Connect with us

Arte y Cultura

Ministra de Cultura inauguró el puente de acceso de Kotosh

Limaaldia.pe

Published

on

Escuchar Noticia:
Ministra de Cultura inauguró el puente de acceso de Kotosh


Leslie Urteaga afirmó que, desde su sector, se seguirá trabajando en fortalecer nuestra identidad cultural y la lucha contra el racismo.

La ministra de Cultura, Leslie Urteaga Peña, inauguró hoy el puente peatonal de acceso definitivo a la Zona Arqueológica Monumental de Kotosh, que permitirá un ingreso seguro a los visitantes nacionales y extranjeros al sitio emblema de la región Huánuco.

Gracias por la invitación. Estoy muy contenta y agradecida por tener ahora nuevamente el acceso a Kotosh. Desde el Ministerio de Cultura, seguiremos trabajando en fortalecer nuestra identidad cultural y luchar contra el racismo”, indicó la ministra.

Asimismo, refirmó su compromiso de seguir articulando con el gobierno local y regional para el crecimiento de la región. “Tenemos que cambiar lo que veníamos haciendo para brindarle los servicios culturales que requieren los ciudadanos. De la mano de la cultura y del turismo podemos salir adelante”, enfatizó.

Durante su intervención, la titular de Cultura, invitó a las peruanas y peruanos y a visitantes extranjeros, a conocer Huánuco y recorrer Kotosh, que, gracias a la inauguración de este puente, hoy tendrá acceso libre.

Las obras que se realizaron en el puente que cruza el río Higueras, para ingresar a Kotosh, financiadas por la Municipalidad Provincial de Huánuco, incluyeron la renovación de las maderas de la plataforma y se instaló las barandas de seguridad. Adicionalmente se realizó el pintado y la colocación de vallas en el acceso a la zona monumental.

Estas intervenciones se realizaron en coordinación con el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco, de la Autoridad Nacional del Agua y la población que vive en los alrededores de la zona arqueológica.

Cabe destacar que la Zona Arqueológica Monumental de Kotosh está ubicado en el kilómetro cuatro de la carretera Huánuco-La Unión, en la zona denominada “El Badén”, entre los centros poblados de Cundibamba y Rumichaca, con una antigüedad de 4.000 años. Allí se destaca el ‘Templo de las Manos Cruzadas’ y se pueden observar dos pares de esculturas en alto relieve de brazos cruzados, trabajadas en barro crudo.

Participaron de la actividad, el alcalde provincial de Huánuco, Antonio Jara, con quien se reunió a primera hora, antes de la ceremonia; el alcalde del distrito de Amarilis, Roger Hidalgo; la directora de la DDC de Huánuco, Esperanza Rosales; el rector de la Universidad Nacional, Hermilio Valdizán, Guillermo Bocángel; el rector de la Universidad de Huánuco, José Beraún; el presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Huánuco, Miguel Berrospi, representantes de la Policía Nacional de la región y autoridades locales.

Ministra inauguró bibliotecas
Como parte de las actividades que realiza la ministra de Cultura, Leslie Urteaga en su visita a la región Huánuco, inauguró por la tarde, Bibliotecas Públicas Municipales, en los distritos de Quisqui (Huánuco) y de Umari (Pachitea). Para mañana está programada su participación en la Expo Amazónica, que se inaugura mañana en Tingo María.

El Dato

  • Como parte de las acciones para promover la visita a Kotosh, el Ministerio de Cultura dispuso el ingreso gratuito para turistas nacionales y extranjeros a la zona arqueológica monumental de Kotosh, solo este miércoles 20 de setiembre.
  • Según información oficial,  Kotosh recibió 31.638 visitas en el 2022, el doble de lo registrado en 2021 con 17.447. Este año, estuvo cerrado entre abril y julio para realizar los trabajos de reparación del puente. En dicho mes se abrió un acceso temporal, pero el de hoy es el definitivo.



Source link

Continue Reading
Comments

Arte y Cultura

Pamela

Published

on

Escuchar Noticia:
Pamela

Mi compañera de carpeta en la clase del instituto es Pamela, una joven natural de Ica con muchas ganas de convertirse en comunicadora. Nuestra lección en el octavo piso del instituto culmina, y nos dirigimos hacia el ascensor. Nos acompañan nuestros demás compañeros del grupo de amigos que tenemos. Somos cinco en total y todos vamos rumbo al primer nivel. Son un poco más de las nueve de la noche, y pareciera que ninguno de nosotros tenemos apremio en regresar a casa porque en lugar de dirigirnos hacia la salida vamos rumbo a la cafetería. Nos miramos, sacamos nuestros celulares y no pronunciamos ninguna palabra. Pamela y yo tenemos un pendiente: un diálogo que hace más de una semana nos debemos. Ella y yo nos dirigimos hacia la última banca frente al establecimiento de comida que el instituto tiene, e inmediatamente el resto del grupo nos siguen. Guardo en mi bolsillo izquierdo mi móvil y le sonrío a Pamela. Los demás, probablemente, se acaban de dar cuenta que necesito privacidad con Pamela y se despiden instantáneamente. Mientras se esfuman por el largo pasadizo que los conduce a la puerta principal, ella me pregunta qué deseo decirle. Empezamos la entrevista.

Me advierte que evite las preguntas incómodas. No le hago caso. Empezamos una amena conversación hablando de cómo ingresó al mundo del modelaje. Me dice que llegó gracias a una amiga que conoció en la escuela de Marina Mora. Anteriormente, Pamela también ha bailado ballet profesional, danza inculcada por su padre. Sus ojos le brillan y supongo que es porque quiere hablar de su carrera como modelo. No me equivoco. Con un exacerbado entusiasmo me cuenta de sus participaciones en diversos eventos, tales como en canales de televisión nacional y en provincias. Sin embargo, la experiencia que jamás olvidará sucedió hace un año, y fue cuando logró consagrarse como «Miss Teen Turismo 2014». Por otro lado, me confiesa que el trajín es un inconveniente latente en quienes ejercen esta profesión. En sus épocas de modelo tenía horarios inflexibles que incluso lograron que baje su rendimiento académico. No obstante, la satisfacción de recibir una remuneración por su trabajo aparentemente sencillo era su mejor recompensa. No hay duda que como anfitriona o modelo ganaba muy bien.

La anorexia y bulimia se hacen presentes casi siempre en esta carrera me dice con suma tranquilidad. El escudo que utilizan cuando dejan de comer es la falta de tiempo o el querer bajar de peso. Y a pesar de que se les reitere que demasiado delgadas están, ellas no lo creen. Pamela, de esto no ha sido ajena, pues me comenta que hubo meses en los que no ingería sus alimentos necesarios. Esto se debía a dos factores: horarios y decisión propia. Acto seguido me confiesa que la verdadera razón para que se limitara en sus comidas se debía a las «reglas» impuestas sobre su peso, estatura y contextura dentro del entorno artístico. Llegó a pesar cincuenta y siete kilos, un peso idóneo para cualquier señorita que ostenta un metro setenta y dos de altura; mas eso no le duraría mucho tiempo. Hoy con algunos kilos de más dice aún no acostumbrarse a su cuerpo pues por un buen tiempo se vio demasiado delgada. Al mismo tiempo asegura sentirse calmada al contar con un peso regular. Su relación con Marina es de lo mejor. En los cinco años que se conocen la ha apoyado y brindado múltiples oportunidades. Un claro ejemplo se dio cuando terminó sus estudios de modelaje, y la reconocida modelo llamó a Pamela para que dictara clases en su academia. Su año de aprendizaje fue fructífero, al final.

Actualmente tiene novio. No es su enamorado, por si acaso. Acá es imprescindible que ponga énfasis en el término debido a una razón estrictamente ligada a discernir entre un concepto y otro. Para ella, el noviazgo implica compromiso, algo que ambos poseen. Jorge, su novio y mejor amigo, estudia fotografía en otro instituto. Le lleva casi diez años y es prácticamente vecino suyo. Ambos se conocieron en Ica cuando estudiaban comunicaciones en la universidad que posteriormente dejarían para venir a Lima en tiempos diferentes. Piensan viajar, pero sus prioridades son finalizar sus carreras. Los siete meses de relación que llevan la ilusionan a aspirar a su independización. Es evidente que Pamela está enamorada.

Tengo la sensación de que los minutos han transcurrido más lento de lo habitual. No han pasado ni treinta desde que dimos inicio a nuestra conversación, pero siento que llevamos horas. Es raro, pero real. Damos por terminada nuestra entrevista con un beso en la mejilla. Ella se queda aún en el instituto. Se queda esperando a su novio, quien estudia a dos cuadras y en aproximadamente quince minutos más saldrá de clase. Yo no puedo quedarme con ella, así que me marcho. Saco mis auriculares y me pierdo entre las calles miraflorinas escuchando el último hit de Sia. «Chandelier» me hace soñar despierto.

Continue Reading

Arte y Cultura

Amor en el primer set

Published

on

Escuchar Noticia:
Amor en el primer set

De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.

Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.

Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.

El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.

Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.

Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.

Continue Reading

Trending

Copyright © 2014 - 2023 Limaaldia.pe Es operado por CC Multimedios. | Todos los titulares mostrados en esta página son leídos desde los RSS de los respectivos medios. Limaaldia.pe no tiene responsabilidad por el contenido de dichos titulares, solo se limita a mostrarlos. Si su medio no desea que sus RSS sean publicados en este portal, escríbanos a [email protected]