Connect with us

Arte y Cultura

Ganadora de Beca Hijos de Docentes 2023 del Pronabec: “Mi meta es fundar un colegio en Ayacucho”

Limaaldia.pe

Published

on

Escuchar Noticia:
Ganadora de Beca Hijos de Docentes 2023 del Pronabec: “Mi meta es fundar un colegio en Ayacucho”


Paola Argumedo, natural del distrito de Tambo, Ayacucho, es hija de un docente que enseña en el mismo distrito hace más de 20 años.
Lima, 12 de octubre de 2023. “Te veo disfrutar de tu trabajo y creo que lo esencial para que realices así tu labor es que buscas que los estudiantes sean grandes personas. Esto influye en mí significativamente y tengo un deseo, cada vez más fuerte, de que en un futuro cercano pueda continuar con tu legado”. Mientras Felix Argumedo va terminando de leer esta frase, su rostro se llena de lágrimas y su hija, Paola, se acerca para darle un abrazo y llora junto a él. Ambos no se han visto desde hace dos meses.

Paola Argumedo Contreras escribió una carta a su padre, Felix, para agradecerle el apoyo incondicional que le ha brindado en su meta de seguir una carrera profesional. Gracias a que Felix es profesor de la Carrera Pública Magisterial, Paola pudo postular a la Beca Hijos de Docentes, convocatoria 2023, del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec). Su esfuerzo y perseverancia le permitió ser una de las ganadoras.

Ahora Paola cursa el segundo ciclo de la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, en la provincia de Huamanga, a dos horas de su natal distrito de Tambo, provincia de La Mar. “En la universidad los gastos siempre son altos, y a eso le sumaba alquilar un cuarto para vivir más cerca. Me sentía tan preocupada porque también tengo otra hermana menor en edad escolar y sé que mis padres no iban a poder cubrir con todo lo económico”, cuenta la joven de 18 años, quien gracias a la beca estudiará su carrera con todos los gastos pagados por el Estado.

Más que una profesión, su pasión

El emotivo encuentro entre Paola y su padre se dio en la institución educativa San Martín de Porras, ubicada en el distrito de Tambo, en la que el docente enseña desde hace más de 20 años. “Nos parecemos mucho. Nuestra relación siempre ha sido muy bonita, nos comprendemos muy bien”, dice la joven, quien visita a su familia cada vez que tiene un tiempo entre sus clases universitarias.

Felix Argumedo no tuvo la oportunidad de estudiar la educación inicial. Terminó la primaria con un gran esfuerzo económico de su familia y, para concluir con el nivel secundario, debió estudiar de día y trabajar de noche. “Esa era mi vida. Pensé que luego de la secundaria, ya no podría estudiar en otro lugar”, recuerda el docente, que tiene más de 30 años laborando en diversas instituciones educativas de Ayacucho.

Una de sus pasiones le llevó a encontrar otra. De adolescente él quería ser locutor de radio, pero no tenía los recursos económicos. En ese tiempo, conoció a otro docente que también era locutor de radio y que le recomendó dedicarse primero a la educación y luego a la locución. Felix hizo eso, pero pronto se dio cuenta de que ser docente era su vocación. “Y como ves, yo vivo con mis niños. Si algún día dejara de ser maestro, ¿qué sería de mí? Esta profesión es la más hermosa”, asegura el profesor de 57 años.

La relación con su hija Paola siempre ha sido muy cercana. Él recuerda cuando ella desde muy niña le acompañaba a arreglar su salón de clases y le decía “papi, yo quisiera ser como usted”. “Ella siempre ha sido muy talentosa, realizaba actividades de danza, escritura, ganaba concursos de matemáticas, siempre destacó en los estudios. Le inculqué que debe ganar su propio nombre, y así lo ha hecho”, comenta Félix.

“Quiero fundar un colegio”

Aunque tiene un profundo respeto por la carrera de su padre, Paola optó por seguir primero Administración de Empresas, porque considera tener las capacidades para liderar y poder ayudar a más personas a través de sus emprendimientos. Pero no descarta seguir Educación como segunda carrera, ya que anhela continuar con los pasos de su padre. “Siento que puedo conectar ambas carreras y en un futuro fundar y administrar mi propia institución educativa aquí, en Ayacucho”, confiesa la becaria.

Para ella, la labor de un docente es importante porque forma el futuro de la sociedad. Independientemente de la carrera que se elija seguir, el primer encuentro con la educación que recibimos académicamente y en valores viene de un profesor, asegura la joven. Por eso, se siente orgullosa de su padre, más aún cuando sus exalumnos del distrito de Tambo lo reconocen y lo felicitan por el apoyo que les ha dado en sus años de estudio.

“Gracias a la labor tan grande que los padres docentes realizan, sus hijos pueden lograr sus objetivos, como yo. Estoy muy feliz de que gracias a mi papá he podido obtener esta beca y continuar con mis sueños. A todos los que busquen una oportunidad, les diría que nunca se dejen vencer por las adversidades, crean en ustedes mismos”, resalta la joven, que es parte de los más de 3000 ganadores de Beca Hijos de Docentes en sus ocho convocatorias.

Para más información de los concursos del Pronabec, puedes revisar el canal Facebook www.facebook.com/PRONABEC, llamar a la línea gratuita 0800 000 18, a la central telefónica (01) 612 8230 o escribir al WhatsApp institucional 966 429 596.



Source link

Continue Reading
Comments

Arte y Cultura

Pamela

Published

on

Escuchar Noticia:
Pamela

Mi compañera de carpeta en la clase del instituto es Pamela, una joven natural de Ica con muchas ganas de convertirse en comunicadora. Nuestra lección en el octavo piso del instituto culmina, y nos dirigimos hacia el ascensor. Nos acompañan nuestros demás compañeros del grupo de amigos que tenemos. Somos cinco en total y todos vamos rumbo al primer nivel. Son un poco más de las nueve de la noche, y pareciera que ninguno de nosotros tenemos apremio en regresar a casa porque en lugar de dirigirnos hacia la salida vamos rumbo a la cafetería. Nos miramos, sacamos nuestros celulares y no pronunciamos ninguna palabra. Pamela y yo tenemos un pendiente: un diálogo que hace más de una semana nos debemos. Ella y yo nos dirigimos hacia la última banca frente al establecimiento de comida que el instituto tiene, e inmediatamente el resto del grupo nos siguen. Guardo en mi bolsillo izquierdo mi móvil y le sonrío a Pamela. Los demás, probablemente, se acaban de dar cuenta que necesito privacidad con Pamela y se despiden instantáneamente. Mientras se esfuman por el largo pasadizo que los conduce a la puerta principal, ella me pregunta qué deseo decirle. Empezamos la entrevista.

Me advierte que evite las preguntas incómodas. No le hago caso. Empezamos una amena conversación hablando de cómo ingresó al mundo del modelaje. Me dice que llegó gracias a una amiga que conoció en la escuela de Marina Mora. Anteriormente, Pamela también ha bailado ballet profesional, danza inculcada por su padre. Sus ojos le brillan y supongo que es porque quiere hablar de su carrera como modelo. No me equivoco. Con un exacerbado entusiasmo me cuenta de sus participaciones en diversos eventos, tales como en canales de televisión nacional y en provincias. Sin embargo, la experiencia que jamás olvidará sucedió hace un año, y fue cuando logró consagrarse como «Miss Teen Turismo 2014». Por otro lado, me confiesa que el trajín es un inconveniente latente en quienes ejercen esta profesión. En sus épocas de modelo tenía horarios inflexibles que incluso lograron que baje su rendimiento académico. No obstante, la satisfacción de recibir una remuneración por su trabajo aparentemente sencillo era su mejor recompensa. No hay duda que como anfitriona o modelo ganaba muy bien.

La anorexia y bulimia se hacen presentes casi siempre en esta carrera me dice con suma tranquilidad. El escudo que utilizan cuando dejan de comer es la falta de tiempo o el querer bajar de peso. Y a pesar de que se les reitere que demasiado delgadas están, ellas no lo creen. Pamela, de esto no ha sido ajena, pues me comenta que hubo meses en los que no ingería sus alimentos necesarios. Esto se debía a dos factores: horarios y decisión propia. Acto seguido me confiesa que la verdadera razón para que se limitara en sus comidas se debía a las «reglas» impuestas sobre su peso, estatura y contextura dentro del entorno artístico. Llegó a pesar cincuenta y siete kilos, un peso idóneo para cualquier señorita que ostenta un metro setenta y dos de altura; mas eso no le duraría mucho tiempo. Hoy con algunos kilos de más dice aún no acostumbrarse a su cuerpo pues por un buen tiempo se vio demasiado delgada. Al mismo tiempo asegura sentirse calmada al contar con un peso regular. Su relación con Marina es de lo mejor. En los cinco años que se conocen la ha apoyado y brindado múltiples oportunidades. Un claro ejemplo se dio cuando terminó sus estudios de modelaje, y la reconocida modelo llamó a Pamela para que dictara clases en su academia. Su año de aprendizaje fue fructífero, al final.

Actualmente tiene novio. No es su enamorado, por si acaso. Acá es imprescindible que ponga énfasis en el término debido a una razón estrictamente ligada a discernir entre un concepto y otro. Para ella, el noviazgo implica compromiso, algo que ambos poseen. Jorge, su novio y mejor amigo, estudia fotografía en otro instituto. Le lleva casi diez años y es prácticamente vecino suyo. Ambos se conocieron en Ica cuando estudiaban comunicaciones en la universidad que posteriormente dejarían para venir a Lima en tiempos diferentes. Piensan viajar, pero sus prioridades son finalizar sus carreras. Los siete meses de relación que llevan la ilusionan a aspirar a su independización. Es evidente que Pamela está enamorada.

Tengo la sensación de que los minutos han transcurrido más lento de lo habitual. No han pasado ni treinta desde que dimos inicio a nuestra conversación, pero siento que llevamos horas. Es raro, pero real. Damos por terminada nuestra entrevista con un beso en la mejilla. Ella se queda aún en el instituto. Se queda esperando a su novio, quien estudia a dos cuadras y en aproximadamente quince minutos más saldrá de clase. Yo no puedo quedarme con ella, así que me marcho. Saco mis auriculares y me pierdo entre las calles miraflorinas escuchando el último hit de Sia. «Chandelier» me hace soñar despierto.

Continue Reading

Arte y Cultura

Amor en el primer set

Published

on

Escuchar Noticia:
Amor en el primer set

De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.

Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.

Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.

El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.

Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.

Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.

Continue Reading

Trending

Copyright © 2014 - 2023 Limaaldia.pe Es operado por CC Multimedios. | Todos los titulares mostrados en esta página son leídos desde los RSS de los respectivos medios. Limaaldia.pe no tiene responsabilidad por el contenido de dichos titulares, solo se limita a mostrarlos. Si su medio no desea que sus RSS sean publicados en este portal, escríbanos a [email protected]