El tipo de cambio cerró en S/3,40 el 3 de julio y podría bajar hasta S/3,35 si se mantiene la estabilidad política, mientras que la Bolsa de Lima —que acumula 28,7% de rentabilidad este año— entraría en una fase de consolidación tras su fuerte repunte reciente.
Con la coyuntura electoral ya resuelta, el tipo de cambio dejó atrás la volatilidad que lo llevó a tocar un pico de S/3,53 desde abril y cerró la semana en S/3,40, un nivel prácticamente igual al de la jornada previa. Para Paul Zevallos, docente de Economía de la Universidad de Lima, el resultado electoral ya estaba descontado por el mercado desde días antes, lo que explica la calma reciente en la cotización. De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que el dólar se mantendría estable o con una ligera tendencia a la baja.
Dos decisiones marcarán el rumbo: la eventual ratificación de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva y la conformación del primer gabinete ministerial. Jimmy Astocondor, profesor de finanzas de la Pacífico Business School, estimó que una ratificación de Velarde podría llevar el tipo de cambio hasta S/3,37, mientras que Zevallos proyectó un cierre de año en S/3,35 si el nuevo gobierno arranca con estabilidad política y económica.
En la Bolsa de Valores de Lima, cuyo índice general acumula una ganancia de 28,7% en lo que va del 2026, los analistas ya no esperan alzas pronunciadas en la segunda mitad del año, ya que buena parte de la mejora ya se adelantó ante la expectativa del triunfo electoral. Zevallos señaló que «la bolsa ya ha avanzado bastante y ahora toca consolidar», con un techo cercano al 30% de rentabilidad anual, y ubicó como sectores con mejor desempeño potencial a materiales de construcción (Unacem, Cementos Pacasmayo, Aceros Arequipa) y al rubro industrial (Indeco, Ferreycorp), en caso el nuevo gobierno destrabe grandes proyectos. Astocondor, por su parte, prevé un buen año para el sector minero y considera que la respuesta del próximo gobierno ante el impacto económico de El Niño será la primera prueba de fuego para la nueva mandataria.
Fuente: Gestión