El huracán Ian, que golpea Florida con vientos de más de 225 kilómetros por hora y causó espantosas inundaciones, ha dejado una secuela de muerte y destrucción en esa parte de Estados Unidos. El sheriff del condado de Lee, Carmine Marceno, señaló que en su jurisdicción “son cientos los muertos y miles esperan ser rescatados”.
“Estamos devastados. Nuestros corazones con cada residente. La oficina del Sheriff es móvil y no se detendrá ante nada para ayudar a sus damnificados”, expresó el sheriff de Lee, quien realizó un recorrido por las zonas afectadas. “Hay muchísimos desaparecidos”, agregó.
Con calles y parques convertidos en ríos navegables, especialmente en el suroeste y centro de este sureño estado, en Florida hay cerca de 3 millones de personas sin energía. Miles continúan atrapados en sus domicilios inundados de agua, mientras que varias carreteras han quedado intransitables.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, confirmó solo algunas muertes, pero se teme que haya muchos cadáveres atrapados en el agua, las viviendas y los sótanos de algunos inmuebles. Por la mañana el huracán bajó su intensidad, pero por la tarde dio un coletazo con graves consecuencias.
De otro lado, se informó que, en Cuba, por donde pasó antes de avanzar hacia Estados Unidos, el huracán causó tres muertes y dejó a toda la isla en tinieblas. El país caribeño ha quedado devastado.