Alfabetización en inteligencia artificial impulsa el criterio profesional y académico
La comprensión de la lógica operativa y los límites de la tecnología se consolida como una competencia determinante en el entorno contemporáneo. Tanto en el ámbito académico como en el profesional, la capacidad de utilizar herramientas avanzadas de procesamiento de datos permite enfrentar los cambios del mercado con mayor preparación. Javier Albarracín, director del Centro de Tecnología y Transformación Digital de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), sostiene que la alfabetización en esta materia no requiere el dominio de sistemas complejos, sino un entendimiento estratégico de su funcionamiento.
¿Cómo perder el miedo a la inteligencia artificial?
La clave para mitigar el temor hacia estas herramientas radica en desmitificar sus capacidades. Javier Albarracín, vocero de la UTP, explica que un error recurrente es otorgar cualidades humanas a los algoritmos. Según el especialista, estos sistemas no poseen capacidad de raciocinio, sino que funcionan como mecanismos de procesamiento de patrones y datos masivos. Por esta razón, el acercamiento debe realizarse desde la curiosidad y la experimentación constante.
Albarracín enfatiza la importancia de la supervisión humana: “Sean los CEOs de su propio aprendizaje. Vean a la inteligencia artificial como su asistente más inteligente y rápido, pero que a veces miente y al que hay que supervisar”. En este sentido, la iteración o conversación continua con la máquina permite comprender que los resultados se basan en estadística y probabilidad avanzada, lo que otorga al usuario un control superior sobre la herramienta.
¿Qué es el prompting y por qué es esencial?
La formulación de instrucciones precisas, técnica conocida como prompting, representa una de las habilidades más demandadas en el futuro cercano. Reducir la ambigüedad en la comunicación con la tecnología permite obtener entregas de alta calidad y utilidad. Javier Albarracín, desde la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), señala que un comando efectivo debe integrar cuatro componentes fundamentales:
- Rol: Definir la identidad bajo la cual debe actuar el sistema (ejemplo: experto en finanzas).
- Contexto: Describir la situación o el problema específico que se enfrenta.
- Instrucción: Establecer con exactitud qué se espera obtener.
- Formato: Determinar la estructura de la entrega, ya sea mediante tablas, códigos o resúmenes.
¿Cuál es el rol de la tecnología en el aprendizaje?
El valor de estos sistemas trasciende la simple auatomatización de tareas cotidianas. Además de servir como apoyo para detectar errores o sugerir mejoras en trabajos de investigación, estas herramientas fomentan la divergencia creativa. Esto permite a los estudiantes y profesionales superar bloqueos iniciales mediante la generación de lluvias de ideas o escenarios hipotéticos.
Javier Albarracín, directivo en la UTP, destaca que la tecnología es un aliado para el refinamiento de conceptos donde el criterio humano permanece insustituible. “La inteligencia artificial es excelente para la divergencia. Permite superar la fase de bloqueo y pasar directo a la fase de curaduría y refinamiento, donde el toque humano es insustituible”, afirma el experto.
Finalmente, la integración consciente de estos avances en el sistema educativo busca desarrollar un juicio crítico robusto. La meta fundamental de la transformación digital es potenciar la creatividad y el análisis para validar con rigor la información que la máquina proporciona. Lejos de ser una amenaza, la tecnología se presenta como un recurso para elevar la calidad del pensamiento crítico en la sociedad actual.
