Una nueva tragedia por la guerra contra Ucrania. Catorce personas, entre ellas tres niños, perdieron la vida por el choque de un cazabombardero supersónico Sukhoi 34 con un edificio en el que residían 600 personas en Yeisk, en el suroeste de Rusia.
Luego de contabilizar 13 víctimas, los rescatistas “encontraron otra persona muerta”, según declaró el gobernador de la región de Krasnodar, Veniamin Kondratiev. Los investigadores dijeron que, en principio, la principal hipótesis para explicar este accidente sería un “fallo técnico” del aparato.
El presidente ruso, Vladimir Putin, presentó “sus más profundas condolencias” a las familias de las víctimas, informó el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
La ciudad balnearia de Yeisk, en el mar Azov, donde ocurrió la tragedia, limita con Ucrania. De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia, la nave, cuyo costo por unidad es de unos 35 millones de euros, cayó y se incendió, generando llamas que se extendieron por un área de 2.000 metros cuadrados. Entre 15 y 17 apartamentos resultaron dañados por el fuego.
Especialistas forenses del Departamento Principal de Investigación Militar se encuentran trabajando en el lugar del accidente. Los residentes del edificio fueron evacuados a centros de acogida temporal. Imágenes divulgadas en las redes sociales filmadas por testigos mostraron un edificio envuelto en llamas y a bomberos, desplegados desde distintos puntos de la región, luchando por combatir el fuego, lo que lograron al cabo de unas horas.