Connect with us

Arte y Cultura

El sueño de ser profesional: retomaron el colegio y ahora tienen una carrera con apoyo del Pronabec

Limaaldia.pe

Published

on


En el marco del Día de la Educación Básica Alternativa, becarios Pronabec comentan la importancia de haber estudiado en un CEBA para alcanzar sus metas. 

Cada 18 de abril se conmemora el Día de la Educación Básica Alternativa, modalidad de enseñanza dirigida a personas que no accedieron o no culminaron su primaria o secundaria, y que buscan concluir sus estudios sin dejar de trabajar. Una oportunidad que ha permitido a varias personas retomar sus planes académicos, como lo hicieron tres becarios del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación, quienes cuentan cómo impactó en sus vidas el haber logrado culminar sus estudios. 

“Estoy cambiando mi círculo de vida” 

Retomar sus estudios escolares luego de dos años de haberlos dejado significó para Vanessa Isla Maiz la oportunidad de alcanzar la meta que se había propuesto desde niña: convertirse en una profesional. Tras el fallecimiento de su madre, la joven natal de Huánuco a sus 15 años fue llevada a un albergue que le posibilitó continuar el colegio en un Centro de Educación Básica Alternativa (CEBA).  

Su esfuerzo constante por ser una alumna destacada y mantener un alto rendimiento académico le permitió acceder a la Beca 18, modalidad Protección —anteriormente denominada Albergue— del Pronabec, que le financia todos los gastos académicos, no académicos y acompañamiento socioemocional y de bienestar para estudiar una carrera profesional en el país. 

“Estudiar en un CEBA me ha ayudado mucho. Me ha dado, como a muchos jóvenes, la oportunidad de terminar el colegio, y de esta manera, seguir progresando en los estudios. Tras acabar el colegio me dediqué a estudiar, lo que me permitió ganar Beca 18, gracias a la que estoy cambiando mi círculo de vida”, comenta la estudiante del octavo ciclo de Derecho en la Universidad Privada Antenor Orrego. 

La joven talento de 22 años señala que su vocación por defender los derechos nació cuando conoció las historias de vida de sus compañeras en el albergue, con las que se sintió muy familiarizada. “Terminando mi carrera como abogada me gustaría ser un apoyo para esas niñas, niños y adolescentes que están en el albergue, para velar por sus derechos. El albergue ha sido mi segunda familia”, agrega. 

“Podrán cumplir lo que se propongan” 

Las ganas de salir adelante y superarse cada día para su desarrollo personal y de su familia fueron las dos razones por las que Elis Llamoctanta Ruíz se planteó convertirse en un profesional de éxito. Por necesidades económicas tuvo que ir a trabajar a otra provincia de su natal Cajamarca a los 15 años. Luego de algún tiempo y con una mejor estabilidad económica, el joven retomó su objetivo de estudiar una carrera profesional.  

El primer paso que dio fue inscribirse a un CEBA para culminar sus estudios básicos. “Terminar el CEBA fue un importante logro y un impulso para poder prepararme en la academia preuniversitaria y lograr postular a la universidad”, menciona. Su constancia y dedicación le permitió ingresar a la carrera de Administración en la Universidad Nacional de Cajamarca.  

Por su alto rendimiento académico, Elis ganó la Beca Permanencia del Pronabec, que cubre gastos académicos y no académicos a los mejores estudiantes de las universidades públicas. “Haber obtenido la beca significa un logro muy importante, ya que me ayudó bastante. Aconsejo a los jóvenes que están estudiando en un CEBA que nunca dejen de perseguir sus sueños. Siempre con esfuerzo, disciplina y perseverancia podrán cumplir lo que se propongan”, añade el egresado de Administración. 

“Estoy cumpliendo parte de mis metas” 

Ante la necesidad de ayudar a su familia, Elizabeth Santiago Gomez, natal de La Libertad, dejó el colegio de Educación Básica Regular para continuar sus estudios secundarios en un CEBA. Sin embargo, estos cambios no significaron dejar atrás su sueño de convertirse en una profesional. 

“Me permitió terminar el colegio, lo que posibilitó a que pueda postular e ingresar a una universidad. Ahora estoy cumpliendo parte de mis metas”, indica la estudiante del sétimo ciclo de la carrera de Agronomía de la Universidad Nacional de Trujillo. Elizabeth se siguió esforzando y obtenía altas notas en sus clases universitarias. Estas características le permitieron ganar la Beca Permanencia, con la que pudo dejar de trabajar y centrarse en los estudios. 

“A los jóvenes que también estudian en un CEBA les quiero decir que no se rindan. Si se lo proponen, van a lograr ser profesionales. Con mucho esfuerzo y dedicación lograrán todos sus objetivos y alcanzarán grandes metas en la vida”, menciona Elizabeth. 

El Pronabec, en sus 11 años de funcionamiento, ha transformado la vida de más de 211 000 peruanos y peruanas, tras otorgarles becas de pregrado y posgrado para que accedan a una educación superior de calidad. En el caso de Beca 18, se ha beneficiado a 81 574 talentos. Para conocer más sobre sus servicios, pueden ingresar a

www.gob.pe/pronabec, así como visitar el canal de Facebook www.facebook.com/PRONABEC, llamar a la línea gratuita 0800 000 18, a la central telefónica (01) 612 8230 o escribir al WhatsApp institucional 966 429 596. 



Source link

Continue Reading
Comments

Arte y Cultura

Pamela

Published

on

Mi compañera de carpeta en la clase del instituto es Pamela, una joven natural de Ica con muchas ganas de convertirse en comunicadora. Nuestra lección en el octavo piso del instituto culmina, y nos dirigimos hacia el ascensor. Nos acompañan nuestros demás compañeros del grupo de amigos que tenemos. Somos cinco en total y todos vamos rumbo al primer nivel. Son un poco más de las nueve de la noche, y pareciera que ninguno de nosotros tenemos apremio en regresar a casa porque en lugar de dirigirnos hacia la salida vamos rumbo a la cafetería. Nos miramos, sacamos nuestros celulares y no pronunciamos ninguna palabra. Pamela y yo tenemos un pendiente: un diálogo que hace más de una semana nos debemos. Ella y yo nos dirigimos hacia la última banca frente al establecimiento de comida que el instituto tiene, e inmediatamente el resto del grupo nos siguen. Guardo en mi bolsillo izquierdo mi móvil y le sonrío a Pamela. Los demás, probablemente, se acaban de dar cuenta que necesito privacidad con Pamela y se despiden instantáneamente. Mientras se esfuman por el largo pasadizo que los conduce a la puerta principal, ella me pregunta qué deseo decirle. Empezamos la entrevista.

Me advierte que evite las preguntas incómodas. No le hago caso. Empezamos una amena conversación hablando de cómo ingresó al mundo del modelaje. Me dice que llegó gracias a una amiga que conoció en la escuela de Marina Mora. Anteriormente, Pamela también ha bailado ballet profesional, danza inculcada por su padre. Sus ojos le brillan y supongo que es porque quiere hablar de su carrera como modelo. No me equivoco. Con un exacerbado entusiasmo me cuenta de sus participaciones en diversos eventos, tales como en canales de televisión nacional y en provincias. Sin embargo, la experiencia que jamás olvidará sucedió hace un año, y fue cuando logró consagrarse como «Miss Teen Turismo 2014». Por otro lado, me confiesa que el trajín es un inconveniente latente en quienes ejercen esta profesión. En sus épocas de modelo tenía horarios inflexibles que incluso lograron que baje su rendimiento académico. No obstante, la satisfacción de recibir una remuneración por su trabajo aparentemente sencillo era su mejor recompensa. No hay duda que como anfitriona o modelo ganaba muy bien.

La anorexia y bulimia se hacen presentes casi siempre en esta carrera me dice con suma tranquilidad. El escudo que utilizan cuando dejan de comer es la falta de tiempo o el querer bajar de peso. Y a pesar de que se les reitere que demasiado delgadas están, ellas no lo creen. Pamela, de esto no ha sido ajena, pues me comenta que hubo meses en los que no ingería sus alimentos necesarios. Esto se debía a dos factores: horarios y decisión propia. Acto seguido me confiesa que la verdadera razón para que se limitara en sus comidas se debía a las «reglas» impuestas sobre su peso, estatura y contextura dentro del entorno artístico. Llegó a pesar cincuenta y siete kilos, un peso idóneo para cualquier señorita que ostenta un metro setenta y dos de altura; mas eso no le duraría mucho tiempo. Hoy con algunos kilos de más dice aún no acostumbrarse a su cuerpo pues por un buen tiempo se vio demasiado delgada. Al mismo tiempo asegura sentirse calmada al contar con un peso regular. Su relación con Marina es de lo mejor. En los cinco años que se conocen la ha apoyado y brindado múltiples oportunidades. Un claro ejemplo se dio cuando terminó sus estudios de modelaje, y la reconocida modelo llamó a Pamela para que dictara clases en su academia. Su año de aprendizaje fue fructífero, al final.

Actualmente tiene novio. No es su enamorado, por si acaso. Acá es imprescindible que ponga énfasis en el término debido a una razón estrictamente ligada a discernir entre un concepto y otro. Para ella, el noviazgo implica compromiso, algo que ambos poseen. Jorge, su novio y mejor amigo, estudia fotografía en otro instituto. Le lleva casi diez años y es prácticamente vecino suyo. Ambos se conocieron en Ica cuando estudiaban comunicaciones en la universidad que posteriormente dejarían para venir a Lima en tiempos diferentes. Piensan viajar, pero sus prioridades son finalizar sus carreras. Los siete meses de relación que llevan la ilusionan a aspirar a su independización. Es evidente que Pamela está enamorada.

Tengo la sensación de que los minutos han transcurrido más lento de lo habitual. No han pasado ni treinta desde que dimos inicio a nuestra conversación, pero siento que llevamos horas. Es raro, pero real. Damos por terminada nuestra entrevista con un beso en la mejilla. Ella se queda aún en el instituto. Se queda esperando a su novio, quien estudia a dos cuadras y en aproximadamente quince minutos más saldrá de clase. Yo no puedo quedarme con ella, así que me marcho. Saco mis auriculares y me pierdo entre las calles miraflorinas escuchando el último hit de Sia. «Chandelier» me hace soñar despierto.

Continue Reading

Arte y Cultura

Amor en el primer set

Published

on

De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.

Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.

Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.

El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.

Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.

Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.

Continue Reading

Trending

Copyright © 2014 - 2023 Limaaldia.pe Es operado por CC Multimedios. | Todos los titulares mostrados en esta página son leídos desde los RSS de los respectivos medios. Limaaldia.pe no tiene responsabilidad por el contenido de dichos titulares, solo se limita a mostrarlos. Si su medio no desea que sus RSS sean publicados en este portal, escríbanos a [email protected]