Recomiendan el retorno a clases presenciales

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Tras más de un año y medio de pandemia y clases virtuales, expertos, docentes y estudiantes coinciden en un enorme pendiente para el país: el retorno a la presencialidad es urgente. La propia jefa del Gabinete de Ministros, Mirtha Vásquez, lo reconoció así. A pocos días de asumir el cargo, afirmó que la pandemia y el fortalecimiento de la educación son las prioridades de su gestión y del gobierno. Desde IPAE Asociación Empresarial coincidimos con esta afirmación.

Por ello, la Comunidad de Líderes de Educación de IPAE Asociación Empresarial, conformada por representantes del sector público, privado, la empresa, la academia y la sociedad civil que están comprometidos con una educación de calidad, han planteado un conjunto de recomendaciones a tener en cuenta para el pronto retorno a las clases presenciales. Estas recomendaciones, brindadas tanto para las autoridades como para las instituciones educativas, consideran estudios y publicaciones presentadas por instituciones como el Banco Mundial, Harvard y diversos Centros de Investigación a nivel internacional, así como la evidencia de los países que ya han iniciado el proceso de retorno:

1.     Reforzar la comunicación para reconstruir confianza. La responsabilidad y compromiso para el retorno involucra a toda la comunidad educativa. Por lo tanto, es fundamental que desde el Ministerio de Educación se dé explícitamente este respaldo para acelerar el proceso de retorno. Si los equipos directivos de las instituciones educativas no sienten la confianza y respaldo para abrir, no podrán liderar ese proceso con sus docentes. Asimismo, algunos padres de familia también sienten temor ante el probable contagio de sus hijos. 

2.     Evaluar a los estudiantes. Es necesario identificar el punto de llegada de los estudiantes, por ello, se sugiere que a nivel del sistema educativo se lleve a cabo un proceso de evaluación muestral a estudiantes de años clave: inicial, 2° y 4° de primaria, y 2° y 4° de secundaria, el cual debe ser liderado por la Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes (UMC) del Ministerio de Educación. 

3.     Promover modelos híbridos. Fomentando la autonomía de las instituciones educativas para que puedan implementar estrategias diferenciadas según su propio contexto, disponibilidad de recursos, conectividad y necesidades. Se podría evaluar la planificación de un retorno por fases, considerando distintos horarios y frecuencias de acuerdo a cada grupo. Para frenar la resistencia o temor que pueda existir, es importante alentar que cada institución educativa tenga un plan gradual de actividades presenciales que involucre a toda la comunidad educativa: docentes, estudiantes y padres de familia. Esto debe ser comunicado de manera clara y empática, reconociendo el esfuerzo de las familias desde el inicio de la pandemia.

4.     Promover el aprendizaje autónomo. Es importante que las instituciones educativas desarrollen propuestas de autorregulación y organización autónoma del trabajo, sobre todo para las instancias remotas. Si bien el modelo híbrido plantea una relación pedagógica con mayores espacios para la autonomía de los estudiantes, es necesario recordar que la autonomía no es una habilidad innata que se desarrolla de manera espontánea, por lo que requiere ser desarrollada específicamente. 

5.     Acompañar y motivar a los docentes. Es indispensable iniciar el proceso con un diagnóstico de las necesidades de los docentes, así como fortalecer sus competencias relacionadas a las estrategias de recuperación de estudiantes, implementación de diferentes formas de evaluación, desarrollo de competencias digitales; así como, su habilidad para planificar, acomodar y priorizar el currículo de acuerdo a la coyuntura. De igual modo, se debe brindar soporte emocional a los docentes y evitar sobrecargarlos con labores administrativas.

6.     Perfeccionar la normativa y la gestión del sector educativo. Para lograrlo, es indispensable mejorar la coordinación entre las diferentes instancias de gestión: el MINEDU, las DRE, las UGEL y las instituciones educativas, a fin de evitar que circulen mensajes contradictorios. A su vez es necesario actualizar la normativa para el retorno – con base en la evidencia – para facilitar el proceso. Tal es el caso de las condiciones de bioseguridad, como el uso obligatorio y permanente del protector facial, asistencia máxima de 4 horas cronológicas en el servicio presencial, distanciamiento de 2m² entre estudiantes, tanto dentro como fuera del aula (en Chile es de 1m²), entre otras condiciones que resultan complejas de llevar a cabo.

7.     Promover una campaña nacional masiva para recuperar a los estudiantes que abandonaron la escuela. Se debe poner especial énfasis en identificar aquellos que han abandonado el sistema, estableciendo campañas de comunicación y mecanismos para promover su reinscripción. Debería involucrarse toda la comunidad, incluyendo a los compañeros y sus familias.

8.     Oportunidad para transformar. No debemos dejar de reconocer que la educación presencial anterior a la pandemia tenía importantes brechas y desafíos por cumplir. Esto no ha cambiado con la pandemia, al contrario, muchas de estas brechas se han incrementado. Sin embargo, en muchas instituciones ha habido espacio para responder de maneras nuevas y creativas por lo que debemos reconocer que tenemos una ventana de oportunidad para transformar y mejorar la educación.

Cabe indicar que, el 26 de octubre a las 5:30 p.m., IPAE Asociación Empresarial organizará CADEx “Aceleremos el retorno: buenas prácticas y modelos” con el objetivo de compartir experiencias de buenas prácticas y modelos para llevar a cabo la reapertura de las instituciones educativas, y reconectar con todos y todas las estudiantes. El evento será abierto y gratuito a toda la ciudadanía.



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