Un tribunal superior de Japón declaró inconstitucional la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo en el país, pronunciándose sobre un asunto que ha dividido a los niveles inferiores de la judicatura y ha enfrentado al Gobierno conservador con la cambiante opinión pública.
Japón era el único miembro del Grupo de los Siete países industrializados que no protegía al matrimonio homosexual.
