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Un romance en agua con cloro: Tatiana y su profesor de natación
De lunes a viernes mi madre solía llevar a mi hermana y a mí al Club B en Trujillo. El club era uno de los pocos lugares en la ciudad donde se podía entrenar natación de forma profesional. Mi madre soñaba con hacer de nosotros dos nadadores profesionales. La verdad es que durante los cinco años ininterrumpidos en los que practicamos natación mi hermana llegó a formar parte del equipo del club y yo, llegué solo hasta el pre equipo. Claro, ello ocurrió debido a que me mudé a Lima casi en mi último año de primaria a diferencia de ella que se mantuvo practicando natación por unos años más.
Cuando ella y yo cursábamos primaria, solíamos llegar con mi madre al club todos los días minutos antes de las seis de la mañana. Mi madre pagaba por aquella época cerca de cien soles al mes por ambos, así que a mi hermana y a mí solo nos quedaba aprovechar la posibilidad de entrenar un deporte con un instructor casi personalizado. Éramos un grupo reducido de cerca de ocho niños los que acudíamos a diario al club y usábamos el mismo carril. Además de nosotros, naturalmente, se encontraban otros niños con mayor destreza y experiencia que estaban a cargo de otros entrenadores. Tanto los niños con mayor expertis como nosotros recibíamos lecciones constantes y una preparación semi profesional previa a nuestro nado del día. Empezábamos cerca de las seis de la mañana y culminábamos a las ocho o, a veces, nueve de la mañana. A la hora que terminábamos era el momento en el que ingresaban los alumnos que recién estaban aprendiendo a nadar por primera vez o que veían al deporte solo como un pasatiempo.
Uno de los niños que se encontraban más avanzados en el deporte era Kelvin Fernández. Era un año mayor que yo y dos años mayor que mi hermana. De hecho, él estudiaba en nuestro mismo colegio. Mientras nadábamos, nunca hablamos con él. Luego de que me mudara a Lima, años más tarde, me enteré que mi hermana se volvió su amiga de alguna forma, pero en lo que a mí respecta, nunca estrechamos conversación alguna. Probablemente la razón principal era debido a que las zonas donde dejábamos nuestras mochilas estaba dividida implícitamente: los niños más avanzados dejaban sus cosas en las bancas cercanas a la piscina y nosotros lo hacíamos detrás de ellos.
Sin embargo, lo que más les llamaba la atención a las madres de los nadadores no eran sus hijos o los amigos de sus hijos (con quienes compartían carril), sino la madre de Kelvin. La señora Tatiana llegaba todos los días al club, pero a diferencia de las demás madres que se sentaban a conversar o compartir alguna comida, ella ingresaba a uno de los carriles de la piscina semi olímpica a nadar; sí, a entrenar como un niño o niña más. Y claro, la señora Tatiana tenía nivel y experiencia. Claramente, no era una nadadora amateur. Eso tampoco significaba que estaba en la línea de quienes iban a las competencias y traían medallas, pero era una nadadora consecuente y que no se rendía. La señora Tatiana era como yo en aquel entonces. Me había percatado que teníamos tiempos similares cuando nadábamos. Para la mayoría de niños, la señora Tatiana y yo éramos lentos, pero la diferencia entre ella y yo era abismal: ella superaba los cuarenta años y yo apenas tenía siete cumplidos.
El docente de Tatiana era el propietario del club. Mientras los demás alumnos teníamos docentes más jóvenes y menos experimentados, Tatiana tenía al docente más importante de la institución que era, además, familiar directo de un ex jugador olímpico. Las mamás siempre comentaban que entre Tatiana y el dueño del club existía una química especial, decían que entre ambos había nacido el amor. Pero nadie hablaba del tema en voz alta por respeto a Kelvin.
Una mañana salíamos del club mi madre, mi hermana y yo. Siempre lo hacíamos con premura para llegar a casa temprano y luego poder alistarnos para ir a la primaria, que era en horario tarde. Sin embargo, aquella mañana, nos demoramos un poco más en cambiarnos y, por consiguiente, mi madre decidió comprarnos un desayuno en la cafetería del club para tomar nuestros alimentos en el horario correspondiente y no afectar nuestra digestión. Nos ubicamos en una de las mesas entrantes de la cafetería y pedimos tres sándwiches: dos para mí y uno para mi hermana. Cuando ya íbamos a retirarnos, vimos a una pareja ingresar y sentarse a nuestro costado. Eran Tatiana y su profesor (o el dueño, mejor dicho). Mientras mi madre pagaba, con mi hermana presenciamos un beso entre ambos y desde ahí, ya no cabían más dudas. En medio de la piscina había nacido el amor.
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ELEGIR INFORMADOS Y FRENAR LOS DISCURSOS DE ODIO FORTALECE LA DEMOCRACIA
Según Forbes, el 55 % de la población estuvo expuesta a contenidos engañosos en plataformas digitales.
Las noticias falsas y los discursos de odio, muchas veces amplificados con herramientas de inteligencia artificial, están aumentando la desconfianza en los procesos electorales y profundizando la confrontación política. En ese contexto, el miembro del Comité de Fact Checking del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Jeanmarco Vila Solano, señaló que los bulos no solo perjudican a candidatos y organizaciones políticas, sino también a las propias instituciones electorales. “La desinformación electoral crea controversias, polarización, desunión, escepticismo, miedo, manipulación e incluso se evidencian actos de violencia, pero lo más preocupante para nosotros, desde los organismos electorales, es que disminuye la participación ciudadana y también genera desconfianza”, advirtió.
Por otro lado, Urpi Torrado, CEO de Datum Internacional, enfatizó que “la normalización del insulto, la deshumanización y el desprecio dificulta cualquier intento posterior de diálogo, consenso o gobernabilidad”. Asimismo, remarcó que “el discurso de odio puede movilizar adhesiones de corto plazo, pero deja una sociedad más fragmentada, desconfiada y polarizada”.
Ante este panorama, proyectos de alfabetización digital como Up for Democracy recomiendan incorporar hábitos de verificación antes de compartir contenidos, revisando la confiabilidad de las fuentes y comprobando que no se trate de una web falsa haciéndose pasar por una legítima. También sugieren contrastar la información con medios de comunicación y plataformas verificadas, utilizar herramientas como la búsqueda inversa de imágenes y evitar reaccionar únicamente a titulares alarmistas o publicaciones que apelan al miedo y la confrontación.
Fuente: InfoActiva
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IPE: «EL MITO DEL EJECUTIVO QUE NO HACE DAÑO»
“Un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE) advierte que el Poder Ejecutivo mantiene herramientas clave para influir en la economía, la seguridad, el empleo y los servicios públicos, incluso sin mayoría en el Congreso.
El Ejecutivo define la ejecución del presupuesto, lidera las estrategias de seguridad, establece regulaciones laborales y diseña políticas sociales, tributarias y de inversión. Sin embargo, en los últimos años se han evidenciado problemas como el deterioro fiscal, la alta rotación de autoridades, trabas a la inversión y respuestas poco efectivas frente a distintas crisis”, indicó el IPE.
Fuente: Instituto Peruano de Economía
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