La convulsión social continúa en Ecuador y uno de los focos de protesta lo constituyen las cárceles. Otras 9 personas murieron en el Centro de Privación Provisional de Libertad “El Inca”, ubicado en el norte de Quito, lo que sube a 400 la cifra de reclusos fallecidos en situaciones violentas en los últimos meses.
La nueva masacre es investigada por la Fiscalía y el acceso a la cárcel permanece rodeado de militares, ambulancias y camiones de bomberos.
El Servicio Nacional de Atención a Personas (SNAI) informó que los enfrentamientos iniciaron tras el traslado de Jonathan Bermúdez, cabecilla de la banda de “Los Lobos”, quien es sindicado como el sujeto que dirigió, a inicios de noviembre, una matanza en la cárcel de “El Inca” en la que murieron cinco reos.
“Miembros de esta organización delictiva tomaron represalias violentas” por la reubicación de Bermúdez, explicó el SNAI. Agregó que otros tres presos considerados responsables “intelectuales” de los ataques de esta tarde serán trasladados a “La Roca”, una prisión de máxima seguridad en la costera Guayaquil (suroeste) a donde más temprano fue reubicado el cabecilla de Los Lobos.
ADVERTENCIA
También fue trasladado a “La Roca” un reo conocido como “Anchundia”, cabecilla de la banda “R7”, a quien las autoridades acusan de ser el responsable de disturbios en la cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas (centro).
“Les dijimos que no nos temblaría la mano”, afirmó el presidente Guillermo Lasso a través de Twitter. En su mensaje, el mandatario incluyó fotografías de reclusos con las manos atadas o con las manos en la nuca y tumbados boca abajo en patios y pasillos de las prisiones.
“Que las mafias y cabecillas no se confundan: este será el mismo destino a quienes continúen con sus intentos de quebrar la paz de los ecuatorianos”, advirtió el mandatario en la misma red social.