíz, frijoles, algodón, calabaza, ajíes que indican la existencia de una agricultura muy antigua y que se va haciendo cada vez más importante, así como también de frutales que fueron recolectados en zonas cercanas como palta, lúcuma, guayaba, algarrobo”, dijo.
Agregó que el análisis de este tipo de evidencias botánicas permite reconstruir el entorno, el medioambiente y el ecosistema existente en Los Morteros. “Con los restos encontrados vemos un ecosistema de bosques de algarrobo en los alrededores y probablemente una vegetación de río bastante frondosa con bastantes variedades de plantas. También incluye plantas como el carrizo, el junco y la caña brava que se utilizan para producir esteras, canastas y otros objetos. Estas plantas al parecer abundaban en la zona al igual que el algarrobo”, manifestó.
Comentó que los análisis de los micro restos de plantas estuvieron a cargo de especialistas como una doctora de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), así como una arqueóloga de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se encargó del análisis de restos de semillas. “La combinación de estos análisis con los fechados radiocarbónicos nos permiten tener una certeza sobre en qué momento ya se empieza a ver plantas cultivadas en el sitio arqueológico Los Morteros”, anotó.
Señaló también que la dieta de la población de entonces no se ceñía solo al consumo de alimentos vegetales, sino que se complementaba con alimentos de origen animal como lo demuestra la gran variedad restos de especies marinas como el pez bonito, la raya, el tiburón, el lobo marino, así como moluscos de diverso tipo. “En el valle de Chao se aprovechaban los recursos de diversos ecosistemas como el valle, el mar y el río, desde hace más de 5,000 años”, subrayó.
Restos humanos
En cuanto a restos humanos encontrados en Los Morteros, la arqueóloga Ana Cecilia Mauricio da cuenta que se hallaron restos óseos de siete niños, los cuales presentan huellas de haber sido quemados. También se encontraron restos óseos de dos adultos. Además, se hallaron restos de productos marinos, tazones de piedra que fueron colocados como parte de la ofrenda.
“Cuando la gente dejó de usar la arquitectura de adobe, aparentemente hace una ofrenda a manera de clausura y como parte de ese ritual incluye el entierro de cuerpos de niños y queman parte de esta ofrenda. A continuación, se clausura la arquitectura de adobe y se vuelve a construir otros tipos de ambientes”, explicó.
Falta investigar el 85 % del área de Los Morteros
La directora del proyecto de investigación arqueológica afirmó que pese a estos importantes avances logrados desde que empezaron las excavaciones en 2012, apenas se ha intervenido el 15 % del área que corresponde al sitio Los Morteros. “Queda todavía mucho por excavar, investigar y descubrir”, remarcó.
Publicación en revista científica
La arqueóloga Ana Cecilia Mauricio adelantó que actualmente está redactando un artículo referido a los resultados del fechado radiocarbónico, que data entre 5,300 y 5,100 años antes del presente, así como del análisis bioarqueológico de estos restos botánicos, de fauna y humanos, el cual se espera publicar el 2024 en una revista científica.
Dijo al respecto que el artículo a publicarse será en idiomas inglés y español y será de acceso gratuito para que todos los interesados en este tema puedan conocer las investigaciones en detalle sin ningún costo.
“Parte de nuestras investigaciones las financió Concytec y consideró que, por tratarse de recursos públicos, el resultado de las investigaciones debe estar a disposición de cualquier persona y sobre todo los peruanos interesados en la investigación arqueológica en Los Morteros”, apostilló.
Vulnerabilidad del sitio arqueológico
Mauricio refirió que Los Morteros forma parte de un complejo arqueológico conformado por otros sitios como Las Salinas de Chao, Piedras Negras, así como geoglifos, los cuales están en una zona que si bien no tiene población se encuentra vulnerable frente a la presencia de granjas avícolas cuyas actividades productivas afectan el patrimonio arqueológico y cultural existente en estos sitios arqueológicos.
“Ya hemos hecho las denuncias correspondientes, pero hasta ahora no encontramos ninguna solución. Cuando regresamos cada año al sitio arqueológico para iniciar la temporada de excavación encontramos nuevos daños, como la construcción de caminos por encima de los sitios, zanjas y plataformas de cemento para colocar los galpones donde se realiza la crianza de las aves. A pesar que hay mucha riqueza de información en esta zona que es la arquitectura de adobe más antigua del continente americano y unos geoglifos que también son bastante antiguos, esta zona no tiene mucha protección. Falta que las empresas dedicadas a la actividad de crianza de aves tomen conciencia para evitar daños y conservar el patrimonio arqueológico y cultural. Su personal llegó en alguna ocasión a impedirnos el ingreso porque aseguran que el sitio arqueológico forma parte de su propiedad. Hay que recordar que los sitios arqueológicos pertenecen al Estado y no son propiedad de ninguna persona, empresa o institución particular”, manifestó.
Falta inscribir a Los Morteros en Registros Públicos
La directora del proyecto de investigación arqueológica afirmó que, si bien el sitio arqueológico cuenta actualmente con delimitación establecida por el Ministerio de Cultura y señalética que indican su condición de patrimonio, todavía está pendiente su inscripción legal en la Superintendencia Nacional de Registros Públicos.
“Hemos hecho el pedido al Ministerio de Cultura, a través de la Municipalidad Distrital de Chao y esperamos que la inscripción se efectúe en los próximos meses para que haya una mejor protección, no solo de Los Morteros sino también de los otros sitios arqueológicos en la zona”, expresó.
Protección ante El Niño
Respecto a la protección de Los Morteros y los otros sitios arqueológicos de la zona frente a las lluvias intensas que trae consigo el Fenómeno El Niño, la arqueóloga comentó que espera que el Ministerio de Cultura los incluya en su ámbito de protección del patrimonio arqueológico ante eventos climáticos.
Retorno a la excavación
Mauricio señaló que en julio del 2024 se retomará las excavaciones en el sitio arqueológico. “A medio año se realizan todas las temporadas de excavación en Perú”, acotó.
Perfil de la investigadora
Ana Cecilia Mauricio es licenciada en Arqueología por la Universidad Nacional de Trujillo y cuenta con una maestría en Ciencias y Estudios del Clima y del Cuaternario por la Universidad de Maine, EE.UU., y un doctorado en Geoarqueología del Cuaternario por la misma casa superior de estudios.
Sus especialidades son la arqueología andina, paleoclima, arqueología del medio ambiente y geoarqueología. Actualmente es catedrática e investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y dirige el Proyecto de Investigación Arqueológica en el sitio de Los Morteros, liderando un equipo multidisciplinario de especialistas en bioarqueología, geoarqueología y otras materias fundamentales para los estudios de los hallazgos arqueológicos.
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Actualidad
El precio oculto del oro: economías armadas, violencia y poder en los territorios extractivos del Perú
Roberto C. Parra[1]
Consultor forense internacional
Vocero de CONADEMI
De Pataz a las regiones auríferas de África, la expansión de economías criminales revela una transformación preocupante: la violencia puede convertirse en un instrumento para controlar recursos, territorios y trabajadores. En medio de estas disputas, las comunidades mineras tradicionales enfrentan riesgos crecientes y una protección institucional que necesita fortalecerse.
La riqueza mineral y las nuevas formas de violencia
La minería ha formado parte de la historia económica y social del Perú durante siglos. Particularmente, la minería artesanal constituye una actividad tradicional que proporciona trabajo, sustento e identidad productiva a numerosas comunidades. La legislación peruana reconoce su importancia como fuente de empleo y desarrollo en territorios económicamente vulnerables.[1]
Su reconocimiento no implica desconocer los desafíos ambientales, laborales y de formalización, sino distinguir una práctica económica legítima de las organizaciones criminales que utilizan la extracción mineral para obtener beneficios mediante la violencia.
El problema contemporáneo no radica simplemente en la existencia de actividades mineras informales, sino en la aparición de estructuras económicas con capacidad para financiar grupos armados, imponer mecanismos de coerción y disputar el control de yacimientos, galerías y rutas comerciales.
En estas circunstancias, el poder económico puede traducirse en poder territorial, mientras la violencia deja de ser un acontecimiento excepcional para convertirse en un instrumento de regulación criminal del mercado.
Pataz: una crisis que trasciende La Libertad
Pataz representa una de las expresiones más preocupantes de esta transformación. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, el distrito registró una tasa de 315 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a un promedio nacional de 6,6, según el Instituto Peruano de Economía.[2] Aunque estas cifras no permiten atribuir automáticamente todos los homicidios a conflictos mineros, constituyen un indicador extraordinario de violencia letal.
El asesinato de 13 trabajadores vinculados a actividades mineras en 2025 evidenció la vulnerabilidad de quienes desarrollan sus labores en espacios donde existen disputas violentas por el control de recursos.[3]
Las consecuencias tampoco se limitan a Pataz. Las redes de transporte, comercialización, financiamiento y circulación de personas pueden extender los efectos de la criminalidad hacia otras provincias de La Libertad. La prensa ha documentado hechos violentos en Trujillo que involucraron a personas relacionadas con la actividad minera de Pataz.[4]
La magnitud del fenómeno obliga a evaluar si la región dispone de capacidades suficientes para prevenir ataques, investigar homicidios, proteger trabajadores y responder a las necesidades de las familias.
Pataz es, además, un ejemplo de una problemática nacional. Ananea, en Puno, e Inambari y Laberinto, en Madre de Dios, presentan también elevadas tasas de homicidios.[2] La coincidencia con territorios extractivos no demuestra causalidad, pero justifica investigar la relación entre economías criminales, disputas territoriales y mortalidad violenta.
El poder económico y la seguridad armada
Una dimensión especialmente sensible es la capacidad de determinados actores económicos para financiar mecanismos armados de protección o control.
En la minería ilegal, organizaciones criminales pueden emplear grupos armados para asegurar instalaciones clandestinas, controlar accesos, intimidar competidores o imponer pagos extorsivos. La violencia puede constituir así una inversión destinada a proteger beneficios económicos.[3]
En paralelo, las empresas mineras formalmente constituidas pueden contratar servicios privados de seguridad. Esta actividad es legítima cuando se desarrolla dentro del marco jurídico. Sin embargo, en territorios donde concurren distintos actores armados, la proliferación de dispositivos de seguridad plantea riesgos que exigen supervisión efectiva.
Es indispensable diferenciar los servicios legalmente autorizados de los grupos armados irregulares. La contratación de seguridad privada no constituye evidencia de criminalidad empresarial. Cualquier denuncia sustentada sobre vínculos entre operadores económicos y estructuras armadas ilegales debe investigarse independientemente.
En medio de estas relaciones desiguales, los trabajadores artesanales pueden quedar expuestos a amenazas, extorsiones y desplazamientos. Muchos carecen de recursos equivalentes para proteger sus actividades y terminan atrapados en conflictos que no controlan.
Zimbabue: la normalización de las muertes evitables
La experiencia de Zimbabue ofrece una perspectiva especialmente relevante. Melusi Nkomo, antropólogo e investigador afiliado al Departamento de Geografía de la Universidad de Zúrich, Suiza, y anteriormente investigador y docente del Programa de Estudios Africanos de la Universidad de Princeton, ha desarrollado investigaciones etnográficas sobre las relaciones entre minería, violencia, trabajo y poder político en África austral.
En su reciente estudio publicado en American Anthropologist (2026), Nkomo documenta cómo los derrumbes, explosiones, enfrentamientos entre grupos y deficiencias de infraestructura sanitaria constituyen riesgos recurrentes para las comunidades vinculadas a la minería artesanal en Kwekwe.[5] Su concepto de abandono calibrado (calibrated neglect) describe una modalidad de ejercicio del poder en la que la protección estatal se posterga frente a riesgos conocidos, mientras las autoridades intervienen selectivamente durante episodios de lesiones, muerte o duelo.
Su investigación plantea una pregunta fundamental para el Perú: ¿están nuestras instituciones organizadas para prevenir riesgos conocidos o principalmente para reaccionar cuando las tragedias ya han ocurrido?
No se trata de equiparar automáticamente las realidades de ambos países, sino de reconocer que la insuficiencia sostenida de protección, prevención e investigación puede contribuir a normalizar daños evitables y perpetuar condiciones de vulnerabilidad.
República Democrática del Congo: la economía de la violencia
Una segunda comparación proviene de la República Democrática del Congo, donde los conflictos armados han mantenido una compleja relación con el control territorial, la explotación de recursos naturales y los intereses económicos de diversos actores.
En The War That Doesn’t Say Its Name, Jason K. Stearns, investigador especializado en los conflictos de África central, analiza la persistencia de la violencia en el este congoleño y explica cómo determinados actores políticos y militares han desarrollado intereses materiales vinculados a su continuidad.[6] Su interpretación permite comprender que, bajo ciertas condiciones, el conflicto no solamente destruye riqueza: también puede generar beneficios para quienes controlan territorios, recursos y redes comerciales.
Durante más de ocho años de experiencia profesional en África, particularmente en la región de los Grandes Lagos de la República Democrática del Congo, he tenido la oportunidad de conocer de cerca las profundas consecuencias humanas de la violencia. Mi participación en investigaciones forenses relacionadas con presuntos crímenes internacionales, incluidos hechos de violencia sexual, tortura, masacres, asesinatos selectivos y enterramientos clandestinos, me ha permitido comprender la complejidad de estos escenarios, en los que convergen factores históricos, políticos, territoriales, económicos e institucionales. Estas experiencias constituyen observaciones profesionales desde la optica forense que invitan a un análisis integral y prudente, evitando atribuciones generalizadas sobre las motivaciones de los actores involucrados.
Si bien la realidad congoleña responde a circunstancias históricas y políticas distintas de las peruanas, ambas experiencias permiten reflexionar sobre una hipótesis relevante: en determinados contextos, los beneficios económicos asociados al control territorial y de recursos pueden generar incentivos que dificultan la reducción de la violencia y la consolidación de soluciones institucionales sostenibles.
Desde esta perspectiva, resulta fundamental que las investigaciones no se limiten a los hechos violentos y sus responsables directos, sino que también examinen, mediante evidencia verificable, las posibles redes de financiamiento, relaciones económicas y estructuras de poder que contribuyen a su persistencia. Comprender estas dinámicas constituye un paso esencial para fortalecer la prevención, la investigación científica y la administración de justicia.
El terrorismo de lucro, la crisis de la evidencia forense y la gobernanza institucional
En este contexto, la expresión terrorismo de lucro adquiere relevancia en el debate público peruano como concepto analítico para examinar determinadas manifestaciones de criminalidad organizada que recurren sistemáticamente a la violencia y la intimidación colectiva para obtener beneficios económicos, controlar mercados y ejercer dominio territorial.[7] Su utilización exige distinguir estas estructuras criminales de la minería artesanal y otras actividades extractivas, evitando generalizaciones que puedan comprometer derechos fundamentales o estigmatizar actividades productivas tradicionales.
La expansión de la criminalidad organizada plantea importantes desafíos para la justicia peruana, particularmente frente a las limitaciones que afectan la producción oportuna de evidencia forense confiable. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IML-CF) del Ministerio Público enfrenta brechas estructurales en infraestructura, tecnología, financiamiento, personal especializado y gestión de calidad. Como hemos señalado recientemente junto con otros colegas en un análisis comparativo de los sistemas forenses latinoamericanos (Parra et al., 2026), el sistema forense peruano enfrenta desafíos estructurales relacionados con la fragmentación institucional, la limitada articulación operativa y la ausencia de una estrategia nacional sostenible de gestión de la calidad forense, condiciones que evidencian la necesidad de fortalecer su gobernanza y desarrollo científico.[11]
La dimensión presupuestaria agrava estos desafíos. En 2026, el IML-CF contó con un presupuesto inicial aproximado de S/ 258,2 millones, mientras que en 2025 identificó necesidades adicionales por S/ 134,4 millones.[10] Como ejemplo, resulta preocupante que La Libertad, una región de considerable importancia económica y actividad extractiva, continúe enfrentando deficiencias en su principal sede forense de Trujillo, cuya infraestructura, equipamiento tecnológico y morgue requieren modernización. Esta situación evidencia la necesidad de articular el desarrollo económico regional con una inversión sostenida en capacidades científicas que permitan investigar eficazmente la violencia criminal y garantizar una justicia sustentada en evidencia confiable.
Superar esta situación exige una gobernanza forense moderna, financiamiento sostenible, innovación tecnológica, fortalecimiento del capital humano y sistemas de aseguramiento de la calidad, conforme a los principios de la Declaración de Sídney.[8] La cooperación internacional y la participación responsable del sector privado, mediante transferencia científica y mecanismos como Obras por Impuestos, pueden complementar los esfuerzos estatales, preservando la independencia pericial y la supervisión pública.[9]
Combatir la impunidad requiere fortalecer las capacidades científicas del IML-CF como institución estratégica para el Ministerio Público y la administración de justicia.
La fortaleza del Estado no reside únicamente en sancionar la criminalidad, sino también en su capacidad científica para esclarecer los hechos, combatir la impunidad y proteger los derechos de la sociedad en su conjunto.
Cuando el oro vale más que la vida
Las experiencias de Perú, Zimbabue y la República Democrática del Congo revelan, desde contextos diferentes, una preocupación común: la vulnerabilidad de las poblaciones cuando la riqueza extractiva convive con economías criminales, violencia organizada y capacidades institucionales insuficientes.
Pataz constituye una advertencia nacional sobre la necesidad de proteger las actividades productivas tradicionales, investigar las estructuras económicas que sostienen la violencia y superar las brechas del sistema forense peruano.
La respuesta exige una gobernanza institucional sólida, financiamiento sostenible, modernización tecnológica, cooperación internacional y participación responsable del sector privado, preservando siempre la independencia científica.
Fortalecer el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses resulta esencial para transformar los hallazgos científicos en evidencia confiable al servicio del Ministerio Público y la administración de justicia.
La verdadera fortaleza del Estado no reside únicamente en sancionar la criminalidad, sino en prevenir la violencia, esclarecer científicamente los hechos y garantizar que la vida, la justicia y los derechos de la sociedad prevalezcan sobre cualquier interés económico.
Notas y referencias
[1] Congreso de la República del Perú. (2002). Ley N.º 27651, Ley de Formalización y Promoción de la Pequeña Minería y la Minería Artesanal. Texto legal.
[2] Instituto Peruano de Economía. (2026). Cuatro de los diez distritos con más homicidios registran minería informal. IPE. Véase también Ardiles, A. (2026, 29 de septiembre). El mapa de los homicidios: Pataz alcanza una tasa de 315 asesinatos por cada 100 mil habitantes. El Comercio.
[3] Reuters. (2025, 7 de mayo). Grisly Peru mining murders spotlight ‘gold curse’ in the Andes. Reuters. Ministerio del Interior del Perú. (2025, 15 de mayo). Coordinación entre Policía Nacional de Perú y Colombia permitió captura de alias «Cuchillo». Gob.pe.
[4] Ardiles, A. (2026, 29 de septiembre). El mapa de los homicidios. El Comercio. Véase la referencia [2].
[5] Nkomo, M. (2026). Burying futures: Artisanal mining deaths and the politics of negligence in Zimbabwe. American Anthropologist. https://doi.org/10.1111/aman.70120
[6] Stearns, J. K. (2022). The war that doesn’t say its name: The unending conflict in the Congo. Princeton University Press. Editorial.
[7] Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. (2026, 15 de septiembre). Ministro Álvarez: «El trabajo del INPE se comienza a solucionar con inteligencia llevada a cabo por expertos». Plataforma Digital Única del Estado Peruano. https://www.gob.pe/institucion/minjus/noticias/1444811-ministro-alvarez-el-trabajo-del-inpe-se-comienza-a-solucionar-con-inteligencia-llevada-a-cabo-por-expertos
[8] Roux, C., et al. (2022). The Sydney declaration – Revisiting the essence of forensic science through its fundamental principles. Forensic Science International, 332, 111182. https://doi.org/10.1016/j.forsciint.2022.111182
[9] Congreso de la República del Perú. (2008). Ley N.º 29230, Ley que impulsa la inversión pública regional y local con participación del sector privado, y sus modificatorias. Marco normativo de Obras por Impuestos.
[10] Ministerio Público – Fiscalía de la Nación. (2025). Información presupuestaria y requerimientos para el fortalecimiento del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Documentación presentada ante el Congreso de la República del Perú.
Documento institucional: https://www.congreso.gob.pe/Docs/comisiones2024/cean-reforma-integral-sistema-admin/files/ofi_005407_mp_anexo_ru2035765-oficio-5407-2025-mp-fn-segfin-20250908.pdf
Ministerio de Economía y Finanzas. (2026). Consulta Amigable: información presupuestaria del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. https://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/Navegador/default.aspx
[11] Parra, R. C., Iannacone, G. C., Alvarez-Godoy, A. G., Castellanos, D., Garcia-Marroquin, R., & Vasquez-Guerrero, J. L. (2026). Latin America in forensic action: Quality standards alone do not provide an infallible quality assurance. En R. C. Parra & A. G. Alvarez-Godoy (Eds.), Forensic Science and Quality Management: Addressing the Era of Standardization in Challenging Environments (cap. 10, pp. 225–250). Wiley.
[1] Experto forense peruano con más de 25 años de experiencia internacional en África, Medio Oriente y Latinoamérica. Vinculado a las Naciones Unidas y exfuncionario del Comité Internacional de la Cruz Roja y del Ministerio Público peruano. Coeditor de Forensic Science and Quality Management: Addressing the Era of Standardization in Challenging Environments(2026), obra de referencia internacional publicada por Wiley bajo los auspicios de la American Academy of Forensic Sciences (AAFS). Especialista en gobernanza y fortalecimiento de sistemas forenses. Su proyecto doctoral en la University of Technology Sydney (UTS) busca fortalecer los sistemas forenses del Sur Global, especialmente en países afectados por la violencia y las limitaciones institucionales, mediante modelos de gobernanza, desarrollo de capacidades y movilización de recursos internacionales complementarios al financiamiento estatal. Más información: www.rcpforensics.com.
Actualidad
Minsa ordena devolver más de S/ 404 mil a Alkofarma pese a cuestionamientos por contrato millonario
Una resolución de Cenares, organismo del Ministerio de Salud, dispone gestionar la devolución de una penalidad a la farmacéutica, cuestionada por el suministro de suero fisiológico de procedencia china.
La empresa Alkofarma E.I.R.L. vuelve al centro de la polémica luego de que el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares), órgano del Ministerio de Salud (Minsa), reconociera la devolución de S/ 404,528.69 por una penalidad aplicada a la compañía.
La decisión consta en la Resolución Directoral N.° 202-2026-CENARES-MINSA, firmada el 23 de septiembre por Patricia Suárez Beyodas, directora general de Cenares, y sustentada en un acuerdo de conciliación.

El caso se produce en medio de cuestionamientos por una contratación superior a S/ 31 millones para el suministro de suero fisiológico importado de China, producto sobre el cual se reportaron observaciones técnicas, según investigaciones periodísticas.
Asimismo, el diario Del País denunció que la empresa habría sido favorecida con reconocimientos de deuda superiores a S/ 5 millones, además de la devolución de la penalidad.
Si bien la resolución acredita que Cenares reconoció el derecho a recuperar dicho monto, no confirma que el dinero ya haya sido desembolsado ni demuestra por sí sola una irregularidad.
El Ministerio de Salud debe esclarecer los fundamentos de estas decisiones, las observaciones realizadas al producto y las condiciones bajo las cuales se autorizó la devolución de la penalidad, en un caso que involucra millones de soles destinados a la salud pública.
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