Arte y Cultura
Ministerio de Cultura entrega premio a la Mejor Película Peruana del Festival de Cine de Lima PUCP a “Willaq pirqa, el cine de mi pueblo»
Largometraje, grabado en quechua, es beneficiario de los Estímulos Económicos del Ministerio de Cultura, en el concurso para proyectos de largometraje de ficción en lenguas originarias.
En el marco de la ceremonia de premiación del 26° Festival de Cine de Lima PUCP, se dieron a conocer las obras ganadores en las secciones y competencias del Festival, donde se entregó el premio a la Mejor Película Peruana, otorgado por el Ministerio de Cultura al largometraje rodado en Cusco, “Willaq pirqa, el cine de mi pueblo”, dirigida por César Galindo.
De esta forma, el jurado conformado por la directora de la Dirección General de Industrias Culturales y Artes, Laura Martinez; el realizador Jean Alcócer y el gestor cultural Carlos Bambarén, seleccionó por unanimidad al mencionado largometraje, mencionando, entre otras consideraciones, “por presentar una historia cautivadora y universal, con la que todas y todos pueden vincularse e inspirarse, por poseer una capacidad especial para presentar, recuperar y discutir una amplia gama de valores, así como mostrar una variedad de temas propios de las comunidades andinas peruanas, rescatando elementos mágico-religiosos de la cosmovisión andina.”
“Willaq Pirqa, el cine de mi pueblo” narra la historia de cómo Sistu (10 años) y su pequeña comunidad en los Andes descubren la magia del cine. Este encuentro causa un gran revuelo pero además los confronta con su cultura y pone en evidencia las limitaciones de la comunidad para entender y leer castellano.
La película fue ganadora de uno de los Estímulos Económicos otorgados por el Ministerio de Cultura, en el concurso de proyectos de largometraje de ficción en lenguas originarias el año 2015, concurso promovido desde la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco. Asimismo, el largometraje participó en la tercera edición de Cine del Mañana, donde fue vista en etapa de postproducción por programadores y profesionales de la industria cinematográfica.
Del mismo modo, el jurado del Ministerio de Cultura decidió otorgar una mención honrosa al largometraje documental “Pakucha”, ópera prima de Tito Catacora, “por su valor etnográfico que permite preservar y difundir la importancia de la ritualidad andina y su relación con la naturaleza”.
La ópera prima de Tito Catacora, además recibió el Premio a la mejor película documental en la competencia oficial del 26 Festival de Cine de Lima. El documental, grabado en Puno, recibió estímulos económicos del Ministerio de Cultura del Perú en el Concurso nacional de proyectos de largometraje documental, el año 2018.
7° Cine del Mañana – Sección de Industria del Festival de Cine de Lima PUCP:
En tanto, “Cine del Mañana”, espacio de industria del festival organizado por el Ministerio de Cultura del Perú y el Centro Cultural PUCP, anunció también los proyectos ganadores de esta séptima edición.
En la sección Work in Progress (WIP), el jurado internacional conformado por Annabelle Aramburu, Gudula Meinzolt, Francisco Mena y Claudio Pereira, decidió por unanimidad otorgar el Premio Oficial del Jurado al proyecto “Domingo” del director Manuel Eyzaguirre. La obra recibirá USD $4000 otorgados por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales – EGEDA Perú, y la elaboración de un DCP y servicios de almacenamiento otorgados por la empresa peruana, Guarango Cine y Video.
De igual forma se otorgaron los premios Makaco – Gamma al proyecto “La piel más temida” de Joel Calero; el premio Alianza Francesa para “Compartespacios” de Carmen Rojas Gamarra; y la selección a FicViña Construye para los proyectos “Domingo” de Manuel Eyzaguirre y “La piel más temida” de Joel Calero.
Por su parte, la sección Cine del Mañana LAB, realizó sus actividades con éxito, al realizar una jornada de asesorías y conferencias dirigidas a 5 óperas primas en etapa de desarrollo dirigidas por mujeres, con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas y de gestión de las realizadoras. Este espacio estuvo a cargo de las asesoras Sofía Velázquez (Perú) y Paola Castillo (Chile).
Los 5 proyectos participantes fueron: “Escribir nuestro nombre y seguir” de Liliana Albornoz, “Laureano” de Claudia Ccapatinta, “Lítica” de Romina Ortega, “Arguedas: retratos del siglo XXI” de Luz Vargas y Paloma Mujica, y “El arte de la guerra” de Grecia Barbieri.
Finalmente, la tercera edición de Series Lab que se organiza gracias a la colaboración entre el Festival de Cine de Lima PUCP y SANFIC Industria, presentó un espacio de capacitación para proyectos de series de ficción para generar vínculos entre talentos independientes y profesionales destacados de la industria audiovisual global.
En este marco, ocho proyectos latinoamericanos, donde resaltan los peruanos “Aquí nadie descansa”, creado por Paola Terán y “Adictos”, creado por Daniel Martín Rodríguez y Bruno Rosina Urrunaga, participaron de una primera etapa de asesorías grupales e individuales en las áreas de Storytelling, Audiencias, Pitching y Presentación de proyectos.
En cuanto a la sección Filmocorto, el cortometraje “Heroínas” de la directora Marina Herrera se llevó el principal premio de esta sección. “Heroínas” recibió los estímulos económicos en el “Concurso nacional de proyectos: cortometraje del bicentenario”.
El dato
- En la edición 26 del Festival de Cine de Lima PUCP, se presentaron un total de 57 obras, entre largometrajes y cortometrajes, beneficiarias de los Estímulos Económicos del Ministerio de Cultura del Perú, que permitieron su realización, difusión y restauración en diferentes etapas de la cadena de valor del audiovisual.
- De esta forma, el Ministerio de Cultura del Perú se reafirma en su intención de seguir trabajando para acercar a la ciudadanía la experiencia cinematográfica y audiovisual a través de diversos programas.
Relacionado
Arte y Cultura
Pamela
Mi compañera de carpeta en la clase del instituto es Pamela, una joven natural de Ica con muchas ganas de convertirse en comunicadora. Nuestra lección en el octavo piso del instituto culmina, y nos dirigimos hacia el ascensor. Nos acompañan nuestros demás compañeros del grupo de amigos que tenemos. Somos cinco en total y todos vamos rumbo al primer nivel. Son un poco más de las nueve de la noche, y pareciera que ninguno de nosotros tenemos apremio en regresar a casa porque en lugar de dirigirnos hacia la salida vamos rumbo a la cafetería. Nos miramos, sacamos nuestros celulares y no pronunciamos ninguna palabra. Pamela y yo tenemos un pendiente: un diálogo que hace más de una semana nos debemos. Ella y yo nos dirigimos hacia la última banca frente al establecimiento de comida que el instituto tiene, e inmediatamente el resto del grupo nos siguen. Guardo en mi bolsillo izquierdo mi móvil y le sonrío a Pamela. Los demás, probablemente, se acaban de dar cuenta que necesito privacidad con Pamela y se despiden instantáneamente. Mientras se esfuman por el largo pasadizo que los conduce a la puerta principal, ella me pregunta qué deseo decirle. Empezamos la entrevista.
Me advierte que evite las preguntas incómodas. No le hago caso. Empezamos una amena conversación hablando de cómo ingresó al mundo del modelaje. Me dice que llegó gracias a una amiga que conoció en la escuela de Marina Mora. Anteriormente, Pamela también ha bailado ballet profesional, danza inculcada por su padre. Sus ojos le brillan y supongo que es porque quiere hablar de su carrera como modelo. No me equivoco. Con un exacerbado entusiasmo me cuenta de sus participaciones en diversos eventos, tales como en canales de televisión nacional y en provincias. Sin embargo, la experiencia que jamás olvidará sucedió hace un año, y fue cuando logró consagrarse como «Miss Teen Turismo 2014». Por otro lado, me confiesa que el trajín es un inconveniente latente en quienes ejercen esta profesión. En sus épocas de modelo tenía horarios inflexibles que incluso lograron que baje su rendimiento académico. No obstante, la satisfacción de recibir una remuneración por su trabajo aparentemente sencillo era su mejor recompensa. No hay duda que como anfitriona o modelo ganaba muy bien.
La anorexia y bulimia se hacen presentes casi siempre en esta carrera me dice con suma tranquilidad. El escudo que utilizan cuando dejan de comer es la falta de tiempo o el querer bajar de peso. Y a pesar de que se les reitere que demasiado delgadas están, ellas no lo creen. Pamela, de esto no ha sido ajena, pues me comenta que hubo meses en los que no ingería sus alimentos necesarios. Esto se debía a dos factores: horarios y decisión propia. Acto seguido me confiesa que la verdadera razón para que se limitara en sus comidas se debía a las «reglas» impuestas sobre su peso, estatura y contextura dentro del entorno artístico. Llegó a pesar cincuenta y siete kilos, un peso idóneo para cualquier señorita que ostenta un metro setenta y dos de altura; mas eso no le duraría mucho tiempo. Hoy con algunos kilos de más dice aún no acostumbrarse a su cuerpo pues por un buen tiempo se vio demasiado delgada. Al mismo tiempo asegura sentirse calmada al contar con un peso regular. Su relación con Marina es de lo mejor. En los cinco años que se conocen la ha apoyado y brindado múltiples oportunidades. Un claro ejemplo se dio cuando terminó sus estudios de modelaje, y la reconocida modelo llamó a Pamela para que dictara clases en su academia. Su año de aprendizaje fue fructífero, al final.
Actualmente tiene novio. No es su enamorado, por si acaso. Acá es imprescindible que ponga énfasis en el término debido a una razón estrictamente ligada a discernir entre un concepto y otro. Para ella, el noviazgo implica compromiso, algo que ambos poseen. Jorge, su novio y mejor amigo, estudia fotografía en otro instituto. Le lleva casi diez años y es prácticamente vecino suyo. Ambos se conocieron en Ica cuando estudiaban comunicaciones en la universidad que posteriormente dejarían para venir a Lima en tiempos diferentes. Piensan viajar, pero sus prioridades son finalizar sus carreras. Los siete meses de relación que llevan la ilusionan a aspirar a su independización. Es evidente que Pamela está enamorada.
Tengo la sensación de que los minutos han transcurrido más lento de lo habitual. No han pasado ni treinta desde que dimos inicio a nuestra conversación, pero siento que llevamos horas. Es raro, pero real. Damos por terminada nuestra entrevista con un beso en la mejilla. Ella se queda aún en el instituto. Se queda esperando a su novio, quien estudia a dos cuadras y en aproximadamente quince minutos más saldrá de clase. Yo no puedo quedarme con ella, así que me marcho. Saco mis auriculares y me pierdo entre las calles miraflorinas escuchando el último hit de Sia. «Chandelier» me hace soñar despierto.
Arte y Cultura
Amor en el primer set
De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.
Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.
Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.
El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.
Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.
Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.
-
Especiales5 años agoOpinión: LA LIGA CONTRA MESSI
-
Ciencia y Tecnología5 años agoProcesadora peruana Torre Blanca impulsa exportación de fruta a países asiáticos
-
Arte y Cultura4 años agoMinedu reconformará comisión organizadora de Universidad Nacional Autónoma de Tayacaja “Daniel Hernández Murillo”
-
Ciencia y Tecnología5 años agoAtenciones del Servicio de Publicidad Registral en Línea de la Sunarp crecieron en 122 %
-
Lima Norte3 años agoRumbo al GOTHIA CUP en Luxemburgo Suecia con su categoría sub 11 – Señal Alternativa
-
Ciencia y Tecnología5 años agoDepsa lanza nuevo servicio Medical Box para el sector Salud
-
Noticias3 años agoMininter anuncia creación de nueva categoría en PNP
-
Deportes3 años ago🔴#ENVIVO Cienciano vence 5-2 a Alianza Atlético en Cusco
