El camino quebradizo que recorrió el ejecutivo durante los últimos 5 años – Señal Alternativa

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Desde Pedro Pablo Kuczynski hasta Francisco Sagasti, en esta crónica narraremos el paso de los últimos 4 presidentes que tuvo el Perú donde la inestabilidad política ocasionó obstáculos al ejecutivo en estos últimos 5 años.

Luego que Ollanta Moisés Humala Tasso terminara su gobierno en julio del 2016, Pedro Pablo Kuczynski Godard también conocido como PPK, asumió el mando del ejecutivo el 28 de julio del 2016 luego de haber ganado las elecciones a Keiko Fujimori de Fuerza Popular. Las expectativas por el gobierno de PPK eran altas, debido a su experiencia en economía, además había afirmado que tendría un equipo de “lujo”, sin embargo durante el resto de su gobierno el equipo se limitó a continuar con políticas de hace 20 años, en lugar de implementar cambios.

El declive de este gobierno empezó con la renuncia de Jaime Saavedra, quien fue su primer ministro de Educación, en diciembre del 2016, pese a tener altos índices de aprobación. El Congreso dominado en ese entonces por Fuerza Popular decidió censurar a Saavedra por presuntos actos de corrupción, donde luego aquel acto le siguieron tres ministros más, acusados por el mismo Congreso de corrupción e ineficiencia, uno de estos ministros era Martín Vizcarra ex presidente de la República, en ese entonces ministro de Transportes hasta mayo del 2017.

Las acusaciones hacia Pablo Kuczynski de haber trabajado para Odebrecht mientras era funcionario público entre el año 2001 y el año 2006 fueron las que pusieron a PPK en la mira del Congreso y una potencial vacancia presidencial, desatando su agonía política.

A esto se sumó que en diciembre del 2017, la constructora Odebrecht, protagonista de escándalos por corrupción en varios países de la región, informó al Congreso de la República que habría pagado $ 4,8 millones por dos firmas de asesorías vinculadas a Pedro Pablo Kuczynski, donde algunos de los pagos ocurrieron cuando el ex mandatario era funcionario en el gobierno de Alejandro Toledo. Ante esta información el Congreso pidió en diciembre del 2017 la vacancia de Pablo Kuczynski, sin embargo sobrevivió al proceso, pero quedó políticamente malherido.

Luego de tres días de haberse salvado de vacancia, a pocas horas de la navidad, el ex mandatario anunció que había indultado “por razones humanitarias” a Alberto Fujimori, el cual debía cumplir una condena de 25 de años por corrupción y violación a los derechos humanos. El motivo de esto fue un acto desesperado de PPK para superar la vacancia, puesto que las abstenciones de Kenji Fujimori, hijo del expresidente, junto a otros nueve legisladores de su círculo eran fundamentales. Sin embargo, tras el indulto renunciaron: Salvador del Solar, Jorge Nieto, Alberto de Belaúnde y Vicente Zeballos quedando aún más debilitado.

La bancada parlamentaria de izquierda, posterior a esta crisis política, solicitó por segunda vez la vacancia de PPK. Filtraciones de documentos que muestran supuestas transferencias de dinero por parte de Westfield Capital y First Capital, las empresas que trabajaron para Odebrecht, a cuentas de PPK, políticamente acorralaban aún más a PPK. Para rematar se difundieron los “Kenjivideos”, donde se revela supuestos intentos de comprar votos en el Congreso, para evitar la destitución presidencial de PPK, esto fue la estocada final y selló la renuncia de PPK a la presidencia de la República. Fueron 602 días de gobierno, Pedro Pablo Kuczynski Godard, renunció a la presidencia de la República, el miércoles 21 de Marzo del 2018.

El 23 de marzo del 2018, el vicepresidente Martín Alberto Vizcarra Cornejo, juramentó como nuevo presidente de la República. El 7 de julio se filtraron audios que involucran a miembros del Consejo Nacional de la Magistratura en presuntos actos de corrupción en el sistema de justicia. El caso denominado Cuellos Blancos del Puerto, ocasionaron la destitución del entonces juez supremo César Hinostroza y la investigación contra Pedro Gonzalo Chávarry, sin embargo esto fue obstaculizado por el Congreso. Frente a ello, Vizcarra presentó al Congreso iniciativas legales para la reforma del sistema judicial donde luego el 28 de julio del 2018, en su primer mensaje a la Nación, anunció que someterá a referéndum una reforma política que incluye la no reelección parlamentaria, estableciendo el 9 de diciembre del 2018, la fecha que se realizó el referéndum. La población se pronunció a favor de la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura, la prohibición de la reelección inmediata de congresistas y el financiamiento público para las organizaciones políticas.

El 30 de setiembre del 2019, el entonces presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, planteó una nueva cuestión de confianza en torno a un proyecto presentado por el Ejecutivo para cambiar las reglas de elección de los magistrados del Tribunal Constitucional. La cuestión de confianza propuesta no fue debatida por el Congreso, que continuó con una cuestionada elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, el cual fue considerado por Martín Vizcarra como una denegación fáctica de la cuestión de confianza, solicitada. Procedió después de su primer año como mandatario, a la disolución constitucional del Congreso y la convocatoria a nuevas elecciones parlamentarias para el 29 de enero del 2020, entrando en funciones el 17 marzo del mismo año.

Paralelamente a la crisis política, el mundo entero estaba siendo sometido por el virus de la Covid-19 y nuestro país no fue la excepción. El 15 de marzo del 2020, Martín Vizcarra declaró el Estado de Emergencia Sanitaria Nacional que incluía el aislamiento social obligatorio de toda la población para frenar el incremento del nuevo coronavirus, además del cierre de fronteras. El gobierno de Vizcarra implementó bonos además de activar la operación “Tayta” y la creación del programa “Reactiva Perú”, con la finalidad de ayudar a miles de familias vulnerables y empresarios para enfrentar la crisis sanitaria.

Meses después, el mismo Congreso que había sido renovado, vacó a Martin Vizcarra, el lunes 9 de noviembre, por incapacidad moral para seguir en el cargo, por un presunto caso de corrupción en la construcción de un hospital cuando era gobernador en la región de Moquegua. Quien le siguió de acuerdo al procedimiento constitucional de prelación, ante la ausencia de vicepresidencias -Mercedes Araoz había renunciado al cargo de 2da Vicepresidenta-  fue el congresista de Acción Popular, Manuel Merino de Lama, quien juramentó al día siguiente de la vacancia, lo cual generó la protesta de un sector de la población y de la prensa nacional. El saldo de estas protestas callejeras dejó 2 fallecidos y 112 heridos. Tras lo acontecido, el 15 de noviembre, Manuel Merino de Lama, renunció a la presidencia a menos de una semana de haber juramentado al cargo.  El 17 de noviembre 2020, el congresista Francisco Rafael Sagasti Hochhausler, al amparo de la prelación constitucional juramentó como nuevo presidente transitorio.

Se registró el cese de las protestas, pero no la crisis política, sin embargo Francisco Sagasti gobernaría hasta julio del 2021, hasta que se instaló constitucionalmente el gobierno de José Pedro Castillo Terrones candidato de Perú Libre. El principal logró del gobierno de 8 meses de Francisco Sagasti es haber vacunado al 11% de la población y dejar en marcha un plan de vacunación que debe a diciembre 2021 alcanzado la denominada inmunidad de rebaño. Las vacunas Pfizer, Sputnik e incluso Sinopharrm se encuentran inoculando a miles de peruanos.

En los últimos 5 años hemos tenido 4 presidentes, mostrando claramente la inestabilidad política que ha reinado en el gobierno en el último periodo gubernamental, donde lo más predominante fue la corrupción de mandatarios y legisladores, a costa de la población.

Ahora entrando a una nueva era, donde resaltamos el Bicentenario de nuestra independencia, caben las interrogantes ¿podremos estar seguros que habrá estabilidad entre el ejecutivo y el legislativo?, ¿se volverá a repetir una crisis como la vivida o quizás peor? Pues nada está dicho aún y no podemos afirmar nada, lo único que nos queda es seguir de cerca, fiscalizando desde el Congreso y la prensa independiente al nuevo gobierno teniendo memoria de lo ocurrido, en estos últimos 5 años.

Escribe: Abraham Manuel Huamán Gómez – reportero



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