Arte y Cultura
EL CENTRO CULTURAL PUCP PRESENTA LA OBRA DOCUMENTAL EL RINCÓN DE LOS MUERTOS
El Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú presenta «El rincón de los muertos», escrita por Sebastián Rubio y dirigida por Sebastián Rubio y Yanira Dávila. Una obra de teatro documental que rescata la memoria cultural e histórica de Ayacucho, a través de una exploración escénica profundamente personal de su protagonista: Ricardo Bromley.
La obra, a través de una larga investigación y el uso de fotos y video, propone un acercamiento escénico a la historia del Perú desde una perspectiva regional, poniendo en valor la memoria oral, la danza tradicional y el testimonio como formas legítimas de expresión cultural. Al centrarse en Ayacucho —una región clave en la historia republicana y contemporánea del país—, El rincón de los muertos contribuye al reconocimiento de narrativas diversas dentro del imaginario nacional.
Esta obra de teatro documental, beneficiaria del programa de incubación del FAE Lima, se presentará únicamente por 5 semanas del 11 de setiembre al 12 de octubre en el Teatro del Centro Cultural PUCP, ubicado en Av. Camino Real 1075, San Isidro.
Las entradas ya están a la venta en ccpucpencasa.com y en la boletería del CCPUCP de lunes a domingo de 3:30 a 9:30 p.m.
____________________________________________
SOBRE LA OBRA
Sinopsis
La pieza es protagonizada por Ricardo, actor y danzante de tijeras ayacuchano, quien reconstruye su historia familiar para reflexionar sobre el impacto que los grandes procesos históricos han tenido en la identidad de su región. Con sensibilidad y respeto, la obra articula hechos claves como la batalla de Ayacucho, los movimientos sociales por la educación, y otros momentos decisivos que marcaron el devenir del país. Desde el cuerpo, la palabra y la danza, El rincón de los muertos plantea una mirada íntima sobre el pasado y una pregunta abierta sobre el futuro.
Dramaturgia: Sebastián Rubio
Dirección: Sebastián Rubio y Yanira Dávila
Asistencia de dirección: Camila Palao
En escena: Ricardo Bromley
Producción general: Centro Cultural PUCP
____________________________________________
BIOGRAFÍAS
SEBASTIÁN RUBIO
Egresó de Artes Escénicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha tomado talleres con Carlos Cueva, Gisela Cárdenas, Roberto Ángeles y Claudio Tolcachir. Realizó un internship en Bread and Puppet Theater (EE.UU.) y seminarios con actores del Odin Teatret (Dinamarca), del Grupo Timbre 4 (Argentina) y con Fernando Piernas (CDMX).
Como actor de teatro ha participado en montajes como En la jungla de las ciudades, La cocina y Electra/Orestes dirigidos por Gisela Cárdenas; Sin Título, Técnica Mixta de Yuyachkani; Aquellos Dos en Teatro La Plaza; Home I’m Darling, Ricardo III y Un monstruo viene a verme en el Teatro Británico.
En cine actuó en Cielo oscuro de Joel Calero, El abuelo de Gustavo Saavedra, LXI de Rodrigo Moreno del Valle y Reinas de Klaudia Reynicke, premiada en la Berlinale.
En televisión participó en la serie De Vuelta al Barrio (América TV, 2017–2021), en Nina de Azúcar (2024/2025) y condujo el programa AmbienTv (TV Perú).
Como director ha creado obras de teatro documental como Proyecto 1980/2000, Desde Afuera, Tregua y el programa Reporteros Ambientales del Perú.
Dirigió el documental Tierra sin Aire, producido durante el confinamiento a partir de testimonios de médicos que enfrentaron la pandemia desde la primera línea.
Actualmente desarrolla el unipersonal El rincón de los muertos, proyecto ganador del FAE Incuba 2024.
YANIRA DÁVILA
Licenciada en Ciencias y Artes de la Comunicación por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Realizó un intercambio académico en la Universidad del Salvador (USAL), Buenos Aires, Argentina. Ha complementado su formación actoral y escénica con talleres junto a La Laura Palmer (Chile), Mariana de Althaus (Perú), entre otros.
Como directora teatral ha realizado las obras Así de simple, ganadora del XV Festival Saliendo de la Caja, y El rostro, ganadora del Premio del Público en el Festival Peruano-Americano del ICPNA. Ha sido asistente de dirección en San Bartolo, Fuck Cáncer, Tebas Land, entre otras. Como productora, ha trabajado en el CCPUCP en obras como Patrón Leal y 33 Variaciones.
Actualmente desarrolla el unipersonal El rincón de los muertos, una obra de teatro documental que entrelaza memoria política y danza ancestral, seleccionada por FAE Incuba 2024 del Festival de Artes Escénicas de Lima.
En televisión, ha trabajado en programas culturales y educativos emitidos por Canal IPe y TV Perú, como Aprendo en Casa, Exportando Perú, Cómo cambiar el mundo e Inéditos.
Dirigió el corto documental Tierra sin aire, producido durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19, a partir de testimonios de médicos y médicas en primera línea.
RICARDO BROMLEY
Actor licenciado en teatro por la Pontificia Universidad Católica del Perú, danzante de Tijeras y violinista andino. Ha participado en películas como La casa rosada, Retablo y Tatuajes en la memoria y, en teatro, ha participado en obras como Patrón Leal, Nací para quererte: el musical, Una Hazaña Nacional, entre otros; así como en el festival «Mirada» en Brasil con la obra El rincón de los muertos.
TEATRO
EL RINCÓN DE LOS MUERTOS
TEMPORADA
Del jueves 11 de setiembre al domingo 12 de octubre
Jueves, viernes y sábados | 8:00 p.m.
Domingos | 7:00 p.m.
LUGAR
Teatro CCPUCP
Avenida Camino Real 1075, San Isidro
VENTA DE ENTRADAS
Preventa
Hasta el miércoles 10 de setiembre
General preventa: S/ 25.00
Venta regular
Del 11 de setiembre al 12 de octubre
General: S/ 50.00
Adulto mayor: S/ 30.00
Estudiantes: S/ 25.00
CONADIS: S/ 25.00
Especial PUCP: S/ 30.00
Estudiante PUCP: S/ 15.00
Espacio silla de ruedas: S/ 15.00
Jueves populares: S/ 30.00
Precio BBVA: S/ 25.00
Suscriptores El Comercio: S/ 35.00
Las entradas están a la venta en ccpucpencasa.com y en la boletería CCPUCP.
Arte y Cultura
Pamela
Mi compañera de carpeta en la clase del instituto es Pamela, una joven natural de Ica con muchas ganas de convertirse en comunicadora. Nuestra lección en el octavo piso del instituto culmina, y nos dirigimos hacia el ascensor. Nos acompañan nuestros demás compañeros del grupo de amigos que tenemos. Somos cinco en total y todos vamos rumbo al primer nivel. Son un poco más de las nueve de la noche, y pareciera que ninguno de nosotros tenemos apremio en regresar a casa porque en lugar de dirigirnos hacia la salida vamos rumbo a la cafetería. Nos miramos, sacamos nuestros celulares y no pronunciamos ninguna palabra. Pamela y yo tenemos un pendiente: un diálogo que hace más de una semana nos debemos. Ella y yo nos dirigimos hacia la última banca frente al establecimiento de comida que el instituto tiene, e inmediatamente el resto del grupo nos siguen. Guardo en mi bolsillo izquierdo mi móvil y le sonrío a Pamela. Los demás, probablemente, se acaban de dar cuenta que necesito privacidad con Pamela y se despiden instantáneamente. Mientras se esfuman por el largo pasadizo que los conduce a la puerta principal, ella me pregunta qué deseo decirle. Empezamos la entrevista.
Me advierte que evite las preguntas incómodas. No le hago caso. Empezamos una amena conversación hablando de cómo ingresó al mundo del modelaje. Me dice que llegó gracias a una amiga que conoció en la escuela de Marina Mora. Anteriormente, Pamela también ha bailado ballet profesional, danza inculcada por su padre. Sus ojos le brillan y supongo que es porque quiere hablar de su carrera como modelo. No me equivoco. Con un exacerbado entusiasmo me cuenta de sus participaciones en diversos eventos, tales como en canales de televisión nacional y en provincias. Sin embargo, la experiencia que jamás olvidará sucedió hace un año, y fue cuando logró consagrarse como «Miss Teen Turismo 2014». Por otro lado, me confiesa que el trajín es un inconveniente latente en quienes ejercen esta profesión. En sus épocas de modelo tenía horarios inflexibles que incluso lograron que baje su rendimiento académico. No obstante, la satisfacción de recibir una remuneración por su trabajo aparentemente sencillo era su mejor recompensa. No hay duda que como anfitriona o modelo ganaba muy bien.
La anorexia y bulimia se hacen presentes casi siempre en esta carrera me dice con suma tranquilidad. El escudo que utilizan cuando dejan de comer es la falta de tiempo o el querer bajar de peso. Y a pesar de que se les reitere que demasiado delgadas están, ellas no lo creen. Pamela, de esto no ha sido ajena, pues me comenta que hubo meses en los que no ingería sus alimentos necesarios. Esto se debía a dos factores: horarios y decisión propia. Acto seguido me confiesa que la verdadera razón para que se limitara en sus comidas se debía a las «reglas» impuestas sobre su peso, estatura y contextura dentro del entorno artístico. Llegó a pesar cincuenta y siete kilos, un peso idóneo para cualquier señorita que ostenta un metro setenta y dos de altura; mas eso no le duraría mucho tiempo. Hoy con algunos kilos de más dice aún no acostumbrarse a su cuerpo pues por un buen tiempo se vio demasiado delgada. Al mismo tiempo asegura sentirse calmada al contar con un peso regular. Su relación con Marina es de lo mejor. En los cinco años que se conocen la ha apoyado y brindado múltiples oportunidades. Un claro ejemplo se dio cuando terminó sus estudios de modelaje, y la reconocida modelo llamó a Pamela para que dictara clases en su academia. Su año de aprendizaje fue fructífero, al final.
Actualmente tiene novio. No es su enamorado, por si acaso. Acá es imprescindible que ponga énfasis en el término debido a una razón estrictamente ligada a discernir entre un concepto y otro. Para ella, el noviazgo implica compromiso, algo que ambos poseen. Jorge, su novio y mejor amigo, estudia fotografía en otro instituto. Le lleva casi diez años y es prácticamente vecino suyo. Ambos se conocieron en Ica cuando estudiaban comunicaciones en la universidad que posteriormente dejarían para venir a Lima en tiempos diferentes. Piensan viajar, pero sus prioridades son finalizar sus carreras. Los siete meses de relación que llevan la ilusionan a aspirar a su independización. Es evidente que Pamela está enamorada.
Tengo la sensación de que los minutos han transcurrido más lento de lo habitual. No han pasado ni treinta desde que dimos inicio a nuestra conversación, pero siento que llevamos horas. Es raro, pero real. Damos por terminada nuestra entrevista con un beso en la mejilla. Ella se queda aún en el instituto. Se queda esperando a su novio, quien estudia a dos cuadras y en aproximadamente quince minutos más saldrá de clase. Yo no puedo quedarme con ella, así que me marcho. Saco mis auriculares y me pierdo entre las calles miraflorinas escuchando el último hit de Sia. «Chandelier» me hace soñar despierto.
Arte y Cultura
Amor en el primer set
De lo que ocurrió en la fiesta recuerdo poco, casi nada. Estuve consciente hasta las tres de la mañana y luego, borré cassette. Había tomado casi cinco chilcanos sin pausa. Definitivamente, si no perdí el conocimiento antes fue por suerte, nada más que eso. La celebración lo ameritaba. El lanzamiento de Volver merecía disfrutarse. El set de la primera DJ estaba por terminar y yo, la verdad, había dejado de prestarle atención. Ese día era, por coincidencia, el cumpleaños de una persona muy especial para mí, y un par de días antes, le había prometido celebrarle en medio de la fiesta que con algunos amigos estaba organizando. Eso me tenía estresado. Luego pensé que no debí haberlo incluido en la fiesta, pero no podía desinvitarlo. Además, en unas horas volaba a Berlín y ni siquiera tenía mi maleta lista. Me serví otro chilcano para dejar de pensar que las cosas podrían no salir como las tenía planificadas.
Terminó el primer set y el siguiente DJ era un amigo a quien conocía recién. En ese momento, él tenía el deber de encender un poco más el ambiente. Él estaba empezando a tocar al mismo tiempo que mi teléfono empezaba a vibrar. Una nueva asistente había llegado. Estaba en la puerta principal de mi edificio. Me acababa de enviar un mensaje de whatsapp. Lo dejé tocando un poco de electrónica mientras me apuraba en pedir el ascensor. La recién llegada asistente era una persona completamente nueva para mí. Se había enterado de la fiesta por el póster que elaboré y donde redacté mi dirección en Lince detalladamente. Ella no era de Lima ni radicaba en la capital, pero por esos días estaba aquí. Nos saludamos en la entrada, le di la bienvenida y me presentó a su amigo, quien lo acompañaba esa noche.
Subimos, ingresamos al departamento y les invité dos vasos de chilcanos. Ella era alta, había venido con un pantalón ajustado y un bolso bastante pequeño y sobrio. Ella bailaba al ritmo de la música que mi amigo tocaba. Parecía ser la única que realmente estaba disfrutando de sus canciones. Los demás estaban entretenidos en sus conversaciones y ni siquiera le estaban prestando atención a la música. Ella lo miraba con admiración y luego empezaba a grabar algunos videos para inmortalizar el momento. Él no perdía la concentración y continuaba con su playlist como si su performance fuera a tener calificación o se tratara de una evaluación.
El reloj bordeó las dos de la mañana y varios de los asistentes comenzaron a retirarse. Empezaron los abrazos, los cruces de mano y los besos. Algunos se me acercaban para agradecerme por haberlos invitado y otros solo me hacían señas para que les abra la puerta y les facilite su salida. Mientras todo ello ocurría, él seguía concentrado en la consola y ella compartía risas cómplices con su amigo. Les ofrecí un trago más a cada uno, me aceptaron, pero me comentaron que luego de ello tenían que retirarse. No recuerdo bien si regresaban a casa o se iban a otra fiesta.
Terminaron sus chilcanos y se acercaron a la puerta. Entendí que esa era la señal para que vaya a despedirlos. Saqué rápidamente mi juego de llaves, dejé mi vaso con agua en la mesa y los acompañé al primer piso. Mi departamento estaba en un piso diez, así que en el transcurso del viaje en el ascensor seguro conversamos algo que en este momento ya he olvidado por completo. Les abrí la puerta principal y se quedaron afuera pese a mi insistencia de que los podía esperar hasta que llegara su movilidad.
Luego de unos meses, cuando ya había viajado y estaba con mi amigo en el teléfono, me confesó que se había enamorado de la chica de aquella vez. Tal vez el verbo preciso no fue enamorar, tal vez fue solo un gusto. Pero él había sentido una atracción que era imposible de ocultar. Le pregunté si la conocía. Me lo negó. Me preguntó cómo llegó ese día a la fiesta. Le dije que me escribió por interno. Ella no fue la única que lo hizo, además. Mis datos estaban explícitamente redactados en el flyer que hice para la fiesta. Él me admitió que le habría gustado intercambiar alguna conversación con ella esa noche en la fiesta. Le dije que era mejor si le escribía a su cuenta de Instagram. «Ya lo hice», me respondió fríamente. Ojalá la vida los vuelva a juntar, aunque sea para que tengan esa conversación que la fiesta les impidió concretar.
-
Especiales5 años agoOpinión: LA LIGA CONTRA MESSI
-
Ciencia y Tecnología5 años agoProcesadora peruana Torre Blanca impulsa exportación de fruta a países asiáticos
-
Arte y Cultura4 años agoMinedu reconformará comisión organizadora de Universidad Nacional Autónoma de Tayacaja “Daniel Hernández Murillo”
-
Ciencia y Tecnología5 años agoAtenciones del Servicio de Publicidad Registral en Línea de la Sunarp crecieron en 122 %
-
Lima Norte3 años agoRumbo al GOTHIA CUP en Luxemburgo Suecia con su categoría sub 11 – Señal Alternativa
-
Ciencia y Tecnología5 años agoDepsa lanza nuevo servicio Medical Box para el sector Salud
-
Noticias3 años agoMininter anuncia creación de nueva categoría en PNP
-
Deportes3 años ago🔴#ENVIVO Cienciano vence 5-2 a Alianza Atlético en Cusco
